Ícono del sitio La Neta Neta

El meritorio ascenso del Girona a Primera

El meritorio ascenso del Girona a Primera

Los sextos también van al cielo. Una frase que sirve para describir a la perfección lo que ahora mismo le ha ocurrido al Girona, que después de llorar tantas y tantas veces de tristeza y de ver como otros ascendían en su cara y en su casa, por fin puede liberarse y llorar, pero esta vez de alegría, como toda la ciudad que salió a las calles para festejar aquello por lo que tanto ha suspirado: el ascenso a Primera División.

Llantos, abrazos y caras de satisfacción enormes se vivieron a lo largo de la noche del 19 de junio de 2022, otra fecha que, como la del 4 de junio de 2017, quedarán grabados en la memoria de los futbolistas, cuerpo técnico y afición de un equipo que parecía tener ADN perdedor, pero que ha demostrado que quien la sigue la consigue y que el fútbol te devuelve siempre lo que le das.

No se puede entender el segundo ascenso de la historia del Girona sin hablar de Míchel Sánchez, un entrenador que llegó a la ciudad en agosto de la temporada pasada y que en 10 meses ha hecho soñar y disfrutar a partes iguales a todo el mundo. Un nivel de fútbol excelente por momentos y unos valores dentro y fuera del campo que merecían un desenlace así. Pero no ha sido fácil. Ahora, una vez se ha llegado a lo más alto, al cielo, es momento de echar la vista atrás. 

El equipo catalán tuvo que pasar por momentos difíciles y hasta la jornada 12 no empezó a parecerse a lo que el técnico quería. Incluso seis jornadas estuvo el Girona en descenso (5ª, 8ª, 9ª, 10ª, 11ª y 12ª), pero aquí nadie dudó de Míchel y de su cuerpo técnico y es por eso que hay que darle a Quique Cárcel el mérito que merece, por confiar en alguien que, pese a no tener resultados, tenía todo para devolver a los de Montilivi a la élite.

El primer tramo fue malo, muy malo, pero el cambio de sistema fue un punto de inflexión y allí empezó la remontada del Girona. Los futbolistas ya sabían lo que quería Míchel sobre el césped y conocían mejor sus intenciones y conceptos futbolísticos. Cuando todo esto se dio, el equipo fue para arriba y enlazó un tramo espectacular de juego y resultados, con una racha de cinco victorias consecutivas incluida, que le elevó hasta la zona de playoff, incluso con alguna falsa ilusión de ascenso directo. Era ya tarde y la realidad del Girona iba a ser la de los dos últimos años: o promoción o nada.

El equipo llegó justo al playoff, para qué engañarse, y las últimas jornadas de Liga no dieron buenas sensaciones y varios futbolistas importantes llegaron en reserva a los cuatro partidos más importantes del año. Todo parecía acabarse con el 0-1 del Eibar en Montilivi, pero la remontada de Ipurua (0-2), ante un equipo que le había ganado en los tres partidos anteriores, fue el primer síntoma de que algo muy grande podía ocurrir. 

El resto ya es historia, tras el 0-0 en la ida en Montilivi el Girona tenía que ganar en el Heliodoro a un equipo que tampoco había podido ganar en Liga y con 23.000 personas dejándose la piel para animar a los suyos. Pero no les valió. El destino le tenía guardado una noche inolvidable al Girona que, por insistencia, ya es nuevo equipo de Primera División.




Source link

Salir de la versión móvil