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Dicen que nunca se rinde…y es verdad

Dicen que nunca se rinde...y es verdad

La relación entre el Sevilla y la Europa League escapa a cualquier tipo de lógica. Viene a ser algo así como lo del Real Madrid con la Champions League (aunque al conjunto blanco le abandonó esa inexplicable fuerza el pasado miércoles). Pero en realidad, en lo que a lo de anoche se refiere, existieron motivos que propiciaron que fuese el Sevilla y no la Juventus el equipo que selló el billete para la final de Budapest.

No había echado a rodar el balón y el Sevilla ya iba ganando 1-0. En la previa, hubo conjura entre el club y la afición, acudiendo prácticamente la totalidad de los aficionados vestidos de rojo propiciando que el Sánchez Pizjuán luciese espectacular. Ya sucedió lo mismo ante el Manchester United, aunque en aquella ocasión el color elegido fue el blanco.

Sea como fuere, se creo un ambiente que sin duda empujó a los de Mendilibar hasta la victoria. Y falta hizo, porque lo cierto es que la Juventus no lo puso nada fácil. Como era de esperar, y pese a que no atraviesa un momento demasiado boyante, la ‘Vecchia Signora’, y aunque ahora gran parte de sus efectivos apenas pasan de los 20 años, mostró oficio y competitividad para estar en todo momento dentro de la eliminatoria.

Siempre depende de lo que suceda en el partido de ida, pero la eliminación de aquello del valor doble de los goles no hace más que otorgarle más fuerza al denominado como ‘factor-campo’. Sin duda que haber disputado la vuelta en casa resultó determinante para que el Sevilla lograse el pase, porque el cabezazo a centro de Bryan Gil lo firmó Lamela, pero en realidad todo el que estuvo presente en el Pizjuán giró su cuello con el ánimo de rematar. Sin ir más lejos, el propio Mendilibar lo hizo en la banda. Curioso lo suyo también. ¿Quién le iba a decir hace unos meses que el próximo 31 de mayo dirigiría a uno de los dos equipos que lucharán por la Europa League en Budapest? Allí estará, al frente de un Sevilla que mirará a los ojos a la Roma de Mourinho. Sin miedo. Y luchando hasta el final pase lo que pase. Porque como dicen…nunca se rinde.




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