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Un país, 160 millones de votos y 50 normas para contarlos


Mientras el mundo seguía pendiente este jueves del cómputo de los votos, el presidente de Estados Unidos comenzó el día pidiendo a gritos que se detuviera: “¡PARAD EL ESCRUTINIO!”, tuiteó Donald Trump desde la Casa Blanca mientras el país se preparaba para una nueva jornada de angustia y frustración ante la lentitud del proceso. En paralelo, el equipo de campaña del republicano anunció acciones legales en los Estados donde la progresión del escrutinio favorece al demócrata Joe Biden.

No está del todo claro qué ganaría Trump si logra sacar adelante su plan para detener el escrutinio, una posibilidad remota pero que él y su equipo consideran posible. Joe Biden estaba este jueves por delante en suficientes Estados como para ganar la presidencia aunque se parara el conteo. La estrategia del republicano parece más bien dirigida a sembrar dudas sobre la legitimidad de los votos recibidos a última hora por correo, que son los que han desbordado las oficinas electorales. En Estados Unidos, no es raro que en unas elecciones ajustadas se tarden días o semanas en contabilizar esas papeletas rezagadas. Pasa a menudo en el ámbito local. Solo es raro en las presidenciales, que por la aritmética de los Estados suelen estar claras en unas horas.

La primera pata de la estrategia de Trump consistiría, así, en sembrar dudas sobre este proceso. “¡DETENED EL FRAUDE!”, tuiteó poco después. Luego dijo que habían logrado “una gran victoria legal en Pensilvania”. Dos miembros de su equipo desplazados allí, Corey Lewandowsky y Pam Bondi, dieron una rueda de prensa en la que anunciaron que un juez les había dado permiso para observar el conteo de votos. Cualquier equipo de campaña tiene ese derecho.

Trump anunció también que “todos los Estados recientemente atribuidos a Biden serán llevados a los tribunales por fraude electoral”. El presidente parecía referirse a Wisconsin y Míchigan, donde los votos depositados en persona en las primeras horas favorecían a Trump. Biden acabó ganando esos Estados decisivos el miércoles gracias a una cantidad sin precedentes de voto por correo en las ciudades, mayoritariamente demócratas. La tendencia había sido anticipada por los expertos durante meses. El jueves, una juez de Míchigan descartó una denuncia en la que el equipo de Trump pretendía detener el escrutinio y acceder al sistema de tabulación de resultados.

La mayoría de los mensajes del presidente de Estados Unidos fueron señalados por Twitter como desinformación electoral.

En la parte estrictamente legal, los abogados de la campaña de Trump pretenden que se dejen sin contar todos las papeletas en Pensilvania que hayan llegado después de la fecha de las elecciones. Pensilvania considera válidos los votos por correo siempre que lleven matasellos anterior al cierre de los centros de votación, es decir, el pasado martes. El escrutinio de estos sufragios está evaporando en cuestión de horas la ventaja de 800.000 votos que tenía Trump en la noche electoral. El jueves por la mañana, esa diferencia era de 115.000. La mayoría de los sufragios que quedan por contar son de áreas urbanas donde Biden está sacando una amplia ventaja, por lo que los expertos, y el equipo de Biden, auguran que existen muchas posibilidades de que Pensilvania acabe dando la victoria al demócrata.

El secretario del Estado de Pensilvania asegura que hay al menos dos precedentes legales que respaldan la ley electoral que permite contar esos votos por correo. Aun así, están siendo separados mientras los tribunales deciden. El objetivo de Trump es acudir al Tribunal Supremo, pero hasta ahora el máximo tribunal ha rechazado meterse en las leyes electorales de los Estados. La última vez, el pasado 19 de octubre.

El equipo de campaña de Trump extendió su ofensiva legal también a Georgia, un Estado donde el conteo de votos por correo también podría dar ganador de forma muy ajustada, pero posible, a Biden. El argumento en este caso era que los votos por correo no habían sido almacenados de forma adecuada y se habían mezclado con los emitidos en persona. Un juez rechazó la denuncia este jueves por la mañana asegurando que no había ninguna evidencia de que se hubiera hecho nada ilegal. El escrutinio seguía con normalidad en Georgia este mediodía.

En Nevada y Arizona, dos Estados donde Biden va por delante en el escrutinio desde la noche electoral, los equipos de Trump lanzaron dudas sobre la validez de los votos porque no se les permitía “comprobar” las papeletas. “Los votos no son automáticamente legales hasta que se comprueban. No nos están dejando comprobarlos”, dijo Richard Grennell, que dirige la ofensiva de Trump en Las Vegas. El ex fiscal general de Nevada, Adam Laxalt, aseguró que “muchos de estos votos por correo no son de votantes reales”.

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