América se cita en Maracaná

El icónico Cristo Redentor de Río de Janeiro con Maracaná de fondo.
El icónico Cristo Redentor de Río de Janeiro con Maracaná de fondo.YASUYOSHI CHIBA / AFP

La Copa América no podía tener un cartel más publicitario para el fútbol que una final Brasil-Argentina en Maracaná. Incluso la Eurocopa, expectante por el título que Inglaterra e Italia se disputarán en Wembley (domingo, 21.00, Telecinco), se enganchará al superclásico que se celebra desde 1914 (madrugada del sábado al domingo, 2.00, TV-3). El duelo de la Canarinha con la Albiceleste le da gloria y honor a un torneo que ha sido difícil de seguir, jugar y organizar por la covid-19.

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La trascendencia de la cita explica que la alcaldía de Río de Janeiro haya autorizado con carácter excepcional la presencia de 7.200 aficionados, el 10% del aforo del estadio de la emblemática ciudad de Brasil. El fútbol no ha resultado especialmente atractivo hasta ahora y las figuras han sido igualmente escasas, razón de más para enfatizar en el duelo colectivo entre brasileños y argentinos, y también en el individual entre Neymar Júnior y Leo Messi.

“Voy a jugar la final que siempre soñé”, afirma Neymar, después de que se resistiera a alistarse para la Copa. Y responde Messi: “Va a ser durísimo”. La Canarinha es la anfitriona y la campeona —suma nueve títulos— y su última derrota se remonta a noviembre de 2019 en un amistoso precisamente con Argentina, ganadora del torneo en 14 ocasiones, la última en 1993, y perdedora por dos a uno en el balance de las tres finales celebradas contra Brasil.

El equipo de Neymar parte como favorito por la condición de local y por la solidez que le dan Thiago Silva, Marquinhos y Casemiro. La ausencia por sanción de Gabriel Jesus no altera a Tite. El técnico tiene un plan para negar a Messi: “Sé cómo marcarlo pero no voy a decirlo”, anuncia el técnico de la Canarinha. Messi lleva ya cuatro goles, dos de falta y uno de penalti, y juega más liberado y también más comprometido que nunca con la selección de Scaloni.

Vuelve el 10 a Maracaná después de perder la final del Mundial de 2014. Messi se quedó mirando la Copa después de ser proclamado el mejor jugador de la final contra Alemania. También ha perdido tres finales de la Copa América. A los 34 años, el rosarino se desvive por ganar un título con Argentina y un Maracanazo le permitiría firmar con letras de oro su vínculo emocional y futbolístico con la Albiceleste. Parece por fin que ambos han coincidido en su camino, Messi y Argentina.

La Albiceleste nunca ganó una Copa en Maracaná y solo venció en dos de sus 12 visitas, así que el reto es mayúsculo para el equipo de Messi. Neymar sonríe y Brasil asume la presión: para culminar un torneo sin tacha necesita tumbar a Argentina. Europa no se perderá la cita de América.

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