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El ‘impeachment’ contra Trump, un anzuelo para los bares de Washington



Las paredes del bar Capitol Lounge, en Washington, están cubiertas de propaganda electoral de políticos de antaño. Entre los objetos expuestos aparece un pin que reza “¡Impeachment a Nixon!”. La docena de televisores desplegados por el legendario local situado a pocas calles del Congreso estadounidense transmiteN este miércoles el inicio del proceso de destitución contra Donald Trump. Stanislav Babenko, consultor de 29 años, sigue la comparecencia mientras revisa el menú de las bebidas titulado: “Impeachment cocktails”. Se decanta por el Quit bro, go, una copa en base a prosecco que juega con la fonología de quid pro quo [algo a cambio de algo]. Los demócratas acusan al mandatario de haber planteado un intercambio de favores con su homólogo ucranio, Volodímir Zelenski.
Babenko, que destina su hora de comer en un bar que sintonice el arranque de la fase pública del proceso de impeachment, celebra esta costumbre “tan propia de Washington” de televisar las comparecencias políticas. “Es una forma fantástica de unir a la gente con lo que está pasando en la ciudad”, capital de la primera potencia del mundo. En la misma acera del Capitol Lounge se encuentra el Hawk ‘n’ Dove, que se define “básicamente como un monumento de Washington”. La taberna que debe su nombre a las posiciones opuestas sobre la intervención militar en la guerra de Vietnam tiene colgada en sus paredes enormes cuadros con estampidas de elefantes vigiladas desde el cielo por figuras como los expresidentes John Kennedy o Abraham Lincoln. También se ven banderas del Nationals, el equipo de béisbol de la ciudad y de los Washington Capitols, de hockey. Porque en Washington la política es un deporte más. El más practicado de todos.
Ellie Shah, de 25 años, se mudó de California a Baltimore cuando entró a la escuela de medicina en la Universidad George Mason. Hace unos meses una amiga le comentó que cuando había una comparecencia gorda en el Congreso, los bares en Washington abrían a primera hora de la mañana y ofrecían promociones especiales. “Me prometí hacerlo la próxima vez”, comenta. Así que viajó una hora y media para verlo con sus propios ojos en el Union Pub. Hannah Olsen, de 26, oriunda de Miami, también se estrenó con el inicio del proceso de impeachment contra Trump. Para ella este es “un caso claro para destituir a un presidente”. “Es muy positivo que lo transmitan en televisión porque mucha gente tiene otros problemas y no tiene tiempo para seguir todo este embrollo. Si lo transmites le das una importancia mayor y le permites a la gente que se entere”, sostiene, mientras el rótulo de la CNN afirma que el diplomático estadounidense Gordon Sondland dijo que a Trump le interesaban más las investigaciones contra Hunter Biden, hijo del exvicepresidente Joe Biden, que Ucrania.
Si bien se podía hacer una ruta de al menos de una decena de bares que apostaron por transmitir los testimonios del máximo representante de EE UU en Ucrania, William B. Taylor, y el alto diplomático estadounidense, George Kent, los restaurantes no estaban pletóricos como en otras ocasiones. El bar irlandés Duffy no sabía dónde ubicar a los comensales el 27 de febrero cuando Michael Cohen, el que fuera hombre de confianza de Trump, testificó ante la Cámara de Representantes. Este miércoles, sin embargo, había varias mesas vacías. “Esta es la primera comparecencia de una seguidilla. El viernes seguro que se anima más gente”, explica optimista la manager Jessie Marrero. A ellos los estará esperando el cóctel inventado: James and the Giant Impeachment, que juega con el nombre de la película James and the Giant Peach (Jaime y el melocotón gigante).


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