El verdadero motivo por el que hay que poner el modo avión en los aviones

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay que poner el móvil en modo avión en los aviones? Antes de despegar, las azafatas informan de todas las instrucciones a seguir: mantener la bandeja plegada, tener subidas las persianas de las ventanillas, abrocharse los cinturones… Y activar el modo avión en todos los dispositivos electrónicos.

La importancia del modo avión en los aviones

Lo primero y más importante es entender todo lo que conlleva el modo avión. Al activarlo, el dispositivo se desconecta del Bluetooth, del WIFI y de las redes móviles. A pesar de lo mucho que ha evolucionado la tecnología en los últimos años, sigue siendo necesario poner todos los dispositivos electrónicos en modo avión en los aviones.

La razón es muy sencilla de entender: es para evitar que los dispositivos provoquen interferencias durante el viaje. Las redes inalámbricas están conectadas por torres, por lo que si todos los viajeros del avión tuvieran sus dispositivos encendidos el riesgo de sobrecarga sería muy alto.

Dicho de un modo sencillo, es necesario activar el modo avión para evitar que haya interferencias entre los controladores aéreos y la aeronave. De esta manera, se reducen las probabilidades de que haya un accidente y se facilita en gran medida la comunicación entre los pilotos y la torre de control.

Sin embargo, un artículo del profesor ‘Doug Drury’ publicado en ‘Science Alert’ indica que no hay problema alguno en utilizar los dispositivos electrónicos durante el vuelo, excepto en el despegue y en el aterrizaje.

Tecnología 5G

Las torres de comunicaciones cuentan con capacidad limitada, por lo que permitir que los pasajeros de los aviones utilicen las conexiones podría provocar sobrecargas en estas torres y, en consecuencia, dar lugar a fallos en las telecomunicaciones.

A esto hay que sumar que el espectro de ancho de bando en el que se maneja la tecnología 5G se encuentra muy cerca del espectro de ancho reservado para la aviación. Esto aumenta la posibilidad de causar interferencias con los sistemas de navegación que asisten a los pilotos en el despegue y el aterrizaje.

Por último, cabe señalar la importancia de evitar dormirse durante el despegue y el aterrizaje. En estas etapas del vuelo, la presión a bordo del avión cambia de forma drástica, y los oídos tienden a taponarse. Cuando una persona está dormida, no puede tragar ni bostezar para equilibrar el cambio de presión, así que lo más probable es que al despertarse sufra mareos y dolor de oídos.


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