Galicia será la primera comunidad en entrar en la nueva normalidad y la mayor parte de España estará en fase 3

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El último mapa de fases antes del fin del estado de alarma dejará el próximo lunes a la mayor parte de España en fase 3. Las excepciones serán Galicia, que estará ya en lo que el Gobierno denomina la nueva normalidad, y siete territorios, que permanecerán en la 2: la Comunidad de Madrid, Barcelona y su área metropolitana, el área sanitaria de Lleida y las provincias castellanoleonesas de Salamanca, Ávila, Segovia y Soria, lo que supone algo más de una cuarta parte de la población española.

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El Ministerio de Sanidad ha aceptado todas las peticiones de avance. Tanto de Galicia, que solicitó entrar en la nueva normalidad, como de la Comunidad Valenciana, del resto de provincias de Castilla y León, del resto de Cataluña, Albacete, Toledo, Ciudad Real y Ceuta. En estas unidades territoriales que pasarán el lunes a fase 3 viven 10 millones de ciudadanos. Sanidad aprueba las propuestas tras seis reuniones bilaterales y ante lo que Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) ha calificado como “muy buena evolución” de la epidemia. “Estamos adquiriendo cada día mejor capacidad de detección precoz de casos sospechosos, su confirmación o descarte. Detectamos 55.000 sospechosos semanales, y entre el 90% y el 93% de ellos se les hace prueba PCR, un porcentaje que va incrementándose. Todo esto nos permite pensar que estamos en una situación muy controlada y por lo tanto valorar cambios de fase”, ha dicho Simón en su comparecencia este viernes.

Fernando Simón, director del CCAES, en la rueda de prensa en La Moncloa, este viernes. En vídeo, Simón y Salvador Illa, ministro de Sanidad, anuncian los cambios de fase del próximo lunes.

Este esquema durará una semana: el 21 de junio a las 0.00 horas finaliza la última prórroga el estado de alarma que aprobó el Congreso de los Diputados. Con ello, regirán las medidas que se aprobaron en el Real Decreto de la llamada nueva normalidad y las normas que decidan establecer las comunidades autónomas dentro del ámbito de sus competencias. Por ejemplo, seguirá siendo obligatorio el uso de mascarilla en espacios cerrados o cuando no se pueda mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros, pero ya no habrá restricciones a la movilidad, y se podrá viajar por toda España sin necesidad de justificación. En adelante, sin estado de alarma, solo se podrán hacer confinamientos concretos ante brotes que pongan en peligro la salud pública, como ya sucedió en su día en Igualada (Barcelona) o Adeje (Tenerife), antes de que el Gobierno central asumiera las competencias.

Las limitaciones de movilidad son en realidad el único vestigio de control del Gobierno que queda en los territorios que están en fase 3. En ellos, son las comunidades las que pueden aplicar más o menos medidas de restricción, pueden incluso eliminarlas todas (excepto las del Real Decreto) y entrar directamente en la nueva normalidad, tal y como ha hecho Galicia: su solicitud ha sido en realidad una formalidad, puesto que podría haber relajado las medidas que hubiera considerado oportunas sin el visto bueno de Sanidad.

En Galicia seguirán las restricciones sanitarias. La Xunta permitirá a partir del lunes la apertura de los parques infantiles al aire libre (los de espacios cerrados tendrán que esperar), las reuniones en las casas sin un máximo de personas y el aumento del límite de aforo en bares, locales comerciales, museos, bibliotecas o instalaciones deportivas. En general, el tope de ocupación será de un 75% (siempre con un metro y medio de distancia interpersonal o, si no es posible, con mascarilla), pero habrá excepciones: se eleva al 80% en las terrazas y se fija en un 50% en las zonas comunes de los centros comerciales.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo (PP), que toma la decisión a un mes de las elecciones autonómicas, asegura que el levantamiento del estado de alarma está “avalado” por “los informes epidemiológicos”. El número de contagios en Galicia, subraya, está 10 veces por debajo de la media española (0,4 por 10.000 habitantes frente a 4,2). En una comunidad en la que siguen registrándose casos de coronavirus, Feijóo admite que el riesgo de rebrote es “incuestionable” y puede durar hasta dos años, por lo que recalca que Galicia entra en una etapa de “seguimiento y alerta sanitaria”. “Tenemos capacidad para hacer miles de PCR en un solo día, estamos preparados”, ha asegurado este viernes, aunque reclama al Gobierno central que a partir del 21 de junio prohíba la movilidad por el territorio español de los habitantes de comunidades autónomas que no hayan superado las fases de la desescalada.

La medida, sin embargo, deja algunos puntos oscuros. En su comparecencia tras la reunión de su Gobierno en la que se aprobó el levantamiento del estado de alarma, Feijóo ha deslizado que la decisión de la Xunta deja sin efecto la prohibición de cortes de luz que impulsó el Gobierno central para proteger a los empobrecidos por esta crisis. El presidente gallego sostiene que estos ciudadanos no quedan desprotegidos porque cuentan con las ayudas autonómicas de siempre para pagar las facturas.

Mientras dure el estado de alarma, las comunidades pueden permitir el tránsito entre sus provincias e incluso entre autonomías, si se ponen de acuerdo sus Gobiernos. Desde el lunes se podrá circular entre Cáceres y Badajoz, entre las provincias de la Comunidad Valenciana o entre las zonas de Cataluña que han pasado a fase 3, como ya sucedía por ejemplo en Andalucía y Galicia. Pero todavía estarán aisladas las que están en fase 2 y las tres provincias de Castilla-La Mancha que acaban de avanzar la tres, que tendrán que esperar para ver ampliada su movilidad al día 21.

Cantabria y el País Vasco se encuentran en negociaciones para permitir la movilidad entre ambos territorios. Iba a abrirse un corredor en toda la cornisa cantábrica, desde Galicia hasta Navarra, pero los focos localizados en torno a dos hospitales vascos, que han causado tres muertes y más de una treintena de infectados, han frenado este plan.

Los Gobiernos de las comunidades que están en fase 2 deberán decidir qué restricciones, dentro de sus competencias, mantienen a partir del día 21. Podían, por ejemplo, seguir limitando aforos, si lo consideran conveniente. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, anunció en un principio que daría directamente un salto a la nueva normalidad cuando termine el estado de alarma, pero este viernes ha anunciado que la semana próxima solicitará pasar a la fase 3 a partir del 21, una decisión que ya no será competencia de Sanidad. Simón, sin embargo, ha recalcado que seguirán prestando a las comunidades el apoyo que necesiten. “Si podemos discutir y valorar las condiciones [de Madrid] será beneficioso para todos”, ha dicho.

Tampoco pidió avance la Generalitat de Cataluña en sus zonas más afectadas, aunque ha anunciado este viernes que solicitará que lo hagan antes del 20 de junio. Castilla y León, que aunque en un principio se mostró partidaria de avanzar en bloque, decidió mantener una semana más la fase 2 para las provincias más cercanas a Madrid.

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