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Un refugiado rohinyá rescatado en junio en Aceh, Indonesia, es atendido y trasladado en camilla / Europa PressCerca de 300 refugiados rohinyás han desembarcado este lunes en la provincia indonesia de Aceh en una de las llegadas más importantes al archipiélago de esta minoría musulmana perseguida en Myanmar (antigua Birmania). Los supervivientes han relatado que han pasado seis meses en el mar buscando puerto para desembarcar desde su salida de la costa de Bangladés. Más de 30 de sus compañeros han fallecido durante la travesía, según ha informado el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).El grupo de 297 personas (102 hombres, 181 mujeres y 14 niños) fue avistado por los habitantes de la zona, que asistieron a los refugiados en la costa norte de la isla de Sumatra, cerca de la localidad de Lhokseumawe, según Munir Cut Ali, jefe del pueblo de Ujong Blang. “Vimos un barco llegar hacia la costa en Ujong Blang y los ayudamos a desembarcar de forma segura”, dijo el responsable a la AFP. Un hombre enfermo ha sido trasladado al hospital y todos serán sometidos a unas pruebas para ver si son portadores del coronavirus. “Luego el gobierno local buscará un lugar adecuado por alojarlos”, agregó el responsable.Un portavoz de la Cruz Roja indonesia, Muhamad Waly, ha explicado a la agencia de noticias DPA que la embarcación llegó en torno a la medianoche. “Según la información de varios de ellos, han pasado seis meses en el mar”, ha dicho Waly, quien ha confirmado que los migrantes están “débiles” y algunos incluso “enfermos”. En abril, la guardia costera de Bangladés rescató a casi 400 rohinyás en condiciones similares tras dos meses a la deriva en alta mar. Sin embargo, el diario Dhaka Tribune estimó que esa embarcación transportaba a casi 500 personas.Chris Lewa, director del Proyecto Arakan, una ONG centrada en la crisis de los rohinyás, ha asegurado que los pasajeros que llegaron a Aceh zarparon desde el sur de Bangladés a finales de marzo o principios de abril, con destino a Malasia. Tanto las autoridades malasias como las tailandesas los rechazaron, ya que el control de fronteras se ha endurecido debido a la pandemia del coronavirus.Los traficantes de migrantes dividieron a los pasajeros en varios barcos, algunos de los cuales lograron llegar a Malasia e Indonesia en junio, pero varios cientos permanecieron en el mar hasta el domingo por la noche. Los contrabandistas llamaron a sus familias para exigir sus correspondientes pagos por el viaje en las semanas previas al desembarco, según ha apuntado Lewa. “Parecían no querer desembarcarlos porque no todos habían pagado. Básicamente los mantenían como rehenes en la embarcación”, dijo.La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha confirmado en Twitter el envío de un equipo para asistir a estas personas. El director para Asia y el Pacífico de Acnur, Indrika Ratwatte, también ha advertido en un comunicado de que han pasado “condiciones desesperadas”. La agencia internacional ha denunciado un fracaso “colectivo” a la hora de atender a estas personas, ya que el grupo habría intentado desembarcar a lo largo de estos meses sin éxito. En este sentido, ha lamentado la inacción de los países de la zona, pese a los compromisos suscritos tras la crisis de pateras hace cinco años, que se basaron en una “respuesta colectiva”.Casi un millón de rohinyás permanecen refugiados en condiciones precarias en Bangladés, donde los traficantes de migrantes buscan candidatos para viajar. La mayoría huyeron de la ola represiva lanzada en agosto de 2017 por las Fuerzas Armadas de Birmania, país de mayoría budista, contra esta minoría musulmana. La falta de perspectiva de retorno ha empujado a miles de ellos a buscar nuevas salidas en otros países de la zona. Indonesia y Malasia, dos países de mayoría musulmana, son los destinos más buscados por los rohinyás.


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