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El encargado de migración en México dimite tras el acuerdo con Trump


Tonatiuh Guillén, excomisionado del Instituto Nacional de Migración de México. Foto: cuartoscuro

El comisionado del Instituto Nacional de Migración de México (INM), Tonatiuh Guillén, ha dejado el cargo este viernes. La renuncia de Guillén se ha producido en medio de la crisis diplomática más aguda entre México y Estados Unidos de los últimos años, y justo una semana después de que la Cancillería mexicana hiciera público que había llegado a un acuerdo con Washington para posponer la imposición de aranceles y evitar una guerra comercial. La exigencia de la Casa Blanca fue detener el flujo de migrantes hacia la frontera entre ambos países y en el último capítulo de las tensiones bilaterales, el máximo encargado mexicano para completar esa tarea ha decidido hacerse a un lado.
El presidente, Andrés Manuel López Obrador, ha adelantado que la salida de Guillén forma parte de la estrategia para hacer frente a la amenaza de Estados Unidos y que su propuesta para sustituirlo será Francisco Garduño, que hasta ahora se encargaba de la red de cárceles y de los programas de reinserción en el país. López Obrador ha descartado las críticas por el salto de Garduño al INM y ha aclarado que es un hombre que conoce de hace tiempo y en quien confía. “Le agradezco mucho a Tonatiuh, nos ayudó en este inicio de Gobierno”, ha dicho el mandatario en una breve declaración a los medios a su paso por el aeropuerto de Chihuahua, en el norte del país. 

El INM ha anunciado en un comunicado la salida del máximo encargado de la aplicación de la política migratoria de forma escueta, sin ahondar en los motivos de la renuncia. La dimisión coincidió con la comparecencia en el Senado del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y la titular de Economía, Graciela Márquez, sobre el contenido del pacto con Estados Unidos, cómo se ha alcanzado y qué implicaciones tiene para el país.
Desde la firma del pacto ha habido muchas suspicacias sobre su contenido, Trump ha afirmado que hay partes que aún no se han dado a conocer y los reclamos se enfocan a la posibilidad de convertir a México en “tercer país seguro” —asumiendo todo el peso de la carga en la gestión de los refugiados centroamericanos—, y la urgencia de México por capotear las exigencias de la Casa Blanca llevando al límite las capacidades de su sistema migratorio. Ebrard ha sido el bombero del Gobierno mexicano, al detallar cada día un poco más sobre el acuerdo y afrontar un aluvión de preguntas de la prensa y cuestionamientos de la posición.

La amenaza de una guerra comercial puso al Gobierno de López Obrador contra las cuerdas la semana pasada. La delegación mexicana consiguió un acuerdo in extremis para retrasar por 45 días el inicio de los aranceles a cambio de reforzar los controles migratorios, desplegar 6.000 elementos de la recién creada Guardia Nacional y seguir implementando el Protocolo de Protección a Migrantes, que obliga a los solicitantes de asilo de Centroamérica a esperar en territorio mexicano.
Ebrard se afianzó esta semana como el artífice del acuerdo y el hombre de todas las confianzas de López Obrador. El canciller mexicano ha acaparado los reflectores, como una figura casi omnipresente en la cobertura de la prensa mexicana y el presidente ha reconocido este viernes que su protagonismo ha despertado “celos y sentimientos” en el Gabinete. La exposición del negociador en jefe de México ha contrastado con la ausencia de la Secretaría de Gobernación, que legalmente tiene la atribución de llevar a cabo la política migratoria a través del INM. 
En medio de las presiones de Estados Unidos, Guillén había quedado aparentemente borrado. No formó parte del equipo negociador. López Obrador y Ebrard anunciaron el martes la creación de una comisión especial de seis funcionarios para cumplir el acuerdo, entre ellos Garduño. En ella estaba también el subsecretario para América Latina y el Caribe, el subsecretario de Bienestar, el subsecretario de Empleo y un general para coordinar el despliegue de la Guardia Nacional. Guillén no estuvo presente en el anuncio. Ebrard reapareció el miércoles para dar un informe de cómo se desarrollaron las negociaciones en Washington y cuando los reporteros le preguntaron al final de la conferencia de prensa por qué no estaba presente el representante del INM, el canciller respondió simplemente que “él no trabajaba ahí”. 
Guillén, un reconocido académico especializado en migración internacional, ha agradecido a López Obrador “la distinción y oportunidad de servir al país” y “el apoyo y generosidad” de Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Gobernación, según se lee en el comunicado oficial. El despliegue de la Guardia Nacional, que tiene la tarea de apoyar a los agentes migratorios y se concentrará en acciones para vigilar y disuadir a los migrantes en tránsito, se completará el próximo 18 de junio. Las filas del INM se fortalecerán con 825 nuevos oficiales de migración, ha anunciado este viernes el Gobierno mexicano. 
México tiene 38 días más antes de sentarse a negociar nuevamente con el Gobierno de Trump, aunque los parámetros que los estadounidenses tomarán para medir el éxito o el fracaso de las nuevas medidas para frenar la inmigración no han quedado del todo claros. El despegue de Ebrard ha provocado tensiones reconocidas públicamente, ha puesto de manifiesto visiones encontradas para hacer frente al éxodo centroamericano y ha supuesto un traslape en las funciones que cada cartera tiene. En el punto más álgido del debate migratorio entre ambos países, la silla del encargado mexicano ha quedado vacía.


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