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El príncipe Enrique sobre su vida en Inglaterra: “Estaba destruyendo mi salud mental”


Enrique de Inglaterra y Meghan Markle han roto definitivamente las cadenas que les unían a la institución monárquica en el Reino Unido y ya no tienen ningún recelo a la hora de aparecer en programas de televisión, dar entrevistas en exclusiva, hablar de su vida o hacer, básicamente, lo que les plazca. Algo que han ido dejando claro a lo largo de los meses que han estado fuera de la familia real, que se vio de forma clara al acordar una entrevista en exclusiva con Oprah Winfrey, se confirmó hace una semana cuando anunciaron que su salida del núcleo duro de los Windsor ya era total y que ahora se refleja también en la charla que el hijo menor de Carlos de Inglaterra ha tenido con el actor y presentador James Corden.

Enrique apareció el jueves por la noche en el programa The Late Late Show with James Corden, con quien bromeó, hizo un tour por Los Ángeles, visitó algunas de las casas más famosas de la ciudad y charló subido a un autobús turístico de dos pisos y tomando té en pequeñas tacitas. El príncipe desgranó anécdotas personales, como que la primera palabra que pronunció su hijo Archie fue “crocodile”, “cocodrilo”, y que su abuela (a la que se refiere como tal, no como la reina o la soberana) le preguntó qué quería el niño por Navidad y ellos le pidieron una gofrera, que usan a diario. “No puedo imaginarme a la reina de Inglaterra pidiendo que mandaran una gofrera a Santa Bárbara. Me explota la cabeza”, dijo Corden. “No sé qué contestar a eso”, rio el príncipe.

En esa inesperada charla, el príncipe, de 36 años, habló sobre su decisión de salir de la familia real británica. “Nunca fue una cuestión de huir, fue más dar un paso atrás que marcharse”, le contó el duque de Sussex al presentador, que además explicó algunos de los motivos que le llevaron a él y a su esposa a tomar esa decisión.

“Era un entorno realmente difícil, como creo que mucha gente pudo ver. Todos sabemos cómo puede llegar a ser la prensa británica. Estaba destruyendo mi salud mental”, relató. “Es tóxico, así que hice lo que cualquier marido o padre habría hecho, que fue: ‘Tengo que sacar a mi familia de aquí’, pero nunca fue una huida”.

El pasado viernes, la familia real británica anunció en un comunicado que la decisión que tomaron en enero de 2020 los duques de Sussex de independizarse de la familia real, y que hicieron efectiva el 30 de marzo, ya es completa. La familia explicó entonces que cuando pasara un año se revisaría dicha decisión y, 12 meses después, esa salida es firme. Sin embargo, el príncipe Enrique explicó en el programa que eso no significa que él vaya a huir de quien ha sido su familia las últimas tres décadas. “Independientemente de las decisiones que se tomen por esa parte, yo nunca me alejaré”, dijo en referencia a la familia real británica. “Siempre contribuiré. Mi vida es el servicio público, así que esté donde esté en el mundo, eso siempre va a seguir igual”.

Estas palabras de Enrique de Inglaterra han resultado del todo inesperadas. Todas las expectativas estaban puestas en el próximo 7 de marzo, cuando se emitirá la entrevista grabada que el matrimonio le ha concedido a Oprah Winfrey. Sin embargo, ahora los Sussex se mueven de forma distinta: no hay una agenda que les defina, aparecen en las televisiones o los actos públicos que prefieren y deciden ellos mismos junto a un equipo de relaciones públicas, que no de ayudantes de palacio, y si así lo quieren, como fue el caso del programa de Corden, llevan simplemente unos pantalones vaqueros y un polo.

Aunque el príncipe hable de que nunca ha tratado de huir, la fractura con la institución británica es evidente. Su marcha a California, la disolución de su fundación para crear una propia sin el título “real”, sus denuncias a los tabloides británicos, sus millonarios contratos con Netflix, Spotify o como conferenciantes, la puesta en marcha de su podcast, la columna de opinión de Markle en The New York Times contando el aborto que sufrió en verano, sus alegatos para pedir el voto a los estadounidenses, el anuncio de su nuevo embarazo con una glamurosa foto propia más típica de estrellas de cine que de miembros de la realeza, la entrevista con Winfrey… Todo ello pone de manifiesto que, aunque Enrique de Inglaterra quiera evitar palabras como “marcha” o “huida”, la división es ya absoluta y definitiva.


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