Beber cerveza sin que te engorde es posible con este truco milagroso

La cerveza se ha convertido en una de las bebidas más populares del mundo y no es para menos porque está buenísima. Se trata de una bebida milenaria que tiene auténticos fanáticos y que siempre está en todas las mesas de los bares de todo el mundo. Es una bebida que se lleva consumiendo desde hace varios miles de años y que en la actualidad se ha convertido en una de las preferidas cuando salimos con amigos. Sin embargo, existen una serie de mitos en torno a la cerveza que queremos desterrar, como el hecho de que engorda. Seguro que tú también has oído hablar de la famosa «barriga cervecera» y, aunque por el nombre parece que aparece por beber cerveza, lo cierto es que esta bebida no tiene absolutamente nada que ver.

¿Engorda la cerveza?

La cerveza está elaborada a base de lúpulo, cebada y otros cereales, y tiene un alto contenido en agua. Por lo tanto, aporta nutrientes que son importantes para el buen funcionamiento del organismo, como los hidratos de carbono, vitaminas y proteínas. Ahora bien, no hay que olvidar que se trata de una bebida alcohólica y, por lo tanto, su consumo debe ser moderado.

Una investigación realizada por el Instituto de Salud Carlos III, las universidades de Barcelona y Málaga y el Hospital Clinic, titulado «Cerveza, Dieta Mediterránea y enfermedad cardiovascular», otorga grandes beneficios a al cerveza, sobre todo en lo que respecta a la salud cardiovascular.

El aporte calórico de la cerveza es muy bajo, de tan sólo 43 calorías por cada 100 mililitros. Por lo tanto, si nos tomamos un vaso de cerveza de 250 mililitros, aporta unas 107 calorías. Teniendo esto en cuenta, por beber uno o dos vasos de cerveza de vez en cuando no vamos a subir de peso.

Barriga cervecera

Entonces, ¿a qué se debe la llamada barriga cervecera? A las tapa con las que solemos acompañar la cerveza: unos frutos secos, unas patatas fritas, unas croquetas… Hay varios estudios que relacionan el hecho de beber alcohol con el aumento del apetito.

Por lo tanto, el truco para beber toda la cerveza que queramos sin engordar es muy simple: no acompañar la bebida de ningún aperitivo y tomar la cantidad diaria recomendada por los expertos.

Según el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), lo ideal es que los hombres beban como mucho entre una y dos cervezas al día, y las mujeres una. Como resulta lógico, el efecto positivo se pierde si consumimos, por ejemplo, siete cervezas en un solo día y nos abstenemos el resto de la semana.

Por su parte, directora de Inmunonutrición del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición, Ascensión Marcos, advierte de que estas cantidades no se aplican a personas en tratamientos médicos y mujeres embarazadas o lactantes.


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