Francia restituirá un ‘klimt’ expoliado por los nazis a una familia judía austriaca


Francia se va a desprender del único klimt que poseía, tras confirmar que la obra fue expoliada por los nazis a sus dueños originales, una familia austriaca judía, en 1938. Una decisión “difícil, pero justa”, como ha declarado la ministra francesa de Cultura, Roselyne Bachelot, al anunciar que Rosales debajo de los árboles, un óleo del simbolista austriaco de 1905 y expuesto en el Museo d’Orsay desde hace casi cuatro décadas, será restituido a los herederos de Nora Stiasny, que se vio obligada a venderla muy por debajo de su precio poco después de la anexión de Austria por la Alemania nazi.

“Es una decisión evidentemente difícil. Supone sacar de la colección nacional una obra maestra que es la única de Klimt de la que Francia era propietaria. Pero era una decisión necesaria, indispensable. Ochenta y tres años después de la venta forzada de la obra, es la realización de un acto de justicia”, dijo Bachelot al anunciar la decisión en rueda de prensa.

La restitución no será inmediata, puesto que requiere un cambio normativo: al tratarse de una obra que forma parte de las colecciones nacionales, está protegida por ley por su calidad de “inalienabilidad”. No obstante, aseguró Bachelot, “el Gobierno presentará en cuanto sea posible un proyecto de ley” que permita la salida de la pintura de las colecciones nacionales y, por tanto, su devolución a sus dueños originales.

La obra había sido adquirida por el Museo d’Orsay en 1980 en una galería de arte en Zúrich sin que en la época hubiera sospecha alguna de su procedencia dudosa, según el Ministerio de Cultura.

La propietaria fue deportada junto a su madre a Polonia, donde fue asesinada en 1942. También su marido e hijo fueron víctimas del Holocausto

Los coleccionistas austriacos Viktor y Paula Zuckerkandl adquirieron la obra de Klimt, titulada en aquel entonces Pommier, en 1911 y se la legaron a su sobrina, Nora Stiasny. En agosto de 1938, unos meses después del Anschluss austriaco (unión forzosa con Alemania), esta se vio obligada a venderla a un precio mucho más bajo que el del mercado, antes de acabar deportada junto a su madre a Polonia, donde fue asesinada en 1942. También su marido e hijo fueron víctimas del Holocausto.

La pista de la venta forzada del cuadro se “perdió” con los años y en 1980 fue adquirida por el Estado francés para que formara parte de la colección del Museo d’Orsay, que abrió sus puertas en París seis años más tarde.

Las pesquisas comenzaron en julio de 2018, cuando Austria informó a Francia de que nuevos documentos permitían establecer que el cuadro de Klimt era probablemente una obra expoliada en Viena antes de la Segunda Guerra Mundial. “La reconstitución del recorrido de esta obra hasta su adquisición (en 1980) ha sido especialmente ardua debido a la destrucción de pruebas y a la erosión de la memoria familiar”, explicó Bachelot.

La presidenta del museo, Laurence des Cars, quien tras la confirmación del origen de la pintura propuso oficialmente el año pasado su devolución, destacó que es la primera vez que se realiza una restitución “ligada a una expoliación en un territorio extranjero que se remonta antes de la última guerra” mundial. La pintura no pertenece, subrayó, al grupo de obras MNR (Museos Nacionales Recuperación), un programa dedicado a las obras de arte rescatadas en Alemania tras la guerra y que están a cargo del Estado de manera “provisional” a la espera de poder hallar a las familias judías francesas a las que les fueron expoliadas. Su retorno será un “reconocimiento de los crímenes sufridos por las familias Zuckerkandl y Stiasny y la justa devolución de un bien que les pertenece”, subrayó Bachelot. Por su parte, la experta austriaca Ruth Pleyer saludó un “gesto incomparable” y aseguró que recuperar el cuadro ocho décadas después de su expoliación supone “un milagro”.


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