Un viejo petrolero anclado frente a las costas de Yemen amenaza el mar Rojo


El buque petrolero Nabarima, con un cargamento de 1,5 millones de barriles de crudo, se encuentra varado desde hace días frente a la costa venezolana y ha comenzado a hundirse en las costas de la península de Paria, al oriente del país, en el espacio marítimo que comparte con Trinidad y Tobago. El riesgo de que naufrague el navío ha despertado la alarma de ecologistas después de que en las últimas semanas se inclinara unos cinco centímetros hacia estribor y se sumergiera unos cuantos metros, justo en el límite de su zona de flotación. Además de grupos ambientalistas, también dirigentes sindicales petroleros y diputados han manifestado su preocupación ante el peligro de un eventual derrame petrolero y un desastre ecológico.

El sindicalista Eudis Girot y la presidenta de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional, María Gabriela Hernández, han denunciado estas semanas el deterioro del buque Nabarima y han reclamado una intervención rápida. Ni la gerencia política de Petróleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera estatal, ni el Gobierno de Nicolás Maduro, sin embargo, se han pronunciado sobre este tema. Los procedimientos de seguridad ambiental de la petrolera venezolana, un tiempo fiables, se han relajado peligrosamente con la corrupción y pérdida patrimonial de los años del chavismo, y en los últimos tiempos han sido frecuentes graves accidentes industriales y derrames. El último, de 25.000 barriles, se produjo en la refinería de El Palito, en la costa occidental del país, hace dos meses.

La empresa italiana ENI, socia minoritaria del Estado venezolano en la explotación de estos campos petroleros, y PDVSA han acordado trabajar conjuntamente para descargar el millón y medio de barriles de Nabarima, un carguero sin motor construido por la compañía ConocoPhillips hace años para almacenar crudo. Fue expropiado por Hugo Chávez tiempo después y paralizado desde 2019 por las sanciones internacionales y la caída de las ventas de petróleo. La voz de alarma levantada por ambientalistas y trabajadores petroleros venezolanos llegó a la vecina isla de Trinidad, un país que también tiene tradición energética y que resultaría muy perjudicado por un derrame. Algunas ONG de ese país también han manifestado su preocupación por el destino final del crudo varado de la embarcación.

El ministro de Industria y Energía de Trinidad y Tobago, Franklin Khan, declaró que un equipo de expertos de su país había abordado el carguero, muy cercano a sus aguas territoriales, junto a las autoridades venezolanas. Tras realizar una inspección, no encontraron indicios de inclinación que pudiera llevar a su hundimiento en lo inmediato. “Estoy muy complacido”, declaró Khan. “El informe del equipo técnico dio una perspectiva relativamente positiva de lo que está ocurriendo allí».

“Lo que se sabe sobre este tema es mucho menos que lo que no se sabe”, afirma, sin embargo, Alejandro Álvarez, activista de la organización ambiental Clima 21. “De acuerdo con la información que manejamos, es una construcción en mal estado, escorada y con filtraciones internas. El crudo debe estar almacenado en un revestimiento doble, y ahí está, de momento, la garantía de que no se saldrá. A no ser que se voltee: si esa alteración de su eje que se ha anotado prosigue, eso podría ocurrir, y sería una tragedia”. Nabarima casi no tiene empleados disponibles, sus sistemas de alarma están inservibles y sus generadores eléctricos no funcionan, según denuncias de trabajadores petroleros. Álvarez, sin embargo, reconoce que ahora mismo el riesgo de una fuga masiva de petróleo en el oriente venezolano, en un escenario que podría ser similar al famoso derrame del Exxon Valdez en Alaska, es bajo.

“Es una construcción que tiene desde hace varios meses ese problema, los sindicalistas petroleros de Venezuela lo han venido denunciado”, relata el experto petrolero y académico venezolano Rafael Quiroz. “PDVSA va a usar ese petróleo para pagar deudas a particulares con crudo. El trabajo para descargar el crudo recién está comenzando. Estos cargueros son usados como una especie de depósito en alta mar, sobre todo ahora que los depósitos nacionales de crudo en tierra firme están a tope”.

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