Los Nets atropellan a los Warriors de Curry

Los Brooklyn Nets inauguraron la temporada de la NBA con una victoria contundente e ilusionante contra los Golden State Warriors por 125-99. La dupla formada por Kyrie Irving y Kevin Durant empezó el curso de manera fulgurante y sin aparentar falta de ritmo alguna tras su largo período de ausencia debido a las lesiones.

Irving lideró el esfuerzo de los locales con un auténtico partidazo: 26 puntos y 4 asistencias en 25 minutos y una eficiencia envidiable, 10 de 16 en tiros de campo y 4 de 7 en triples. Durant, por si a alguien tenía dudas de su estado físico, debutó tras 18 meses alejado de las pistas con 22 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias en 23 minutos (7-16 TC).

Su tendón de Aquiles no pareció preocuparle lo más mínimo, y KD pareció el mismo anotador insaciable e incluso la hundió con fiereza en un par de ocasiones.

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La primera canasta de la temporada fue para Stephen Curry, la otra estrella que volvía tras varios meses de inactividad por culpa de una mano rota: su clásico tiro libre, solo red y sin fallo, con el protector bucal machacado por su mandíbula impaciente, fue de lo poco que pudieron alegrarse los aficionados de los Warriors.

El equipo más dominante de la pasada década no encontró el ritmo en ningún momento del encuentro. Curry fue el único, en su partido 700 en la NBA, que dio señales de vida. Eso sí, intermitentes: 20 puntos, 4 rebotes y 10 asistencias en 30 minutos de juego, con un pobre acierto desde el perímetro (2-10).

Desde los minutos iniciales, el dominio de los nuevos Nets de Steve Nash resultó evidente. Durant arrancó con tres canastas sin fallo y 10 puntos en cinco minutos de juego. Luego fue Irving quien se encargó de dejar claras las intenciones de Brooklyn en ataque: juego veloz, anárquico y coral para avasallar a un rival todavía en proceso de reconstrucción.

Sin Klay Thompson y Draymond Green, ambos lesionados, Steve Kerr no supo encontrar aliados para Curry. El parcial inicial fue de 18-8 y al final del cuarto inaugural del curso la victoria parecía cantada: 40-25 a favor de Brooklyn. El segundo cuarto, con las segundas unidades en pista, fue un naufragio completo para el equipo visitante.

Andrew Wiggins se mostró desubicado y acelerado en la toma de decisiones, y acabó con 13 puntos y un 4 de 16 en tiros de campo nefasto. Le acompañó, más voluntarioso e intenso, Kelly Oubre Jr., tan solo 6 puntos en una serie de 3 de 14 en el tiro. Al descanso, 63-45 y caras largas en los jugadores de los Warriors. El debut de James Wiseman, que además fue titular, se saldó con 19 puntos, 6 rebotes y una primera canasta espectacular y prometedora.

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Los Nets no dejaron de pisar el acelerador, y la buena noticia es que todas las piezas parecieron encajar a la perfección en el molde diseñado por Nash y su buena compañía en el banquillo. Caris LeVert lideró a la segunda unidad con 20 puntos, 9 rebotes y 5 asistencia
s, mientras que Spencer Dinwiddie asumió sin rechistar su nuevo papel rodeado de estrellas con 9 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias.

En la segunda mitad, Brooklyn llegó a contar con 38 puntos de ventaja y los minutos restantes fueron una mera prolongación de la pretemporada, útil tanto para unos Warriors que necesitan todavía una mano como para unos Nets que apuntan maneras e ilusionan a sus aficionados.

La atmósfera en Brooklyn, a pesar del retorno de tantas estrellas, fue más bien desangelada. Los gritos enlatados de los aficionados virtuales no escondieron la falta de calor humano en un pabellón prácticamente vacío. Los Nets aprovecharon el primer encuentro del curso para homenajear a los trabajadores esenciales del área de Nueva York.

Ahora, en el Barclays Center de Brooklyn,a la espera de la banderola de celebración de un hipotético título, cuelga la banderola en homenaje a los sanitarios que han luchado y siguen luchando contra la pandemia en Nueva York, uno de los territorios más golpeados por la COVID-19. Precisamente, un reducido grupo de estos trabajadores fueron de los pocos invitados al debut de la nueva campaña.

Más allá de los destellos de las estrellas del pasado y del futuro, el retorno de la liga no escondió algo evidente: sin sus aficionados, el deporte pierde emoción e intensidad. La burbuja fue excepcional, pero la nueva normalidad en los pabellones deja mucho que desear.


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