Aumentan las presiones para el sistema financiero: Banco de México

La pandemia aumentó la vulnerabilidad de los hogares con menores ingresos, pocos ahorros y que dependen de sectores y empresas que suspendieron actividades.

En marzo, se manifestaron los primeros signos de los efectos que la pandemia puede producir en el sistema financiero, como es el aumento en el crédito bancario a las empresas, una copiosa salida de capitales del país, el despunte de la cartera vencida y un ligero aumento del riesgo de contagio interbancario, señala el reporte de Estabilidad Financiera del Banco de México.

Luego de indicar que los bancos y demás instituciones financieras entraron en la fase de parálisis económica por la pandemia con una capitalización y liquidez sólidas, el gobernador del banco central Alejandro Díaz de León dijo que debido al distanciamiento social y el confinamiento, empresas y hogares experimentaron reducciones abruptas de sus ingresos, lo que se ha traducido en necesidades de liquidez.

Sin embargo, agregó, el financiamiento recibido por los hogares continuó la desaceleración iniciada en el cuarto trimestre de 2019, por lo que la pandemia aumentó la vulnerabilidad de los hogares con menores ingresos, pocos ahorros y que dependen de sectores y empresas más afectadas por la suspensión de actividades.

Entre los más afectados también hay empresas grandes y pymes, sobre todo operadoras de restaurantes, hoteles, transporte de pasajeros y entretenimiento.

“Todo ello, en un entorno en el que adicionalmente se han presentado restricciones de liquidez y dificultades para la emisión de deuda, lo que podría incrementar el riesgo de refinanciamiento que enfrentan algunas empresas”, dijo Díaz de León.

En lo que se refiere a los grupos financieros, en marzo se registró un aumento en el uso de las líneas de crédito que otorgan a las empresas, al tiempo que el financiamiento externo aumentó sobre todo por efecto de la valuación cambiaria, añadió el funcionario.

Ello trajo como consecuencia un aumento importante de los principales riesgos que se prevé enfrentarán las instituciones financieras en lo que resta del año, como es la desaceleración de la economía global y la incertidumbre sobre la recuperación, la volatilidad en los mercados financieros internacionales y la reorientación de los flujos de capital hacia activos de menor riesgo, una mayor contracción de la economía nacional y la incertidumbre sobre cuál será su profundidad y duración, y potenciales nuevas bajas a la calificación crediticia de México y Pemex.

Uno de los riesgos que comenzó a materializarse desde antes de la pandemia es la pérdida de atractivo del mercado mexicano para los inversionistas extranjeros que apuestan por activos de renta variable, con una salida en el primer trimestre de 52 mil 613 millones de dólares.

El responsable del banco central agregó que el impacto de esta situación sobre la salud financiera de las empresas dependerá de la repercusión directa de la pandemia sobre el sector al que pertenecen, del efecto de las medidas que implementen gobierno federal y autoridades financieras y del tamaño, liquidez, nivel de apalancamiento y calidad crediticia de cada empresa.

Aumenta el riesgo para los bancos

Díaz de León advirtió que, aunque la capitalización de los bancos y la composición de sus activos y pasivos les da espacio para expandir sus actividades y que en el primer trimestre los índices de morosidad de hogares y empresas se mantuvieron sin cambios importantes respecto de 2019, la situación podría cambiar debido a la severidad y profundidad de la crisis.

El crédito al consumo que otorga la banca y sus subsidiarias sofomes continuó desacelerándose, a la vez que se registró un “ligero repunte” en la morosidad del crédito bancario al consumo en su conjunto, aunque fue más acentuada en el segmento de préstamos personales.

El banco central vaticina un deterioro en ambos renglones, que la desaceleración del crédito al consumo se acentúe en los próximos meses, a la vez que más hogares vean deteriorada su capacidad de pago.

Señaló asimismo que los portafolios de las instituciones aumentaron su posición directa de bonos a tasa fija de largo plazo, lo que los hace más sensibles a los movimientos de las tasas de interés, algo que se hizo patente sobre todo en marzo con el incremento en las volatilidades del mercado por la pandemia.

“Los niveles actuales de riesgo de mercado de las posiciones de la banca, por movimientos en los factores de riesgo, representan una proporción de su capital neto de 6.22% en marzo de 2020”, apuntó Diaz de León.

También el riesgo de contagio interbancario -la posibilidad de que los problemas que enfrenta un banco para hacer frente a sus compromisos financieros se transmitan a otros bancos- ha mostrado una tendencia ligeramente al alza, especialmente durante el tercer mes del año.




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