EL PAÍS

El presidente de Sudáfrica, Ramaphosa, reelegido líder de su partido pese a estar envuelto en un escándalo de corrupción

Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, ha sido reelegido este fin de semana líder de su partido, el Congreso Nacional Africano (CNA), lo que le abre la puerta para presentarse como candidato a las elecciones generales de 2024, a pesar del escándalo de corrupción en que está envuelto tras la revelación de que escondía más de medio millón de euros en metálico bajo los cojines de un sofá de una de sus residencias privadas. Ramaphosa, de 70 años y natural de Soweto, logró mantenerse al frente de su partido tras una votación en la que obtuvo 2.476 apoyos frente a los 1.897 de su único rival, Zweli Mkhize, de 66 años y exministro de Sanidad.

El congreso del CNA, el histórico partido de Nelson Mandela que lleva en el poder en Sudáfrica desde 1994, se celebró en Johanesburgo en medio de una gran incertidumbre dada la situación en la que se encontraba Ramaphosa, quien pese a todo partía como favorito, y los esfuerzos llevados a cabo por Mkhize para lograr hacerse con el control del partido. Sin embargo, los barones de la formación política ya habían expresado su apoyo a Ramaphosa hace dos semanas, cuando en el seno de su consejo ejecutivo nacional se posicionaron en contra de la apertura de un proceso de destitución en el Parlamento, lo que de hecho cerraba esta vía al disfrutar el CNA de una cómoda mayoría en la Cámara Baja.

El limitado carisma de sus posibles sucesores y la necesidad de contar con un candidato fuerte para los comicios de 2024, en los que el CNA se juega su permanencia en el poder frente a una oposición emergente, han influido en la decisión de los miembros del partido de apoyar a Ramaphosa, que sigue contando con una opinión favorable en la calle según las encuestas locales. Pese a ello, la sombra de una posible victoria de Mkhize planeó sobre el congreso: el discurso del presidente sudafricano fue interrumpido por militantes que golpeaban sus mesas pidiendo un cambio de liderazgo. La reunión del partido también sirvió para elegir a un nuevo vicepresidente, responsabilidad que ha recaído en Paul Mashatile, de 61 años, hasta ahora tesorero y veterano activista antiapartheid procedente de la ciudad de Tshwane.

El escándalo de presunta corrupción que persigue a Ramaphosa saltó el pasado mes de junio cuando Arthur Fraser, exjefe del espionaje sudafricano, denunció que en febrero de 2020 se había producido el robo de 580.000 dólares en efectivo (unos 550.000 euros) que estaban escondidos bajo los cojines de un sofá situado en una casa del presidente sudafricano en el interior de la granja Phala Phala. Ramaphosa no denunció el robo a la policía. Una comisión parlamentaria encargó un informe a un panel de juristas que concluyó, en noviembre pasado, que el presidente sudafricano podría haber incurrido en hasta cuatro delitos, así como en una incompatibilidad entre su cargo público y sus actividades privadas, pues este alegó que el dinero procedía de la venta de una veintena de búfalos a un empresario sudanés.

La publicación del informe puso a Ramaphosa contra las cuerdas, pero el apoyo del CNA logró impedir que se abriera un procedimiento de impeachment en el Parlamento, donde la propuesta de la oposición fue desestimada por 214 votos frente a 148 la pasada semana. Pese a todo, algunos diputados del CNA y personas próximas a Ramaphosa desafiaron la consigna del partido y votaron a favor de la destitución, entre ellas Nkosazana Dlamini-Zuma, rival del presidente y ministra del Gobierno. De momento, ningún juzgado ha abierto una causa contra el presidente sudafricano, que insiste en su inocencia.

El impacto de la covid-19 y la subida de precios internacional por el conflicto en Ucrania han ahondado aún más la grave crisis económica, energética, de empleo y en materia de seguridad que atraviesa Sudáfrica, considerado el país con más desigualdades del mundo. Al mismo tiempo, los escándalos de corrupción persiguen a sus dirigentes, como ocurrió con el expresidente Jacob Zuma, quien tuvo que dimitir en 2018 tras perder el apoyo del CNA debido a diversos affaires relacionados con el uso del dinero público. Zuma, de 80 años, fue condenado a 15 meses de prisión, de los que solo cumplió dos por motivos médicos.

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