Cultura premia a Araceli Pereda, la gran denunciante del estado del patrimonio histórico nacional

Araceli Pereda, en la sede de Hispania Nostra.
Araceli Pereda, en la sede de Hispania Nostra.Víctor Sainz

Araceli Pereda Alonso (Santander, 73 años) maneja una de las armas patrimoniales que más temen los políticos, la Lista Roja del Patrimonio Artístico Español, una relación de nombres de monumentos en peligro de desaparición. Lleva, a través de la organización que dirige, Hispania Nostra, recopilados casi 900 tristes nombres. Aparecer en la lista supone un baldón para los responsables del monumento señalado, del que se pueden necesitar años ―o décadas—en salir. Algunos no lo hacen jamás y desaparecen. Esta miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha sido distinguida este martes por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2020 y dotado con 30.000 euros. El jurado ha reconocido “su larga trayectoria dedicada a la conservación del Patrimonio Cultural a través de su gestión y puesta en valor”.

Porque Pereda e Hispania Nostra no solo se limitan a denunciar, sino que también cuentan con un plan para salvar los monumentos en peligro: un sistema de microdonaciones que permite recaudar cantidades suficientes para llevar a cabo una restauración de urgencia y con el que ha conseguido recuperar, entre otros, el retablo de San Román, en Burgos, la iglesia de Vadoconde, en Burgos también, o el artesonado mudéjar de Valcabado, en León. “Es el premio a un equipo, a muchos años de trabajo. La verdad es que estoy muy contenta”, señala a este periódico la ganadora. “Es como si me hubiese tocado la lotería”, admite.

El jurado destaca en su argumentación que Pereda tiene una “trayectoria profesional en la defensa del patrimonio cultural a nivel nacional e internacional, con su compromiso con las instituciones públicas y su implicación en organizaciones sin ánimo de lucro y de la sociedad civil; defendiendo la importancia de la conservación y restauración de los edificios históricos, yacimientos arqueológicos, obras de arte, patrimonio inmaterial y natural, unido al importante trabajo de comunicación a todos los niveles, desde el académico a la difusión para todos los públicos a través de campañas, conferencias, y publicaciones”.

“¿A qué voy a dedicar el dinero?”, se pregunta y se responde: “A visitar todos los monumentos en peligro”, bromea la gran denunciante del estado del patrimonio histórico nacional que nunca ha ocultado que si tuviese todos los fondos posibles los dedicaría a la ciudad califal de Medina Azahara.


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