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El sector forestal impulsa la recuperación verde


Hacer confluir crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y desarrollo social en todos los territorios, especialmente en aquellos con más dificultades, es parte del proceso de recuperación verde tras la crisis derivada de la pandemia. La sostenibilidad es el eje de este movimiento, que tiene con el sector forestal una simbiosis perfecta ya que, por un lado, el monte es una importante fuente de recursos renovables y naturales, y, por el otro, la demanda de bioproductos y bioenergía generan actividad y empleo en el medio rural.

En esta coyuntura el sector forestal, que tiene en el Noroeste de la Península su mayor potencial, ha demostrado su capacidad de resiliencia y ya da signos de recuperación. Galicia, con el 60% de la producción de madera de España, y Asturias, con una creciente actividad forestal, tienen en la bioeconomía, es decir, en la madera y sus productos derivados, una oportunidad única para avanzar y consolidarse como referentes dentro del nuevo modelo de consumo.

La madera ya aparece como el material del futuro. Es renovable, reciclable y biodegradable. Su origen, a tenor del potencial de las plantaciones españolas, es local, y desde siempre ha mantenido una relación muy cercana con el hombre. Ahora, y dada su polivalencia, se reafirma como una alternativa sostenible a otras materias primas con mayor impacto ambiental, como pueden ser los plásticos y otros derivados del petróleo.

La madera aparece como el material del futuro, por ser sostenible, reciclable y biodegradable

Las posibilidades son muchas, y van desde usos más evidentes, como construcción o papelería, a otros específicos, y, hasta hace poco, inimaginables. Envases y bolsas de papel y cartón, tejidos a base de fibras de madera, pantallas flexibles para electrónica o protecciones ligeras de gran resistencia pueden producirse con la celulosa.

Celulosa en lugar de plástico

Además, a partir de la lignina, otro componente de la madera, se extrae fibra de carbono, espumas de relleno, paneles, detergentes, bioasfaltos, o vainilla. A todo ello se añade la capacidad energética de los productos forestales, con su uso en calderas y la generación de energía renovable con biomasa como principales destinos.

Ence, como referente europeo en la fabricación de celulosa de eucalipto y líder nacional en la generación de energía renovable con biomasa, apuesta decididamente por una recuperación verde basada en la bioeconomía. Los bioproductos y la bioenergía, unidos a un proceso de digitalización de todos los procesos, están en la hoja de ruta de la compañía, que ya produce celulosa especial para usos sustitutivos de los plásticos, y que tiene en marcha diversos planes en la misma línea.

Es el caso de los proyectos de diversificación en la biofábrica de Navia, donde, a partir de madera de origen local, se producirá no solo celulosa como se ha hecho hasta ahora, sino también nuevas fibras para productos textiles, y fibras para productos absorbentes, como pañales o compresas. Todo ello centrado en los principios de la economía circular, priorizando la eficiencia energética y de los procesos, y aplicando tecnologías avanzadas para minimizar el impacto ambiental. La inversión prevista en esta planta es de 495 millones de euros.

Vertebración del territorio

Al impulsar la gestión forestal sostenible y certificada a través de reconocidos estándares internacionales, este crecimiento en la demanda de madera permite además generar riqueza y valor en el medio rural. Es lo que ocurre, entre otros lugares, en Galicia, donde cada año unos 80.000 de los más de 600.000 propietarios forestales facturan cerca de 300 millones de euros por las ventas de su madera, cuya cadena de valor sostiene más de 21.000 puestos de trabajo directos.

Por tanto, “el sector forestal se ha convertido en una alternativa sostenible, viable y con futuro en una transición ecológica justa, para la generación de empleo en las áreas más afectadas de la que se conoce ahora como España vaciada”, subrayan desde Ence.

Una faceta, la de vertebración del territorio, que esta firma aplica no solo en el Noroeste, y no exclusivamente en la fabricación de celulosa, sino también en el Centro y el Sur de la Península, donde se asientan sus plantas de generación renovable con biomasa. El año pasado estas se abastecieron con 1,8 millones de toneladas de biomasa, lo que supuso la distribución de más de 57 millones de euros, repartidos íntegramente en su entorno, en el medio rural.


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