Sabías Que

en Harvard tienen claro las frases que les delatan

La salud mental se ha convertido, por mera responsabilidad, en uno de los temas más hablados en cuanto a la concienciación y la búsqueda de solución al problema, que afecta en distintos grados a millones de personas en todo el mundo. El término gaslighting ha ganado importancia de la mano de este hecho, ya que hace referencia a un tipo de manipulación psicológica en la que una persona trata de que otra dude de su propia realidad, con efectos devastadores en algunos casos para el afectado.

Ya en 2018, el diccionario de Oxford nombró esta palabra, Gaslighting, como una de las más populares del año, y en español responde a la manipulación de una persona a otra casi como una técnica que la Universidad de Harvard ha detectado, al menos en su muestra más común por parte de los profesionales de la manipulación.

En un artículo de opinión para el medio CBS, una profesional de la Escuela de Medicina de Harvard, Cortney S. Warren, quien es psicóloga certificada y con especialidad en adicciones amorosas y rupturas, dio a conocer las frases más frecuentes de los manipuladores para abusar de aquellos que les rodean. Asimismo, dejó su impronta con el antídoto, la respuesta que se debe dar a esta manera de incitar.

Las frases habituales de los manipuladores

«Estás actuando como un loco/loca» sería la primera de las frases utilizadas por los manipuladores, hasta el punto de poner en jaque la cordura de la persona que recibe la apreciación/insulto. El consejo sería responder con comentarios directos que no eludan el tema, como por ejemplo, la siguiente frase. «Por favor, no cuestiones mi capacidad para pensar con claridad».

La segunda frase utilizada en los especialistas del gaslighting sería el clásico «estás exagerando», que desacredita y pone en tela de juicio la capacidad de ajustarse a la realidad a alguien que ha dado su opinión. «Estés o no de acuerdo conmigo, así es como me siento ahora», es la manera que se aconseja responder, según la opinión de la especialista de Harvard. «No juzgues mis sentimientos. No están sujetos a debate», sería otra alternativa.

Existen otros modelos, como «¡sólo estaba haciendo un chiste!», que es forma de quitar hierro a un comentario previo que ha debido ser hiriente, o «me obligaste a hacerlo», tergiversando la realidad  a su antojo cuando algo no sale como lo había planeado, en este caso, el manipulador. «Tu comportamiento es un reflejo de tus elecciones, no de las mías», es lo que se recomienda contestar en este caso, siempre dejando atrás a los manipuladores sin darles pie a otro comentario.

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