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Hubertus de Hohenlohe: “Cuando empecé a cantar querían que compitiera con Miguel Bosé”

Todo empezó una noche de fiesta. “Farruco, Farruquito, El Perla, Kiki Maya, Tobalo y Diego el Cigala -investigado por violencia de género desde que fue detenido el 10 de junio por una denuncia de su pareja-… Se vinieron a casa a pasarlo bien porque estaban hartos de la pandemia. Cuando la noche se alargó todo el mundo tenía que cantar algo. Y me daban la lata con que tengo que cantar flamenco y yo te juro que no sé por qué el truco del flamenco es no dormir en tres noches, tomar muchas copas y tener la mente libre y el pecho también. Pero yo no tengo tanta resistencia, y mira que soy olímpico”, reflexiona el príncipe Hubertus de Hohenlohe (México, 62 años). Tanto le insistieron —y tanto se resistió— que a las tres de la mañana decidió escribir una canción que dijera lo que llevaba repitiendo toda la noche. Yo no sé cantar flamenco es un pegadizo tema pop con guitarra flamenca que se podrá escuchar en plataformas a partir del 30 de julio y cuyo 10% de la recaudación irá destinado a la Fundación Alalá, una entidad que promueve la integración a través de la cultura y el arte. La canción va acompañada de un vídeo que se grabó en Las 3000 viviendas de Sevilla: “No sabía que era un sitio peligroso”.

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No es la primera vez que este “príncipe gitano”, como le apodaron aquella noche los flamencos, se dedica a la música. Cuando era niño le encantaba hacer playback e imitar a Alice Cooper y de joven firmó éxitos como Higher than mars y Tears of love. La de cantante ha sido solo una de sus profesiones —también es esquiador olímpico, fotógrafo, diseñador y presentador de un programa de televisión— y cuenta que, cuando empezó en España, la discográfica buscaba a alguien para hacerle la competencia a Miguel Bosé, que por entonces cosechaba sus primeros éxitos. “Debieron pensar: ‘Otro niño bien que puede cantar”. Aunque la fórmula no funcionó, la música siempre ha sido una constante en su vida: “Cuando conocí a mi mujer, en los Juegos Olímpicos del 94, tenía un disco de Jovanotti que escuchamos hasta la saciedad. Daba tan buen rollo que nos enamoramos profundamente y seguimos hasta hoy”. Con ella, Simona Gandolfi, vive a caballo entre Cortina d’Ampezzo, en los Alpes Dolomitas, donde pasa los inviernos esquiando, y Marbella y Ronda, en Málaga, en verano. También tiene casa en Viena, Austria, ciudad a la que viaja a menudo.

Hubertus de Hohenlohe con Farruco, Farruquito, El Perla y Tobalo en la noche que compusieron la canción.CORTESÍA DE HUBERTUS DE HOHENLOHE

Hijo del príncipe Alfonso Hohenlohe y de la princesa Ira de Fürstenberg, sobrina de Gianni Agnelli, dueño de Fiat, Hubertus nació en México, donde su padre había montado un negocio de venta de escarabajos Volkswagen con unos amigos, pero se mudó a Marbella con solo tres años, cuando su padre, en un giro de los acontecimientos, se convirtió en el gran anfitrión de la ciudad. De pequeño tenía una niñera a la que llamaba Fiesta —probablemente, la palabra más repetida en su entorno—, y por su casa desfilaba toda la jet set internacional: desde magnates hasta miembros de la realeza, pasando por estrellas de Hollywood; nadie quería perderse las veladas del príncipe austriaco. Pero a Hubertus quienes más le impresionaban eran los deportistas y los músicos. “Recuerdo una noche que estaba con David Bowie y volvíamos de la discoteca Pepe Moreno con Sofía de Habsburgo. Antes de irnos a dormir nos sentamos cerca de la piscina, que estaba decorada con una escultura de unos delfines. Bowie comentó: ‘Estoy inspirado, voy a escribir una canción’. Cogió la guitarra y empezó a cantar: ‘Oh I wish I could swim like the dolphins can swim’, porque los tenía delante. Al año siguiente lanzó Heroes y se convirtió en un bombazo. Llamé a Sofía alucinado: ‘¿Has visto?’. Me di cuenta de que las canciones nacen así, de un momento mágico. Algunas salen y otras no”, cuenta sobre cómo Bowie creó una de las frases del mítico tema. El propio Bowie llegó a contar en vida que para componerlo en su totalidad se inspiró en una relación que su productor, Tony Visconti, mantuvo con una joven alemana, algo que en su momento no pudo desvelar porque Visconti estaba entonces casado.

Aunque a su padre eso de cantar le parecía “de horteras”, se quedó muy tranquilo cuando vio que su hijo se convertía en una estrella del esquí, un deporte que él mismo practicaba. “Con cinco años ya me llevaba a Sierra Nevada y me subía a las pistas en su Mercedes porque no había remontes”. A través de sus padres, Hubertus está emparentado con algunos nombres famosos contemporáneos. Es sobrino de la diseñadora Diane von Furstenberg, y entre sus primos se encuentran Ana Gamazo —esposa del empresario Juan Abelló—, la familia Medinaceli —uno de los títulos nobiliarios más importantes de España— y el enfant terrible Lapo Elkann: “Soy su versión light. No fumo, no bebo y no tomo drogas”. Y remata: “Así, parece difícil cantar bien flamenco”.


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