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Cuando el Misisipí pasa por Barcelona



El Misisipí fluyó ayer por el corazón de Barcelona en la presentación de El río de la música (Redbook-Ma Non Tropo), el libro de viajes de Menphis a Nueva Orleans, con un desvío a Nashville, del periodista y crítico musical Miquel Jurado. Joan Manuel Serrat y el músico de blues Amadeu Casas arroparon al autor en el acto, celebrado en el auditorio de la Fnac Triangle, lleno a rebosar.
Serrat con sus palabras y Casas con tres temas alusivos al libro apadrinaron la obra de Jurado, una felicísima incursión en el género de la literatura de viajes, como se encargó de señalar el periodista de EL PAÍS y colega y amigo de Miquel Jurado, Jacinto Antón, que también participó en el acto.
Serrat destacó “la inquietud, la curiosidad y la pasión” de Jurado al transitar “un territorio mítico” donde nacieron músicas como el blues, el gospel, el jazz, el rock and roll, el funk o el rap, y citó un emotivo párrafo del libro, que es todo un leit motivdel mismo: “En el fondo, la música y el río se parecen, ninguno de los dos puede permanecer quieto, fluyen sin parar y absorben todo lo que encuentran a su paso”. Serrat evocó el viaje solitario de Jurado, los moteles desvencijados, los cafés “horripilantes”, los lugares dejados de la mano de Dios y sin embargo tan llenos de recuerdos y leyendas, y se conjuró para algún día visitarlos  en la estela del autor, algo que, dijo, todos deberíamos hacer alguna vez en la vida..Expresó la fascinación que provoca descubrir en el libro cómo en solo 150 años la música se ha desarrollado en las márgenes del Misisipí nutrida por el fértil limo de las gentes de diferentes procedencias que se asentaron en sus orillas. 
Jurado apuntó que sobre todo fue la conjunción de las músicas de los esclavos negros y los inmigrantes europeos lo que produjo el aluvión de músicas. Señaló que el suyo es un libro de viajes por una región llena de magia y que aunque no sea una guía turística ofrece recomendaciones para quien quiera visitar la zona, aparte de una curradísima lista de reprodución de las músicas por las que se transita. Preguntado por los hits del viaje, consideró que uno fue visitar la “encrucijada del diablo”, el lugar donde la leyenda quiere que Robert Johnson entregara su alma al diablo a cambio de un poderoso talento para tocar la guitarra. Más de uno pensó que Jurado aprovechó para pactar a su vez el talento literario que rezuma su libro.
Amadeu Casas cerró el acto interpretando tres maravillosos ejemplos de música del Misisipí, incluida una composición del propio Johnson, Crossroads.
 
 


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