el error que todos cometemos y que nos puede salir caro

La leche es uno de los alimentos más consumidos del mundo, y para su adecuada conservación es importante que tengamos algunas cosas claras. Y es que, beber leche en mal estado puede dar lugar a una intoxicación alimentaria, una dolencia cuyos principales síntomas son: fiebre, diarrea, calambres estomacales…

Por suerte, evitarlo es tan sencillo como guardar la leche en la nevera a una temperatura constante de entre tres y cuatro grados. Una vez abierto el envase, es conveniente consumir la leche en un plazo no superior a dos o tres días.

Es fundamental conservarla en el mismo envase en el que la hemos comprado. El brik y el vidrio ayudan a mantener una higiene adecuada y, además, no alteran el sabor y el olor de la leche.

El error que cometemos con la leche

El error que cometemos con más frecuencia a la hora de conservar la leche es el de colocarla en la puerta del frigorífico. Se trata de la zona menos fría de la nevera, y la que está sometida a más cambios de temperatura por el constante abrir y cerrar. Son condiciones muy perjudiciales para  alimentos tan sensibles y delicados como la leche y los huevos.

Las baldas de la puerta del frigorífico debemos reservarlas para alimentos tales como salsas, y mermeladas. En el estante inferior, que generalmente es el de mayor altura, podemos colocar agua, vino, zumo y otras bebidas.

Pero, ¿cuál es el mejor sitio de la nevera para guardar la leche? El estante medio por ser el más fresco. Aquí también debemos colocar los productos lácteos, como los yogures. Otra opción es guardar la leche en el estante inferior, el que está justo encima del cajón de las frutas y las verduras. Sin embargo, este mejor reservarlo para la carne y el pescado.

¿Cómo saber si la leche está mala?

Darnos cuenta de que la leche se ha puesto mala es muy sencillo prestando atención a una serie de señales. Lo primero es olerla. La leche fresca casi no tiene olor, mientras que la agria presenta un olor muy desagradable. Incluso si la leche tiene buen aspecto, pro huele mal, es mejor no tomarla.

El siguiente paso consiste en verificar su consistencia. La presencia de grumos o trozos es un claro indicativo de que la leche se a estropeado. Tenemos que remover la leche ya que los grumos se suelen asentar en el fondo.


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