Como si fuera el mismísimo Fray
Luis
de
León quien fuera a impartir clase esta tarde en el estadio, Anoeta se dispone a entonar el eterno ‘Decíamos ayer…’ cuando dé comienzo el partido contra el Eibar. Que viene a ser lo más similar a recuperar el hilo conductor del buen juego y las victorias perdido en tres de las cuatro últimas citas como local de los txuri urdin.
Si alguien puede guiar los mandos de la nave hacia ese punto en el que la Real se pueda parecer al equipo que trituró al Atlético de Madrid y al Alavés en los dos primeros partidos de casa, haciendo parecer que la temporada en Anoeta sería un festival, ése es Martin
Odegaard. De Fray
Luis a Luis
García
Berlanga, sería excesivo que la grada del estadio se ponga a entonar el ‘Americanos, os recibimos con alegría…’ pero sí, desde luego, que suscribirá el ‘Bienvenido, Mister
Odegaard’ como primera premisa para poder descifrar el siempre complicado jeroglífico que oposita el Eibar.
Odegaard reaparecerá en Anoeta después de haberse ausentado en el último partido ante el Leganés, que concluyó en empate. No se puede establecer una causa efecto entre la baja del noruego y la igualada contra el colista, no en vano con el nórdico en el césped, la Real tampoco pudo con el Levante ni con el Getafe. Si bien contra los valencianos ya jugó lastrado por la lesión que le provocaron en Vigo.
La Real, que ganó sus dos primeros partidos en casa con una versión ‘top’ de Odegaard (un gol y una asistencia) sólo ha podido ganar uno de los cuatro últimos encuentros en casa (ante el Betis) en los que el futbolista cedido por el Real Madrid no se ha significado tanto. Anoeta está dispuesta a recibirle a él y a su mejor versión, con los brazos abiertos.
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