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Así salvó la vida Grosjean

No hace falta irnos a la década de los 60 para afirmar que si el accidente de Grosjean del domingo en Bahrein se hubiera producido en aquella época, el resultado hubiera sido una tragedia. Hace tan solo tres años, ese mismo choque a 221 kilómetros hora de forma frontar contra las barreras de protección, habría acabado casi con total probabilidad en tragedia. Hubiera sido un milagro que se salvara. Lo de ayer lo fue por la espectacularidad del choque y los 27 segundos que pasó Romain saliendo de su cockpit, sacándose los cinturones, agarrándose al Halo e impulsándose hacia arriba, teniendo que esquivar la parte de guardarraíl que su coche traspasó. El mérito de que Grosjean esté vivo es del gran compromiso que tienen FIA y F1 en seguir mejorando la seguridad de los coches y las pistas.

Así salvó la vida Grosjean. La seguridad de la F1 actual, decisiva
Así salvó la vida Grosjean. La seguridad de la F1 actual, decisiva

En 2014, el también francés Jules Bianchi, falleció al chocarse contra una grúa en Suzuka. Aquella catástrofe fue clave para que en 2017 se aprobara la implantación del Halo para proteger la cabeza de los pilotos a partir de 2018. Aquel año, el propio Romain se mostraba en contra.

“Creo que fue un día triste para la F1 cuando se anunció. Estoy en contra del ‘halo’ y creo que no tiene sitio en la F1”, apuntaba, argumentando que les dificultaría la buena visibilidad del semáforo en parrilla y de las banderas de los comisarios. 3 años después, le salvó la vida, igual que podía haberlo hecho con Bianchi. Fue el ‘Halo’ junto a los muchos avances realizados por la F1 a lo largo de su historia.

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Sin el Halo, el guardarraíl hubiera golpeado en la cabeza del piloto

El coche de Grosjean quedó partido por la mitad

70 años de innovación

En los años 50, los pilotos como Fangio pilotaban en mangas de camisa, vestidos de calle, con un casco de hípica y todo el torso fuera del coche. En los 70 años posteriores, a base de muchas tragedias, la F1 fue reaccionando a todas ellas con cambios clave y constante innovación, como la llegada del primer monocasco de fibra de carbono en 1981 (McLaren), el hecho de ir hundiendo mucho más al piloto dentro del cockpit para resguardarlo de los peligros externos… y como estos, un sinfín de progresos. Tras todos esos avances, el resultado del domingo fue vida y no muerte.

Sin el ‘Hans’, podría haberse partido el cuello. Sin la robustez actual del habitáculo, podía haber perdido el conocimiento, algo por lo que posiblemente no se le hubiera podido sacar a tiempo de las llamas. Sin el traje ignífugo, las quemaduras habrían sido fatales. Todo ello, unido a la buena y rápida reacción del coche médico y de los comisarios, fue crucial.

Así quedó el coche de Grosjean, calcinado

Pero ahora, tras el incidente de Grosjean, hay que seguir investigando y mejorando. Hay que entender el motivo por el que la barrera de protección cedió ante el coche. ¿Por qué no había barreras TePro (bloques de poliestileno, espuma y láminas de metal que absorben los impactos) en esa zona? ¿Por qué el coche de Grosjean se incendió? Debió fallar la estructura de kevlar, a prueba de balas, que envuelve el depósito de gasolina, pero no debía haber pasado. Todo ello, debe servir para que la F1 siga respondiendo a sus preguntas con más medidas para hacer de este deporte más seguro. Por surte, esta vez, sin una tragedia que llorar.


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