El consumo de refrescos y “jugos” artificiales puede reducir hasta en 10 años la vida de las personas, además de que este hábito es responsable de uno de cada 3 casos nuevos de diabetes que se detecta en México, informó la Secretaría de Salud.
Por lo anterior, la dependencia hizo un llamado a que en las cenas de Año Nuevo, en el recalentado y en la convivencia por el día de Reyes, se reduzca la ingesta de bebidas azucaradas y se opte por consumo de aguas naturales como la jamaica o de frutas de temporada.
A través de un comunicado, la Secretaría de Salud advirtió que existen estudios médicos en los que se observa que el consumo habitual y sin moderación de bebidas azucaradas puede provocar que las personas pierdan hasta 10 años de vida saludable, ya que el exceso de dichas bebidas dulces se traduce después en complicaciones graves como daño renal o diabetes.
El director General de Políticas en Salud Pública (DGPSP), Daniel Aceves Villagrán, agregó que uno de cada tres nuevos casos de diabetes y uno de cada siete nuevos casos de enfermedades cardiovasculares en México, son consecuencia del consumo inmoderado de refrescos y “jugos” artificiales.
Aceves advirtió que el consumo de bebidas o refrescos light tampoco es saludable, ya que estos productos alteran la flora intestinal.
Por lo anterior, reiteró la propuesta de sustituir los refrescos y bebidas azucaradas por opciones naturales como las aguas preparadas sin azúcar con trozos de frutas frescas de temporada (como rodajas de limón, naranja, guayaba o lima) o hierbas aromáticas (menta, hierbabuena o romero).
También recomendó los tés o infusiones de jamaica, canela, frutas secas o cítricos, preferentemente sin endulzar.
El funcionario reconoció que a pesar de las campañas y las nuevas normas en la materia, México se mantiene como uno de los países con mayor consumo de refrescos en el mundo.
Los estudios oficiales indican que un mexicano bebe en promedio 166 litros de refresco al año, lo que significa que ingiere casi medio litro de refresco diario.
Por último, el titular de la DGPSP dijo que la disminución en el consumo de refrescos ayuda a la hidratación adecuada de una persona, previene caries y diabetes temprana en niños y niñas, ayuda al control del peso en los adultos y mejora la presión arterial de las personas, reduciendo el riesgo de caídas y otras complicaciones.
