Evgueni Vodolazkin: “En Rusia son muchos los que expresan su opinión en contra de la guerra”


El escritor Evgueni Vodolazkin, nacido en Kiev en 1964 en el seno de la comunidad rusa residente en Ucrania, dice que se enteró del ataque de las tropas de Putin como todo el mundo, al abrir internet el pasado 24 de febrero. Vive en San Petersburgo, pero la noticia le pilló en Granada en plena gira de promoción de su poderosa novela Laurus, que también le ha llevado a Madrid y a Málaga. Han pasado diez años desde que publicó esta obra en ruso y la reciente traducción al castellano no ha podido llegar en un momento más delicado. “Estoy categóricamente en contra de la guerra y exijo que la detengan”, afirmaba en un tuit (ya borrado) escrito a través del perfil de la editorial Armaenia, que publica su libro. “En Rusia son muchos los que expresan su opinión en contra de la guerra. La principal tarea ahora es detener las actividades bélicas inmediatamente y sentarse en la mesa de negociación, teniendo en cuenta toda la complejidad del problema y la gran cantidad de partes implicadas: desde la población local hasta las superpotencias”, opina. “Creo que Ucrania va a seguir siendo un estado independiente”, explica a EL PAÍS el autor, ganador de importantes premios en su país como el National Big Book o el Yasnaya Polyana.

El mundo actual parece no distar tanto del que rodea al protagonista de Laurus. Arsenij es un huérfano que aprende de su abuelo el uso de las hierbas medicinales y los remedios naturales en la Rusia de finales del siglo XV asediada por la peste. Traducido a una veintena de idiomas, cuenta Vodolazkin que creía que nadie, salvo su mujer, iba a leerlo. “En Rusia existen 700.000 personas que se posicionan como escritores. Es un país literaturocéntrico. Pero no hay tanta gente que lea. Yo he tenido suerte porque la gente sí me lee”, dijo el jueves pasado durante un encuentro en Granada con Antonio Muñoz Molina, quien leyó un fragmento de la obra. El autor se sorprendió. “Me encantó la musicalidad de esta traducción, la increíble melodía de la lengua española”, aseguró el ruso.

La traducción es de Rafael Guzmán y en el prólogo afirma que la de Laurus es una historia escrita en “voz baja”. Si hubiera un narrador, susurraría. “Los gritos constantes agotan, cansan. Se les puede prestar atención solo durante un breve espacio de tiempo. El ser humano dice las cosas más importantes en un estado tranquilo”, confirma Vodolazkin. Está convencido de que la novela es la forma más perfecta de literatura, y Laurus está escrita en forma de hagiografía. El personaje principal viaja por pueblos confinados, de olor a muerte y casas con puertas cerradas. Transita un mundo de dolor y sacrificio que convive con el hielo y la pobreza. Y donde el curandero emerge como un faro de esperanza con sus singulares capacidades.

La fama del protagonista se expande más allá de Rusia, lo que lleva al curandero a peregrinar por Grecia, Croacia, Italia o Israel hasta emprender una vuelta a casa y acabar sus días como ermitaño. La trama aborda la fe, la relación con Dios, el amor y la eternidad, y sigue los pasos de una persona de buen corazón. “Un protagonista positivo es un dolor de cabeza para la literatura. Resulta poco convincente, mientras que a los canallas se les describe de manera muy fácil. El mal, con frecuencia, tiene su encanto”, cuenta Vodolazkin, que cree que los héroes modernos son aún menos creíbles (“salvo los de Dostoievski”) y, por eso, él ha viajado al siglo XV a buscar el suyo.

El escritor lleva más de tres décadas estudiando la Edad Media en el departamento de Literatura Rusa Antigua de la Casa Pushkin y utiliza algunas variedades diacrónicas de la lengua rusa en la obra. Insiste en que entre aquel mundo y el de hoy existen similitudes. Aquella peste y nuestra pandemia es el más claro ejemplo. Pero subraya las diferencias. “Por primera vez el mundo se ha cerrado a cal y canto. Es un suceso sin precedentes. Y en la historia hay pocos sucesos de los que pueda decirse que hayan tenido lugar por primera vez”, asegura. Destaca que la Edad Media está rodeada de mitos y que el ser humano podría haber aprendido de esa época “una actitud más profunda hacia uno y mismo y hacia el mundo”. En su opinión, aquella etapa se convirtió en símbolo de ignorancia y crueldad. Y, sin embargo, “no llegó nunca a la crueldad que ha habido en el siglo XX con sus asesinatos en masa y los campos de concentración”, apuntó.

El personaje de Arsenij busca la redención mientras salva la vida de otros seres humanos, habla con su amada fallecida y hace el bien en un mundo medieval, pero se muestra muy contemporáneo. “Al escritor (y al lector) le interesa sobre todo lo actual. Y mira a la historia como un espejo en el que ve sus problemas”, señala Vodolazkin. Él suma argumentos. Cree que la literatura rusa está actualmente muy cerca de la occidental porque comparte sus leyes, pero ofrece temas “suficientemente exóticos” para ser interesantes. Además de Lauris, Vodolazkin tiene publicadas en España otras obras como Brisbane y El aviador, ambas publicadas por Rubiños-1860.

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