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El sueño de Imaginarium se derrumba: anuncia el cierre de 41 de sus 43 tiendas en España

Tienda de Imaginarium, en Zaragoza.

Imaginarium corre peligro de convertirse en un juguete roto. Lo que era una historia soñada, especialmente en la década de los 2000, se ha tornado en una pesadilla en el último lustro. Tanto, que la compañía negocia reducir a la mínima expresión su estructura: se quedará a final de este mes solo con dos tiendas propias abiertas en España —una en Málaga y otra en Zaragoza— de las 43 que tiene actualmente y despedirá a 111 trabajadores de los 144 con los que cuenta, según fuentes sindicales. De esta forma, solo le quedará el comercio electrónico para evitar el cierre definitivo.

La empresa de juguetes, creada en 1994, ha sido un icono para varias generaciones y se hizo muy popular su doble entrada a las tiendas (con una puerta de tamaño adulto y otra para niños). Sus años de esplendor, de la mano de Félix Tena, le llevaron incluso a tener una amplia presencia por todo el mundo. Aunque, según los sindicatos, con esa expansión comenzaron los problemas financieros para una marca que brilló con luz propia en el mundo de los juguetes. Su futuro próximo pasa por bajar la persiana en 41 tiendas propias y un ERE que se hará efectivo a final de mes.

La compañía lleva mucho tiempo encadenando negociaciones duras con su plantilla, aunque todavía se resiste y confía en sobrevivir. “Ya veníamos dándole vueltas a la parte financiera en los últimos años, pero llegó la covid y acabó de complicar las cosas. Lo que estamos haciendo es migrar a un modelo de negocio que no dependa de tiendas físicas. No estamos cerrando, nos estamos transformando”, ha explicado este martes Federico Carrillo, consejero delegado de Imaginarium, en una entrevista con El Periódico de Aragón.

Las tiendas que se mantendrán con vida han variado desde el inicio de la negociación, según los representantes de los trabajadores. Las escogidas, al menos por ahora, son las tiendas de los centros comerciales Ingenio, en Málaga, y Aragonia, en Zaragoza. A esta se les sumarán ocho o diez franquicias, según fuentes sindicales. “La empresa no es viable y están usando las herramientas legales para deshacerse de los trabajadores sin pagar la liquidación”, se queja Carmina Ramos, responsable de acción sindical de CC OO-Aragón.

Problemas financieros

La situación financiera de la firma es delicada desde hace tiempo. De hecho, la pandemia de coronavirus no ha hecho más que asestar el golpe de gracia tras años arrastrando graves problemas. A cierre del ejercicio 2019, últimas cuentas presentadas por la compañía, tuvo que poner en marcha un plan de reestructuración porque los fondos propios eran negativos. Es decir, ya estaba al borde de la quiebra. Además, el pasado septiembre solicitó el preconcurso de acreedores porque no ha conseguido encauzar la crisis.

Según las cuentas depositadas en el registro mercantil, Imaginarium registró pérdidas de explotación por importe de 8,5 millones de euros en el ejercicio 2018-19, mejorando algo los números rojos de 12,4 millones de un año antes. La mejora se explica por el cierre de tiendas que ya se había iniciado: “Aunque la facturación ha sido inferior debido, fundamentalmente, a un menor número de tiendas, el margen ha mejorado, y es especialmente destacable la bajada de gastos operativos con motivo del cierre organizado de las áreas de negocio con menor rentabilidad y el férreo control de los gastos operativos”, explicaba Imaginarium en la memoria. Un proceso de ajuste que ahora se intensifica. La duda está en si será suficiente para sobrevivir.

Falta de liquidez

En Comisiones Obreras, por su parte, insisten en que la crisis de Imaginarium no es algo nuevo. Cuando se hizo cargo de la firma Carrillo, en 2017, la empresa ya venía de presentar pérdidas. “La expansión internacional fue el principio del fin. Cuando llega Federico Carrillo ya había pérdidas. Y a partir de ahí Imaginarium ha seguido perdiendo año tras año”, explica Marta Laiglesia, secretaria general de la Federación de Servicios de CC OO-Aragón.

La situación es dramática, con 14 millones de euros de deuda acumulada, según ha expuesto la compañía en la negociación. No hay dudas en la lectura de la posición actual. Las diferencias llegan en el reparto de culpa en el camino recorrido. Entre los datos objetivos, hay uno demoledor: entre julio del año pasado y el próximo marzo se habrá pasado de una plantilla de unos 270 trabajadores a solo una treintena. Algo difícil de digerir y que se agrava por el cerrojazo de casi toda la red de tiendas. “La situación es inquietante y el adelanto de los cierres nos preocupa. Solo quedarán dos operativas”, añade Laiglesia.

Los representantes sindicales, sobre la negociación actual, tratan de rebajar el número de despidos (ya se ha pasado de 125 a 111). E insisten en la necesidad de que se les explique la documentación presentada. En particular, la situación del concurso de acreedores, el acuerdo de refinanciación, el plan de viabilidad que permita la continuidad de la actividad, el abono de las nóminas del mes de febrero y la fecha de ejecución de los despidos. “Imaginarium debe asumir su responsabilidad y no trasladarla a las arcas públicas para que asuma el pago el Fogasa”, ha asegurado Laiglesia.

Mientras continúa la negociación, con nuevas reuniones en los próximos días, a pie de calle la mayoría de tiendas han dejado la persiana bajada de forma definitiva. La empresa confía en que parte de los cierres sean reversibles, aunque el sueño de Imaginarium —y de miles de niños— parece tocar a su fin.


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