Dennis Schröder, el rebelde base decidido a superar a la Alemania de Nowitzki

Dennis Schröder, el rebelde base decidido a superar a la Alemania de Nowitzki

En plena erupción, cuando está que lo borda y goza ese sentir del que se sabe pletórico tras una virguería o una jugada ‘clutch’, el explosivo y correoso Dennis Schröder se lleva los dos manos en la parte superior del antebrazo como pinchándoselo con una aguja queriendo decir que tiene “hielo en las venas”. Miente.

-¡Baja!-, le chilla el entrenador de Alemania, Gordon Herbert, señalándole el banquillo en un tiempo muerto contra Eslovenia para calmar la acalorada discusión del base con Daniel Theis, pues las cosas no acaban de ir bien con el equipo de Luka Doncic 11-16 arriba en el primer cuarto.

-¡Hey, coach! ¡Relájate! -, le responde Schröder

-¡Hey! ¡Vamos, siéntate! ¡No, tu no me dices qué hacer! ¡Tenemos tiempo muerto, siéntate! -, le grita, todavía más sulfurado, Herbert

-¡Coach, tú no me vas a tocar así!—, le suelta el base NBA a su entrenador elevando su tono desafiante.

Schröder se queda castigado, dejándole su técnico en el banquillo tras el tiempo muerto. El primer parcial acaba peor aún para los germanos, con Eslovenia 11-25 arriba. Pero el nuevo base de los Toronto Raptors -0 puntos en el primer cuarto-, vuelve, estampa 24 puntos, 10 asistencias y 2 rebotes y Alemania le acaba metiendo una tunda a Doncic y los suyos (100-71). Así resuelve el germano los enfados.

A Dennis Schröder, claro queda, le hierve en realidad la sangre. Y es por eso que, dejándose llevar por su volcánica personalidad, sale lo que sale de él en la pista para apuntar al MVP del Mundial por caro que esté con Luka DoncicShai Gilgeous-Alexander, 20 puntos, 6,8 asistencias, 2,2 rebotes, un 21,2 de valoración de media en 26 minutos para el germano con un 50% en tiros de campo y un 38% en triples. 



Con los 30 puntos ante Australia como mayor obra maestra hasta el momento, igualando nada menos que a Dirk Nowitzki como el único alemán en clavar tal cifra en un Mundial y aunque más que respetado en la NBA -titular 50 partidos con los Lakers el año pasado-, Schröder es el rey del mambo con Alemania, sólo medallista en la Copa del Mundo de 2002 con Nowitzki al frente.

Con el conjunto germano como único invicto junto a Lituania y Letonia como rival en cuartos de final -miércoles, 10:45-, ningún rival ha osado llevarle la contraria a Schröder, ilimitados recursos, malabares valentía para penetrar y finalizar, un demoledor primer paso para ponerse a la velocidad de la luz cuando encara la canasta y cuando sólo puede hacer que verle pasar, tan escurridizo con sus 1,85 y sus escasos 78 kilos en pleno prime, a punto de cumplir los 30.

Pero que nadie de su equipo le lleve tampoco la contraria discusión con Theis y Herbert aparte. Puede contarlo Maxi Kleber, al que Dennis Schröder criticó en el podcast Got Nexxt por renunciar al Eurobasket del pasado verano porque quería centrarse en mejorar su juego.

Maxi Kleber renunció a ir al Mundial por las acusaciones de Schröder de poco compromiso

La tan directa sinceridad del base terminó por espantar al jugador de los Mavericks, que, en un comunicado hecho a través del medio The Dallas Morning News, aseguró que tenía intención de jugar el Mundial tras renunciar al Europeo por lesión pero que declinaba participar porque no se sentía bien tras esas declaraciones de Schröder pese a las disculpas del base.

De esos jugadores que transmiten algo especial, se palpa que el baloncesto es la vida para el menudo y rebelde base. En su determinación y bravura en el parqué, en cómo de serio se toma el compromiso fuera. Para comprenderlo, es necesario viajar al pasado, el significado que adquirió de adolescente para Schröder el basket como manera de cicatrizar una profunda herida emocional.


Con 16 años, vivió el drama de perder a un ser querido en un suspiro. Como el sentido que tiene para ver el basket, algo intuyó un día que pasaba y salió antes de tiempo del colegio. Al llegar a casa, una reunión en la cocina y una de esas frases que ya nunca se olvida:

-Siéntate, tu padre ha fallecido.

-No es verdad-, respondió un incrédulo Schröder después de perder a su progenitor por insuficiencia cardíaca.

En esta emocional historia que cuenta Ric Bucher en Bleacher Report con todo detalle, el base de los Raptors confiesa que eso le cambió la vida por completo. La semana antes, le había prometido que se tomaría en serio el baloncesto y, en un impactante hallazgo para ese Schröder ‘teen’, el día después encontró en el despacho de su padre una carta como recordatorio de la conversación que habían tenido.


Hasta entonces, Dennis había sido un anárquico adolescente sin rumbo que se podía pasar haciendo piruetas y más piruetas con su skateboard de sol a sol como podía darle por ponerse a jugar a fútbol, a baloncesto o tenis de mesa. Pero la vida se la jugaba con el skateboard, tan insensato tirándose cuesta abajo en escaleras de hasta 12 escalones.

En su primera seria toma de contacto con el basket, Schröder fue a un ‘training camp’ con la selección alemana, presentándose con tejanos y una cazadora. Lo que le dijo el entrenador, durísimo:

-No tienes futuro en el baloncesto, ni siquiera en la selección de Alemania.

Pero, Schröder, con esa rebeldía, esa desfachatez de hacer oídos sordos a los que saben, pudo lograr otra oportunidad. Para testar sus habilidades defensivas, se tenía que medir en un uno contra a un jugador rival hasta pararle. Tuvo que repetir el ejercicio 30 veces hasta lograrlo, lloró. Pero lo consiguió.



Drafteado el 17 en 2013 por los Hawks tras su paso por el Braunschweig, y jamás traicionando su particular manera de ser con su sinceridad y carácter directo, queda mucho de esa indómita personalidad del Schröder skateboarder con impulsos de genio incomprendido, con ese tipo de ocurrencias que evocan ese “qué pasará por la cabeza de este chaval”.

Porque sólo a alguien como Schröder se le ocurre rechazar una oferta de 4 millones y 84 millones de los Lakers para irse a firmar un contrato de sólo un año y 6 millones justo con el eterno rival, los Boston Celtics. Lo justificó diciendo primero que no encajaba al 100% con LeBron James y Anthony Davis y luego aduciendo que nunca vio ese contrato.

En cualquier caso, acabaría volviendo a los Lakers Dennis Schröder y, sobre todo, jamás le afectó eso a su pasional manera de tomarse el baloncesto con este Mundial como última muestra.

“El baloncesto es un deporte emocional”


Dennis Schröder

“El baloncesto es un deporte emocional”, explicaba el base intentando justificar su discusión con Theis. “Es un juego de parciales y tienes que permanecer frío. Yo y Daniel volvimos, le conozco desde que tenía 12 o 13 años. Tuvimos esos momentos cuando éramos jóvenes también, pero siempre nos ayuda a elevar nuestro juego”, aseguró en declaraciones a Basketnews Dennis Schröder.

Al líder en la pista y espiritual de Alemania se le avecina un nuevo desafío tras firmar por 2 años y 26 millones con el que será su sexto equipo, los Toronto Raptors, tras su paso por Atlanta Hawks, Oklahoma City Thunder, Los Ángeles Lakers, Boston Celtics y Houston Rockets. Pero, antes, a terminar el presente con su país en lo más alto como tan claro deja su épica y conmovedora retórica:

“El año pasado logramos el bronce en el Eurobasket. Abrazamos este desafío y estamos plenamente comprometidos a invertir todo lo que individual y colectivamente poseemos para una vez más grabar nuestros nombres en la historia. Nuestra búsqueda es inquebrantable y somos firmes en nuestra determinación”, advierte el chico para el que el baloncesto y su país es todo y pobre del que no piense lo mismo. Después de todo, es la pasión, la promesa que le mantiene unido a su padre.




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