Eugenia Martínez de Irujo y Narcís Rebollo, tres años de amor a contracorriente


La pareja formada por Eugenia Martínez de Irujo y Narcís Rebollo causó sorpresa cuando en mayo de 2017 se conoció su relación sentimental. Un asombro relacionado fundamentalmente porque sus protagonistas provienen de dos mundos muy distintos que mucha gente no veía compatibles. Ella es la hija pequeña de Cayetana de Alba y Luis Martínez de Irujo, su primer marido y el padre de sus seis hijos. Él, el productor musical más importante de nuestro país y presidente desde 2015 de Universal Music para España y Portugal, compañía a la que está ligado desde 2010.

Sin embargo a poco que se profundice en la personalidad de la pareja, que el próximo mes celebrará el tercer aniversario de esa divertida boda que realizaron en Las Vegas disfrazados de Elvis Presley y Marilyn Monroe, se observa que les une su afición por el arte. Eugenia, como le ocurría a su madre, se inclina por todo lo que tiene que ver con ese mundo, sea el diseño, la música, la pintura, el teatro o la tauromaquía. Diseña joyas para la firma catalana Tous, se ha dedicado a pintar durante el confinamiento y en sus relaciones anteriores no han faltado nombres relacionados con estos campos, de los toreros Luis Aparicio a Miguel Baéz El Litri y a Francisco Rivera Ordoñez, con quien acabó casándose en octubre de 1998 en la catedral de Sevilla y que es el padre de su única hija, Cayetana a quien en la familia llaman Tana. Un matrimonio que acabó en divorcio en 2002 y al que siguieron relaciones más o menos largas con otros rostros conocidos como Gonzalo Miró, hijo de la directora de cine Pilar Miró, o el actor José Coronado.

De Narcís Rebollo se sabe menos sobre su vida sentimental y más sobre la profesional. Está considerado como el sucesor natural de otros grandes valedores de la música en España como José Luis Gil, presidente de Hispavox, o Tomás Muñoz, legendario fundador en España del sello CBS. Formó parte del primer jurado de Operación Triunfo, está considerado el mayor impulsor de la carrera de David Bisbal y es un empresario perspicaz que supo intuir el futuro que podía esperar a alguno de los triunfitos porque poco después de finalizar el concurso constituyó una empresa junto a Ricardo Campoy, que como él era socio de Vale Music, para representar y dirigir sus carreras. Así ocurrió hasta que Universal compró la compañía en 2006, donde Narcís Rebollo llegó a convertirse en 2010 en director de Nuevos Negocios y en presidente en 2015. Profesional, afable, discreto y con un gran olfato artístico y comercial, se ha ganado la confianza y la amistad de muchos de los artistas que han tenido contacto con él entre quienes se encuentran figuras como Alejandro Sanz, Antonio Orozco, David Bustamante, Pablo López o Luis Fonsi.

El paso del tiempo ha demostrado que la conexión entre Rebollo y Eugenia Martínez de Irujo funciona, y lo que ellos vieron como una posibilidad y muchos creyeron que sería otro amor pasajero se ha convertido en una relación sólida que cuatro años después de dar sus primeros pasos se afianza y convierte en un amor con mayúsculas, como no se cansa de decir la duquesa de Montoro. Además de la vena artística que ambos comparten, les une el sentido del humor y aficiones comunes entre las que se encuentran los conciertos, el mar y las reuniones con amigos, entre ellos muchas caras conocidas de la música internacional a las que tienen acceso directo por la profesión de Rebollo.

Su última escapada dio cuenta de la complicidad que existe entre ellos. La pareja disfrutó, antes del confinamiento de Madrid, de unos días de descanso en el pueblo gaditano de Vejer de la Frontera. Eugenia Martínez de Irujo compartió en sus redes sociales –tiene 230.000 seguidores en Instagram– la felicidad de esos días con palabras como estas: “Vejer es uno de mis sitios preferidos, pero lo mejor de todo”, y añadía una fotografía del productor musical acompañada de estas palabras: “De escapada con mi súper amor”.

Él, más discreto en sus comentarios públicos, ni esconde su amor ni la alegría de estar con Eugenia y son capaces de reírse de sí mismos fotografiándose disfrazados de Elvis y Marilyn o de Goya y la duquesa de Alba que el pintor inmortalizó en sus célebres cuadros. Han conseguido que sus caracteres se acoplen y también ha jugado a su favor los tiempos que viven cada uno de ellos. Eugenia Martínez de Irujo, más libre desde que su hija Tana se ha hecho mayor, le sigue en muchos de los viajes y eventos que el productor tenía antes de la pandemia y cuando tienen tiempo libre se refugian juntos en las casas de Marbella o Ibiza que Eugenia posee como parte de la herencia de su madre. O él se apunta a algunos de los eventos que ella tiene como imagen de Tous, así ocurrió hace varias semanas cuando la pareja asistió al Festival de San Sebastián, donde la hija de Cayetana de Alba presentó el documental Oso, que cuenta la historia de la firma de joyería.

Una unión que ya no sorprende y que se califica de sólida, y que ha hecho fuerte a Eugenia respecto a las tormentas que han afectado a su propia familia, ya que en los últimos tiempos los hermanos están más distanciados que nunca. Un hecho que indirectamente descubrió la duquesa de Montoro cuando recientemente se le preguntó por el compromiso de su sobrino Carlos Fitz-James, hijo del actual duque de Alba, con Belén Corsini. Mostró su alegría pero cuando la interrogaron sobre la fecha del enlace manifestó: “No sé nada más. De mi familia no tengo ni idea ya”.


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