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Expediente X rojiblanco

De haberse tratado de balonmano, al Athletic le hubieran pitado pasivo por no atacar y buscar la portería contraria. Tras una primera parte igualada con fases para ambos equipos, llegó el agujero negro por el que se perdió el equipo.

El partido se decidió por un penalti, como bien apuntó
Marcelino
, pero el análisis debe ser más profundo. Después del gol de
Oyarzabal
, los bilbaínos dispusieron de más de media hora para haber logrado el empate, o al menos, haberlo intentado. No concibo como un equipo con ese gen competitivo tan especial que han demostrado en numerosos partidos, se puede venir abajo con tan poco. Solo hay que recordar cómo fue el camino hacia la final, con remontadas heroicas en los últimos minutos ante Elche, Tenerife o Granada. La misma final de la Supercopa sin ir más lejos fue una muestra de pelear hasta el último minuto, por eso no puedo digerir el modo de caer en la final.

Para muchos volvió a pesar el factor emocional, el derbi de todos los derbis, y toda esa carga emotiva de representar a un club con tanta historia y una afición maravillosa. No se si será esa la causa, pero no me vale. Llevamos 15 días hablando de la experiencia de los jugadores en este tipo de partidos sin red. La naturalidad con la que llegaban a esta cita tan especial, etc… Pura literatura a tenor de lo mostrado en la segunda parte. Hasta ahora pensábamos que el problema de las finales estaba en el Barca, ese gran rival que siempre tenía enfrente el Athletic, pero esta vez no sirve como excusa.

Es mejor no entrar en análisis detallados de cada jugador porque creo que ninguno estuvo a su nivel. Sí me hubiera gustado mayor autocrítica por parte de todos los que salieron a dar explicaciones tras la final, pero al menos
Raúl


García
fue claro 48 horas después. La afición se merecía ese respeto porque también sienten desde su casa.

Pasillo al campeón

Esta noche continuarán los festejos de la Real Sociedad por la Copa con el pasillo que los jugadores del Athletic les brinden a sus rivales en el Reale Arena. Será su fin de fiesta, al menos a corto plazo. La imagen de
Muniain
y el resto de sus compañeros esperando sobre el césped a que sus rivales recibieran la copa y aplaudiéndoles en la celebración nos demuestra que el Athletic al menos sabe perder. También es importante.

Quiero creer que con la resaca copera de los txuriurdin y la vergüenza torera de los de Marcelino, los tres puntos vendrán a Bilbao en el choque correspondiente a la jornada 29 de LaLiga. Será un triste consuelo, pero es lo que toca ahora mismo. La clasificación europea a través del torneo de la regularidad parece una quimera, pero su obligación es intentarlo hasta el final. La mejor manera de rearmarse y llegar con mejores sensaciones a la final contra el Barca es con victorias ante los de Imanol
Alguacil y Deportivo Alavés el sábado con el debut de
Javi


Calleja
como entrenador albiazul en San Mamés.


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