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El curioso motivo por el que el Metro de Madrid circula por la izquierda

El origen del Metro de Madrid se remonta al 17 de octubre de 1919 de la mano del rey Alfonso XIII. Es la tercera red de metro más extensa de Europa, con 294 kilómetros de longitud, solo por detrás de la de Londres y Moscú. Tiene un total de 276 estaciones, y existen algunos datos curiosos sobre el Metro de Madrid que es interesante conocer, como por ejemplo la razón por la que circula por la izquierda.

Historia

El 17 de octubre de 1919 Alfonso XIII inauguró la primera línea del Metro, que cubría una distancia de 3,5 kilómetros, entre Cuatro Caminos y la Puerta del Sol, con seis estaciones: Ríos Rosas, Martínez Campos (Glorieta de Iglesia), Chamberí (hoy sin parada de trenes), Glorieta de Bilbao, Hospicio (Tribunal) y Red de San Luis (Gran Vía). Dos años después, se inauguró la primera ampliación hasta Atocha.

La razón por la que el Metro de Madrid circula por la izquierda es que en aquel entonces se circulaba por la izquierda en toda Europa. Era la época de los carros y carruajes, y los cocheros llevaban las riendas con la mano izquierda, y el látigo con la mano derecha. Por lo tanto, si circulaban por la derecha, podían golpear a los peatones, así que se estableció que los carro y carruajes circularan por la izquierda para que el látigo quedase en el centro de la calzada.

Pero, ¿por qué no se ha modificado más adelante? El sentido actual de circulación se puso en marcha en el año 1924, cuando el Metro de Madrid ya estaba construido, y modificar la marcha de los trenes suponía un gasto excesivo. Las líneas de Metro Ligero sí circulan por la derecha.

Curiosidades del Metro de Madrid

Madrid fue la séptima ciudad del mundo en la que se instaló una red de metro. Anteriormente, este sistema de transporte había llegado a Londres (1863), Nueva York (1868), Chicago (1892), Budapest (1896), Glasgow (1896), Boston (1897), París (1900), Berlín (1902), Atenas (1904), Filadelfia (1907), Hamburgo (1912) y Buenos Aires (1913). Sin embargo, a diferencia de los que había entonces, el Metro de Madrid nació 100% eléctrico.

A mediados de los años veinte se empezó a construir la estación Tirso de Molina, que fue bautizada como Progreso. Durante las obras, aparecieron los huesos de los monjes del Convento de la Merced, derribado a mediados del siglo XIX. Finalmente, se depositaron en los andenes, y se recubrieron con azulejos. Desde entonces, existe una leyenda que dice que cuando se acerca la medianoche se pueden escuchar los gritos de los monjes allí enterrados.


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