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Agustín Gajate y Xabi Prieto, lealtad y pasión


El orgullo donostiarra sale a relucir desde sus más discretas entrañas. El reloj de la Plaza Constitución marca la pauta de la cuenta atrás antes de que, a las doce en punto de esta noche, la emoción se dispare sin control. La amistad de la Real Sociedad con el Día de San Sebastián es íntima. Durante la historia siempre hubo futbolistas donostiarras que sienten el 20 de enero como la “mejor” jornada “del año”, exactamente como la definen en MD dos históricos, Agustín
Gajate y Xabi
Prieto.



Si hubiera que dibujar el retrato robot de alguien txuri urdin y donostiarra de pro, que haya representado al dedillo a la Real y Donostia, Gajate y Prieto serían dos prototipos incuestionables. Dos leyendas en blanco y azul, ‘bakarrak munduan’, que diría Raimundo
Sarriegi, que se volcaron en la Tamborrada tras una carrera íntegra entregados a la Real. “Es un día para los donostiarras”, define el central del equipo campeón.

Gajate saldrá de soldado, tocando el tambor, mañana por la tarde en la compañía Anastasio. “Empecé siendo barril y me ascendieron, son cosas de la edad”, bromea el donostiarra. El plan de Xabi
Prieto será diferente. Un viaje a Barcelona para cumplir con sus funciones de embajador de la Liga le impide ser cocinero en la Tamborrada del Hotel Londres, pero no faltará en la izada y la arriada de su bandera. “Las 24 horas de la fiesta se quedan cortas”, expresa.

La trayectoria de Gajate como miembro de la Tamborrada es más larga por motivos generacionales. El defensor colgó las botas en octubre de 1992 y “desde entonces salgo en Anastasio”. Hubo una vez en que lució su tambor en Atotxa. La fusión de un sentimiento al rojo vivo, “vestido de tamborrero y tocando el Txuri Urdin”, relata, en la clausura del viejo campo y la despedida de Górriz, su amigo de al lado.

Prieto está empezando a saborear el gran día. El año pasado se incorporó como barril después de retirarse en 2018. “Fue mi primera vez en 25 años y todo lo que viví fue muy intenso”, enfatiza. A los 10 años apuntaba maneras desfilando en el Lizeo
Santo
Tomas, su ikastola.

“El 21 es mejor pedirse fiesta”

Recuerda Agustín
Gajate que en su época “nos tocó jugar en el Bernabéu una víspera de San Sebastián. Empatamos a dos y teníamos el rabillo del ojo en la fiesta, con ganas de tomar algo y de estar en el ambiente”. La lealtad a un escudo mezclada con la pasión por la tierra. Igual que un Prieto que cultiva en casa aquella raíces con las que creció: “Mis hijos llevan semanas sin soltar el tambor, suelo ir con ellos y mi mujer a ver tocar a mis amigos”. El abecé del 20 de enero.

“A otras fiestas no les damos tanta importancia, normal”, razona Gajate. Antes de formar filas, mañana en la hora de la sobremesa, el ochentero defensa de la Real cumplirá a rajatabla con la más sagrada liturgia de la víspera: “Cenar en la sociedad con las parejas, tocando la Marcha a las doce”, detalla. Sólo será el principio. “Luego solemos hacer un guateque hasta que el cuerpo aguante”, como si no hubiera un mañana: “El 21 es mejor pedirse fiesta”.


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