El Ejército de Sudán mantiene al primer ministro en paradero desconocido y las comunicaciones suspendidas


El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunirá este martes en una sesión de emergencia a puerta cerrada para abordar el golpe de Estado perpetrado este lunes por el Ejército en Sudán y que amenaza con enterrar su camino hacia la democracia. El pronunciamiento militar ha sido condenado de forma categórica por la comunidad internacional, y ha sido acogido de forma tenue por los aliados de los generales, principalmente las monarquías del Golfo. En el país, un número muy significativo de personas se ha mantenido movilizada por la noche y durante las primeras horas de la mañana para tratar de impedir el movimiento de los uniformados y defender la transición en medio de llamadas a la desobediencia civil y a la huelga general indefinidas. Enfrentamientos con las fuerzas se seguridad causaron ayer la muerte de cuatro personas. La ministra de Exteriores, Mariam al Sadiq al Mahdi, ha informado de que tanto el primer ministro, Abdallah Hamdok, como los miembros del Gabinete detenidos este lunes se encuentran aún en paradero desconocido, según recoge Reuters. La señal de internet en el país continúa este martes interrumpida, según ha comprobado la organización de monitoreo NetBlocks.

El comandante del Ejército sudanés, Abdelfattah al Burhan, anunció ayer la toma del poder en Sudán por parte de los militares y la disolución de los principales órganos de la transición en el país horas después de que varios altos cargos civiles del Ejecutivo, entre ellos el primer ministro Hamdok y líderes de partidos y organizaciones afines fueran arrestados y trasladados a un destino todavía desconocido. Al Burhan también declaró el estado de emergencia en el país, que de momento no ha podido aplicar, y la suspensión de varios artículos del documento que servía de Constitución en la transición. El general anticipó que nombrarán un Gobierno tecnócrata hasta unas elecciones en 2023.

Uno de los primeros países en mover ficha a la luz de los acontecimientos ha sido Estados Unidos, que además de condenar el golpe ha anunciado la suspensión inmediata de 700 millones de dólares en fondos de asistencia económica de emergencia a Sudán, una decisión que añade presión a los militares, pero que también afectará a los sectores más pobres de Sudán. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Ned Price, señaló ayer en rueda de prensa que Washington espera la liberación inmediata de los detenidos, el pleno restablecimiento del Gobierno de transición civil y la abstención de cualquier violencia contra manifestantes. Naciones Unidas, la Unión Africana, la Liga Árabe y la Unión Europea también han instado a regresar a la fase de transición.

Países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, que habían cultivado buenas relaciones con los militares desde la caída del exdictador Omar Al Bashir en 2019, se han mostrado en cambio mucho más tenues ante el movimiento de los generales, y en sus reacciones han evitado condenar el golpe y han optado por hacer llamamientos a la calma y a la moderación para mantener la estabilidad y la seguridad en la región. Ninguno de ellos, sin embargo, ha expresado hasta el momento su apoyo explícito a los militares.

En Sudán, los partidarios de una transición civil y democrática han mantenido por la noche la presión en las calles, especialmente en Jartum, la capital, y su ciudad hermana, Omdurman, tal y como muestran imágenes difundidas en las redes sociales, que capturan cortes de carreteras también en otras ciudades del país. La Asociación de Profesionales de Sudán, clave en las movilizaciones que llevaron a la caída de Al Bashir, la oficina del primer ministro y las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, que encabezaron las protestas contra Al Bashir, llamaron ayer a la desobediencia civil y a la huelga general, a la cual se han adherido múltiples sindicatos, y a resistir en las calles. En su comunicado de la mañana de este martes, el Sindicato de Doctores del país señaló que hasta el momento ha confirmado cuatro manifestantes muertos por heridas de bala de las fuerzas militares.

En un comunicado difundido a última hora de este lunes, el Ministerio de Información de Sudán aseguró que el Gobierno disuelto por Al Burhan sigue siendo el Gobierno soberano y ejecutivo del país, y consideró que todas las medidas y decisiones unilaterales tomadas por los militares carecen de base constitucional y violan la legalidad vigente. El ministerio también agradeció el apoyo recibido por parte de la comunidad internacional.

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