El triste panorama electoral de Honduras

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, vota durante las elecciones primarias en Lempira, Honduras, el 14 de marzo.
El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, vota durante las elecciones primarias en Lempira, Honduras, el 14 de marzo.EFE

Honduras vivió el domingo unas elecciones primarias para elegir al candidato de los principales partidos del país pero en cuya votación estuvieron convocados todos los ciudadanos, por lo que son consideradas una antesala de las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre. A falta de resultados oficiales, los únicos datos conocidos tienen que ver con las encuestas a pie de urna que señalan que Nasry Asfura del Partido Nacional, Yani Rosenthal del Partido Liberal y Xiomara Castro del partido Libre están a la cabeza, según los sondeos de Marketing Total difundidos por Emisoras Unidas y Televicentro.

En la derecha del Partido Nacional, casi 24 horas después del cierre de los colegios electorales, la pugna más dura la sostienen el alcalde de Tegucigalpa, Asfrura, y el presidente de la Asamblea, Mauricio Oliva, que se pelean voto a voto el partido en el poder de Juan Orlando Hernández.

El probable vencedor, Asfura, de 62 años, conocido coloquialmente como “Papi a la orden”, ha sido dos veces alcalde de la capital del país donde ha llevado a cabo una intensa agenda de obras públicas. Es uno de los personajes mejor valorados en un partido tocado por la corrupción desde las presidencias de Porfirio Lobo y ahora de Hernández. La opinión pública valora su trabajo incansable, siempre pegado a varios teléfonos, desde los que se mantiene en continuo contacto con su equipo. Sus críticos, sin embargo, reconocen que ha hecho muchas obras de infraestructura, pero está en deuda con la parte social. Su programa de Gobierno propone “sacar adelante a los que realmente empujan a Honduras: emprendedores, micro, pequeñas, medianas empresas, trabajadores de todos los sectores, empleados y empleadores”.

Frente a él, en la lucha por el liderazgo del Partido Nacional, está Mauricio Oliva. El dos veces presidente del Congreso es considerado el hombre más cercano al presidente Hernández y el candidato que mejor podría protegerle cuando deje el poder y regresen las acusaciones sobre la mesa sobre vínculos con el cartel de Los Cachiros que se escucharon la semana pasada en una corte de Nueva York. Cirujano de profesión, gracias a su cercanía con Hernández fue presidente de la Asamblea durante dos periodos. Aunque se ha distanciado del mandatario, muchos analistas consideran que se trata de una estrategia política para alejarse del mandatario, muy desprestigiado dentro y fuera de Honduras. El coordinador de su campaña es el vicepresidente Ricardo Álvarez, también señalado en el juicio que se lleva a cabo en Nueva York. Entre sus propuestas de campaña Oliva dará a todos los alumnos un millón de teléfonos inteligentes “para que nadie se quede sin clases a distancia a causa de la pandemia”.

En el Partido Nacional, con muchas posibilidades de mantener el poder cuatro años más según las encuestas, sus señas de identidad han sido siempre el azul intenso y la estrella en su bandera. Pero en el cambio de imagen que impulsa ha ido palideciendo el color hasta convertirse en azul celeste, en un intento por parecerse al partido Nuevas Ideas del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, percibido como un exitoso huracán político al que todos quieren vincularse.

En orilla de enfrente, en la izquierda del Partido Liberal, tres aspirantes se disputan la candidatura que ganará Yani Rosenthal imponiéndose a Luis Zelaya y Darío Banegas, según Marketing Total.

Yani Rosenthal, hijo del conocido banquero Jaime Rosenthal, de 55 años, y miembro de una de las familias más poderosas e influyentes de Honduras fue condenado por lavado de dinero a 29 meses de cárcel por un juzgado de Nueva York. Con aquella condena perdió gran parte de su patrimonio, de lo que culpa al presidente Hernández y lo que movería su interés de lograr la presidencia. Entre sus propuestas está la de “diseñar créditos para productos de agroexportación, promover a Honduras como el nuevo centro de operaciones de manufactura de las Américas”. Además, destinar a escuelas y hospitales un 3.2% extra del PIB que logrará eliminando el despilfarro y gastos superfluos.

Por su parte Luis Zelaya, un exrector universitario que ganó fácilmente las primarias de 2017, propone la reactivación agropecuaria, una reforma de la banca de desarrollo y un fondo para las comunidades más pobres del país. En la lista se cuela Darío Banegas, un conocido caricaturista visto como aire fresco y azote de la corrupción. Entre sus propuestas están la de impulsar “un combate fiero e inquebrantable contra la corrupción mediante la promoción de la honestidad como práctica en la administración pública”.

La opción que se identifica más con la izquierda, los herederos del movimiento que coqueteaba con el chavismo y que encabezó Manuel Zelaya hasta el golpe de Estado de 2009, está aglutinada en el partido Libertad y Refundación (Libre) en el que su esposa Xiomara Castro tienen más posibilidades que nadie de ser la candidata presidencial. Su principal propuesta es la transformación del país mediante una nueva Constitución.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.


Source link