Este es el alimento más robado del mundo

¿Sabrías decir cuál es el alimento más robado del mundo? Existen más de 2.000 variedades, y los principales productores por país son: Estados Unidos, Alemania, Francia e Italia. Se trata del queso, uno de los productos más vendidos a nivel global, y también uno de los más robados en los establecimientos. Los expertos calculan que aproximadamente el 4% del queso que se produce a nivel global termina siendo robado, ni más ni menos.

Según datos recogidos de 1.187 minoristas con más de 250.000 puntos de venta en 43 países de todo el mundo, el queso ocupa el primer puesto de los productos más robados. Le siguen la carne fresca, el chocolate, el alcohol, el marisco y los productos infantiles. ‘Eat This, Not That’ señala que buena parte del 4% del queso robado se compone de personas que lo revenden en el mercado negro a gran escala.

En los últimos años se han producido robos de queso muy sonados. Uno de lo más importantes tuvo lugar entre los años 2014 y 2016, cuando un grupo de ladrones robaron un valor aproximado de siete millones de dólares en queso parmesano en la provincia italiana de Reggio Emilia. Las ruedas individuales de  este tipo de queso tienen un valor de 500 dólares en el mercado, por lo que llegaron a robar unas 14.000 ruedas.

A esto hay que sumar que en año 2019, dos ladrones fueron arrestados en California por robar 50.000 dólares en queso de Leprino Foods, un productor mundial que factura unos 3.000 millones al año. Estos son solo dos ejemplos, pero hay muchos otros que demuestran que el queso es el alimento más robado del mundo.

Curiosidades del queso

Es interesante conocer algunos datos curiosos sobre este alimento.

Aunque no se conoce a ciencia exacta cuál es el origen del queso, los restos más antiguos se hallaron en el interior de un sarcófago de más de 3.500 años en China. Sin embargo, los expertos creen que su origen es más antiguo, cerca de 6.000 años atrás, en Mesopotamia.

La leyenda cuenta que fue descubierto por casualidad. Un mercader árabe llevaba leche en una bota hecha de estómago de cordero. El intenso sol del desierto y el movimiento del camello provocaron que la cuajada se separar del suero, formando queso.

La temperatura ideal para consumir el queso es de entre 22 y 24 grados en el caso de los duros o semiduros, y de entre 18 y 20 grados en el caso de los blandos. Para elaborar un kilo de queso, se necesitan más de 10 litros de leche de vaca.


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