Así ha sido la última edición de Boisbuchet, ‘el campamento de verano’ para arquitectos y diseñadores

Desde fuera, el château del Domaine de Boisbuchet no permite adivinar lo que allí ocurre. En el suroeste de Francia, entre Poitiers y Limoges, una gran finca es el escenario de un campamento de verano inusual, donde diseñadores y arquitectos contemporáneos se reunen para dar rienda suelta a su creatividad. Según Mathias Schwartz-Clauss, historiador, conservador del Vitra Design Museum hasta 2013 y responsable ahora de estos talleres y exposiciones, el Domaine es un patio de recreo de 150 hectáreas donde tienen lugar diferentes actividades. “El castillo es un escaparate para programar exposiciones propias que cambian anualmente”, explica a ICON Design Schwartz-Clauss. A ese parque de recreo acuden cada verano profesionales del diseño con la promesa de “una experiencia memorable”, como apunta Pepe García, socio fundador de la consultoría de diseño CuldeSac, que ha participado en tres ediciones.

The Paper Pavilion, construcción hecha con madera y tubos de papel reciclado.
The Paper Pavilion, construcción hecha con madera y tubos de papel reciclado.

Mucho más que un château

En los terrenos de Boisbuchet, además del castillo, se alza un conjunto de construcciones de renombrados arquitectos actuales. El edificio principal, que mira el río Vienne desde lo alto de una colina, se perfila como el típico palacete francés del siglo XIX: compuesto por cinco volúmenes de diferentes formas donde sobresalen unas torres coronadas por pizarra, se encuentra en proceso de restauración gracias al apoyo de fondos del gobierno francés y tiene ya dos pisos renovados que albergan exposiciones temporales.

Diseminados por la finca, hay casi veinte edificios más, lo que llaman el parque arquitectónico. Los más antiguos, además del palacete, son la Dépendance, vetusto edificio de la granja que sirve ahora como oficinas, dormitorios y sala de conferencias; la casa de invitados tradicional japonesa, construida en 1863 y restaurada en 2008; o el molino del XVII, la estructura más antigua del conjunto, que hoy acoge la recepción y un bistró abierto al público.

Frente a estos contrastan una docena de volúmenes entre los que se encuentran el Paper Pavilion de Shigeru Ban, premio Pritzker 2014; la Techstyle-Haus, una casa autónoma e inteligente creada por estudiantes de la Rhode Island School of Design, la Universidad de Brown (Estados Unidos) y de la University of Applied Sciences de Érfurt (Alemania); tres edificios de bambú firmados por el arquitecto colombiano Simón Vélez, y un espacio para hogueras creado por Álvaro Siza y sus estudiantes.

Taller dirigido por el estudio londinense Glithero en cooperación con el Museo de artes aplicadas de Lausanne y el Corning Museum of Glass.
Taller dirigido por el estudio londinense Glithero en cooperación con el Museo de artes aplicadas de Lausanne y el Corning Museum of Glass.

Estela internacional

A lo largo de 30 años –el año pasado se cumplía su aniversario, pospuesto a causa de la covid-19–, se han dado cita los creadores más prestigiosos del mundo contemporáneo. “Diseño, vida y personas se encuentran aquí de manera muy orgánica”, señala Schwartz-Clauss.

“Boisbuchet era el sueño del experto del diseño Alexander von Vegesack, que quería crear un lugar donde el diseño se encontrara con la educación en el sentido más amplio”, explican en su web. Desde hace tres décadas, tanto profesionales como estudiantes aterrizan aquí cada año para descubrir cómo creadores de éxito internacional abordan su trabajo y los problemas de diseño. Jaime Hayon ha dado varios talleres y así lo atestigua: “Lo que más me atrae es tener la posibilidad de experimentar desde una manera diferente a la que normalmente se trabaja en el diseño industrial. Simplemente, el hecho de estar en el entorno de Boisbuchet ya te predispone a hacer las cosas de manera distinta a como lo harías en tu estudio. El contacto con la naturaleza, el entorno y la sensación de burbuja de Boisbuchet hace que la experiencia sea súper enriquecedora a muchos niveles.”

Si bien sus talleres y residencias atraen a creadores internacionales, como Lex Pott, Petra Blaisse, Marlène Huissod, Pierre Favresse o Faye Toogood, también lo han visitado un buen número de referentes de la arquitectura y el diseño español: SelgasCano, Patricia Urquiola, Guillermo Santomá, Jorge Penadés u Oscar Mariné. Con ocasión de su 30 aniversario este verano, además, han estado Jaime Hayon, Arquitectura G y el colectivo Institute for Postnatural Studies.

Instalaciones realizadas en el lago de Domaine de Boisbuchet durante los talleres de los diseñadores franceses Charlie Le Mindu, Mathias Kiss y Noé Duchaufour-Lawrance.
Instalaciones realizadas en el lago de Domaine de Boisbuchet durante los talleres de los diseñadores franceses Charlie Le Mindu, Mathias Kiss y Noé Duchaufour-Lawrance.

Cóctel creativo

“Boisbuchet ofrece una oportunidad ideal para dejar la rutina y cuestionar la propia práctica, conectar o reconectar el trabajo de uno con la naturaleza y exponer e intercambiar con personas desconocidas de muchos orígenes culturales y profesionales”, explica Mathias Schwartz-Clauss. No se puede ignorar la crisis del coronavirus, que ha hecho que algunos tutores no hayan podido acudir este año, aunque aun así han realizado la gran mayoría de los talleres, como “la construcción de una torre de palomas árabe tradicional, el diseño de alimentos con fermentación o experimentos con el lenguaje de la moda”. Sin duda, como expresa Pepe García, Boisbuchet es un cóctel maravilloso. “Un verdadero crisol de creatividad y humanidad”.

A su paso por la finca este verano, Jaime Hayón ha vivido, “como siempre, una experiencia intensa y divertida”. Replantearon y transformaron en menos de una semana la sala de fiestas de Boisbuchet conocida como Porky’s. “Es muy interesante ver cómo los participantes, ante un mismo briefing planteaban cosas muy diferentes y cómo estas ideas se mezclaban y transformaban e iban tomando forma, hasta dar con la solución final”. Más allá del resultado, lo que cuenta es el proceso: “Sea cual sea el tema de los workshops, siempre resulta enriquecedor estar en contacto con otros diseñadores y trabajar en un proyecto en común”, dice Hayón.

Arquitectura G impartió un taller entre el 25 y 31 de julio porque creen que estas actividades son “una oportunidad de trabajar con ese entorno privilegiado y aprovechar todos los materiales a tu disposición”. Estos provienen en gran parte del paisaje circundante. “Es un reto, tanto para mí como para los participantes. Te obliga a ser resolutivo, a enfrentarte al proyecto de manera más práctica por la escasez de recursos en algunos casos”, explica Hayón. A principios de agosto, Institute of Postnatural Studies, un colectivo del que forma parte el español Pablo Ferreira junto a Matteo Guarnaccia y Yuri Tuma, puso el foco en la historia “postnatural” del entorno, centrándose en elementos como la secuoya de la finca, que habla de las dinámicas políticas y botánicas entre Europa y América.

“No se trata tanto de juntar a diseñadores o arquitectos sino de la comunión de mentes humanas en continua cooperación e interacción para generar algo nuevo y único”, opinan desde CuldeSac. A lo que Mathias Schwartz-Clauss añade: “Para muchos participantes, Boisbuchet ha sido un punto de inflexión para encontrar un nuevo significado, nuevos trabajos o incluso un compañero de vida”. A su vez, Pepe García resume: “el mundo sería mejor si el espíritu de Boisbuchet se propagase más a menudo”.

Piezas de la colección de Alexander von Vegesack Collection. De izquierda a derecha: sillón con forma de mano Joe, de J. De Pas, D.D’Urbino y P. Lomazzi; lámpara de suelo Bulb Bulb, de Ingo Maurer; y sillón Karelia rojo, de Liisi Beckmann.
Piezas de la colección de Alexander von Vegesack Collection. De izquierda a derecha: sillón con forma de mano Joe, de J. De Pas, D.D’Urbino y P. Lomazzi; lámpara de suelo Bulb Bulb, de Ingo Maurer; y sillón Karelia rojo, de Liisi Beckmann.

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