Hummus envasados, de peor a mejor


Hace unos años poca gente en España sabía qué era el hummus. Hoy mis padres, talluditos y carpetovetónicos en cuanto a la comida, guardan en la nevera dos botes de este untable del tamaño de una hormigonera. Esta crema de garbanzos, originaria de Oriente Próximo, se ha ganado con el tiempo la culinaria confianza de los españoles, y las empresas de alimentación, claro, se han lanzado a producirla en toneladas.

Sí, en El Comidista sabemos que este aperitivo es muy fácil de hacer, que solo se necesita una batidora y que sus ingredientes —garbanzos, tahini, zumo de limón, agua, aceite de oliva, ajo y sal— son baratos. Tanto es así, que en estas mismas páginas digitales os hemos dado la receta clásica, la de judías blancas, de zanahoria asada con pimentón, una con calabaza y otras tan heterodoxas como la de garbanzo, berenjena y tomate seco o la de remolacha con hierbabuena. Pero también os y nos conocemos, y somos conscientes de que en cualquier momento la flojera puede retenernos en el sofá con su potente veneno inmovilizador. Para esas situaciones, un buen hummus envasado puede solucionarnos el picoteo.

Por esta razón hemos puesto en riesgo de nuevo nuestro correcto tránsito intestinal para organizar otra cata de productos industriales ordenados de peor a mejor. Como en las anteriores, los comentarios son responsabilidad de los miembros del núcleo duro comidister, que hemos probado en esta ocasión 18 hummus diferentes, seleccionados con la única condición de que los garbanzos figurasen en la lista de ingredientes (aunque hay una engañosa excepción, ya la veréis). Y, por último, a cada uno le hemos puesto una nota del 0 al 10, siendo 10 “Qué maravilla, parece hecho en el mismo casco histórico de Beirut”, y 0, vender hummo. Queridos y queridas, la clasificación es esta:

Hummus de aguacate, de Taste Shukran

Comenzamos esta cata con el único producto que, hasta el momento, ha obtenido una calificación negativa. El motivo nos lo explica el presidente de la Comisión Comidista Mikel López Iturriaga: “Cuando abres el envase de este hummus de garbanzos y aguacate, descubres una especie de papilla densa de color entre marrón y gris verdoso que parece la diarrea de un vegano. Al probarlo confirmas tus temores: el sabor y la textura son tan espantosos como el aspecto”, describe Mikel de forma quizá demasiado gráfica. Según cuenta, “esta repulsiva pastufla” combina garbanzos (53%) y aguacate (24%) hipertriturados, aliñados sin ninguna gracia con una mezcla de tahina y aceite de girasol de regusto áspero y desagradable. “El producto envasado más infame que he probado en mucho tiempo”, sentencia López Iturriaga. Puntuación: -1.000. Precio: en torno a un 1,60 euros el bote de 240 gramos.

Hummus de alcachofas con aceitunas negras, de La Piara

Hay empresas que aprovechan el tirón comercial que tiene en la actualidad el hummus y le plantan el nombre a un preparado que no lo es. Un ejemplo de esta farsa industrial es este producto de La Piara, en el que, según el comidister Josep Navarro, “los garbanzos o la pasta de sésamo no aparecen por ningún lado, pese a que la palabra hummus la han puesto bien grande”. Josep picó y compró un bote confiando en la bondad marketiniana de la compañía: “Lo cogí en un arrebato en el súper mientras me dirigía a la caja a toda velocidad y ya en casa me percaté del engaño”. Pobre. En cuanto al sabor, Navarro afirma que “es casi el de un tapenade de aceitunas negras, que sobresalen por encima de la alcachofa, casi anulada”. Además, “la textura no tiene nada que ver con la típica de un hummus industrial, sino que es más bien un compendio de trozacos de aceitunas y alcachofa ligados con un poco de salsilla”, comenta el comidister. Puntuación: 0 como hummus, un 6 como untable industrial. Precio: unos 2,70 euros el bote de 180 gramos.

Hummus de alubias y queso, de Bonarea

“No lo hagáis. De verdad: no os hagáis eso”, aconseja la editora jefa comidister Mònica Escudero. Ella lo hizo, y ahora se arrepiente: “El olor ya da una pista de por dónde van a ir las cosas y la primera cucharadita lo confirma: el ‘poco de queso, para darle un toque más cremoso’ sabe a infierno. Como el aroma industrial de las patatas de los años 90: horrible. La textura es puro papel de lija”, critica Mònica. Y añade: “No digo que no haya hummus de fantasía que no estén buenos, pero sin duda no son este”. Puntuación: 0,5. Precio: 0,99 euros una tarrina con 200 gramos.

Hummus tradicional de garbanzo, de Beplus

El hummus clásico de la marca Beplus es una masa compacta y firme con una textura demasiado granulosa. Es decir, como si te pones a jugar con plastilina en una playa de Tarifa un día de levante. Muy mal. En cuanto al sabor, no se nota mucho el garbanzo, el que tiene que ser ingrediente protagonista de este untable, cuya proporción en este producto no llega ni a la mitad: solo lleva un 45% de esta legumbre. Si hay que decir algo positivo, escribiré muy flojito, casi sin presionar las teclas, que se nota un poco el limón y, algo menos, el tahini. En resumen: mejor moja las regañás en Pegoland. Puntuación: 1. Precio: 1,55 euros el envase de 200 gramos.

Hummus clásico, de Aldi

No, no y no. Este hummus clásico de Aldi es quizá uno de los peores que he probado en mi vida. El sabor no recuerda en nada al que se le presupone a este untable oriental; tiene un punto ácido demasiado fuerte y desagradable -entre sus ingredientes están el vinagre, el zumo de limón y el ácido acético- que hace que no se note absolutamente nada el garbanzo. Tal y como lo pruebas te tira para atrás, no te anima a seguir comiendo. Os juro que lo caté antes de almorzar y me quitó hasta las ganas de comer. Puntuación: 1. Precio: cuesta 0,99 euros el bote de 200 gramos.

Hummus de coco, chutney de mango y curry, de Aldi

El bote cuesta 0,99 euros y te promete más ingredientes que la paella de un inglés. “¿Qué puede salir mal?”, digo en el lineal de refrigerados del Aldi mientras apunto “Almax” en la lista de la compra. La textura de este hummus está pasable, aunque algo pastosa a mi parecer. Ahora bien, sabe al bote de especias de curry que venden en el súper. Y quizá un poco a curry también. Y, si te concentras en la cata, a curry. Este saborazo industrialoide se come todo lo demás, y cuando lo pruebas deja un regusto larguísimo, apetecible solo para aquellas personas que quieran almorzar, merendar y cenar de una sola vez este condimento oriental. Curry. Puntuación: 1,5. 10 si te encanta el curry del súper. Curry. Precio: pues eso, 0,99 euros el bote de 200 gramos.

Hummus Pontutoke, de Argal

“Con aceite de oliva y un toque a limón”, dicen para promocionarlo. Entonces, ¿por qué cuando cojo una cucharada y me la meto en la boca -las catas serias no piden palitos de zanahoria y regañás- siento como si me la estuviera llenando de pipas?”, se pregunta Mònica Escudero. En la lista de ingredientes de este hummus de Argal aparece el aceite de oliva, sí, pero en tercer lugar y con un 4%; el segundo es el aceite de girasol después de los garbanzos, aunque no especifican la cantidad. “También hacen una jugada curiosa con el 60% de garbanzos, añadiendo “agua de cocción” como ingrediente de los mismos, aunque sin decir con exactitud cuánto. El supuesto “toque a limón” no está especificado pero apenas se nota, y lleva cebolla -que, a pesar de ser poca, se nota en el sabor- y el sésamo es imperceptible”, comenta la editora jefa comidister, que asegura que la textura “no está tan mal, pero al final sabe a poco más que a pipas”. Puntuación: 2. Precio: sobre unos 2 euros los 220 gramos.

Hummus Marrakech, de Ensalandia

Por el color cualquiera diría a priori que lleva uranio enriquecido, pero no, lo he comprobado y no figura en la lista de ingredientes. Este hummus de inspiración marroquí tiene una textura algo pastosa y sabe bastante a lácteo -lleva yogur griego- y a una mezcla de especias raruna. Para ser sincero, está bastante malo, no me lo terminaría ni aunque me obligaran a punta de fusil. Y he puesto de mi parte, eh, le he dado varias oportunidades, pero en todas me he arrepentido justo después. Nunca mais. Puntuación: 2. Precio: 1,90 euros cuesta 240 gramos de este hummus.

Hummus de garbanzo, de Pierre Martinet

Este hummus lo único que ha conseguido es que la comidister Mònica Escudero se indigne aún más con los reclamos que aparecen en los botes: “De nuevo se promociona como “elaborado siguiendo la clásica receta de Oriente: una exquisita crema de garbanzos, con tahina (pasta de sésamo), ajo, aceite de oliva y zumo de limón”, aunque un poco más abajo especifican que “la información mostrada en esta página no sustituye a los datos que figuran en el etiquetado físico del producto, que por sí solo son los únicos válidos”. ¿Y qué dice el etiquetado físico? Que tiene un 60% de garbanzos, después aceite de girasol, luego agua, después pasta de sésamo, zumo de limón a partir de concentrado y después ya aceite de oliva. Resultado de esta mezcla: “De nuevo tenemos una pastita con sabor a pipas, una textura bastante triturada y, tal vez un ligero sabor a sésamo que hace que recuerde levemente a lo que entiendo por hummus”, según describe Mònica. Puntuación: 3 (por el sésamo). Precio: sobre 1,70 euros la tarrina de 200 gramos.

Hummus de garbanzo, de Ensalandia

Nada destaca en este hummus clásico de la empresa Ensalandia, en mi opinión. No se notan mucho los garbanzos, ni el tahini ni el zumo de limón ni nada. No es que esté malo, pero es una crema insulsa, aburrida como una reunión de vecinos de un rascacielos, casi tanto como visitar un acuario de lapas. Es algo pastoso, aunque tampoco tanto como para indignar al más purista de los hummeros. Su principal problema está en que es muy desaborido, no tiene chicha ni gracia. Te la comes y te quedas igual, ni peor ni mejor. MehPuntuación: 4. Precio: puedes comprar un bote de 240 gramos por 1,65 euros.

Hummus de garbanzos, de Terra i Tast

“Abro el tercer envase de hummus resignada a que esta cata siga estando patrocinada por Churruca, pero ¡sorpresa! esta vez no sabe a aceite de girasol”, grita llena de regocijo culinario Mònica Escudero. Pero no nos vengamos muy arriba, eh: “Tampoco es que tenga muchísimo sabor, y la acidez sigue teniendo un sabor bastante artificial -zumo concentrado otra vez-, pero se nota el tahini. La textura no es especialmente agradable”, asegura la comidister. A la pregunta de si lo compraría de nuevo, Escudero no duda ni un segundo: “Teniendo en cuenta que hacerlo me cuesta exactamente tres minutos más que abrirlo? La verdad: no”. Puntuación: 4. Precio: 210 gramos salen a 1,29 euros.

Hummus de trufa, de Taste Shukran

Después de siete lavados y centrifugados de estómago, Mikel López Iturriaga se atreve a catar otro hummus, esta vez el de trufa que elabora también la marca Taste Shukran: “Aunque ese sea el lema de la marca, ponerle trufa a un hummus no parece lo más “mediterráneamente libanés” del mundo. Y cuando digo “trufa”, quiero decir “cantidades microscópicas de trufa” -un 0,07 según mis cálculos basados en lo que pone en los ingredientes- y algo de aceite con sabor a ídem”, comienza. Sin embargo, apunta que el aroma de este hongo “no parece sentarle mal al garbanzo”, y la mezcla, al menos, no repele: “No es para tirar cohetes, pero este hummus entra dentro de lo tolerable si te pirras por el olor a trufa o algún día te apetece probar algo que se salga de lo habitual”, recomienda el ayatolá comidista. Puntuación: 5. Precio: unos 1,70 euros el bote de 150 gramos.

Hummus de aguacate, de Simply Greek (Mercadona)

Este hummus de aguacate le recuerda a Josep Navarro más a un guacamole envasado que a otra cosa. Aunque, para su sorpresa, el garbanzo se sitúa como primer ingrediente (42%), seguido del aguacate (25%), que cree “que enmascara un poco el tahini o pasta de sésamo”. La textura, según cuenta, no es mala, pero no dice nada, y “el toque a ajo y el punto cítrico del limón se dejan ver bastante”. “En definitiva, no me convence más que el hummus tradicional, pero sí puede ser una opción a tener en cuenta en un picoteo variado ocasional o para alternar con otros hummus si no quieres aburrirte de untar tus tostadas o dipear siempre con el mismo”, dice este comidister. Puntuación: 5. Precio: puedes comprar un bote de 200 gramos por 1,70 euros.

Hummus con aceitunas Kalamata, de Carrefour

Para Mikel López Iturriaga, este hummus de Carrefour “se acerca más a una crema de garbanzos para dipear que al original de Oriente Próximo”. “Muy triturado, evita el efecto cemento Portland a base de importantes cantidades de aceite (20% de girasol, 2% de oliva), que lo convierten en un producto bastante golosillo”, prosigue el capitán general comidista. El acierto de este producto, según Mikel, está en la pasta de aceitunas negras, que “sube enteros de sabor y termina de sacarlo del tedio típico del hummus envasado”. Y termina por advertir que no entusiasmará a puristas, morrofinos o libaneses acostumbrados al de verdad, pero “el resto de la humanidad lo podría consumir sin grandes traumas”. Puntuación: 6,5. Precio: el bote de 240 gramos cuesta 1,39 euros.

Hummus de garbanzo, de Y Griega

La textura es muy cremosa, se unta fenomenal y no está triturado en exceso. Además sabe bien a garbanzo, fundamental, a tahini y al zumo de limón. “Me recuerda muchísimo al de Hacendado”, dice mi chica al probarlo. En efecto: es de la misma fábrica que produce los que se venden en el Mercadona bajo el nombre de Simply Greek (por lo tanto a partir de ahora las catas las hará ella). Lleva aceite de oliva, algo bueno, pero también de girasol en mayor proporción. Aun así, me parece un hummus bastante correcto para ser industrial. Puntuación: 6,5. Precio: 1,75 euros el tarrito de 220 gramos.

Hummus BIO, de Natursoy

“No soy de los que cree que los alimentos con sello ecológico son por definición más sabrosos, ni más sanos, ni siempre mejores para el medio ambiente, pero eso no me impide reconocer que hay productos BIO decentes, como este hummus”, reconoce Mikel López Iturriaga. Si nos ponemos puristas, este no lleva tahina y sí aceite de girasol, pero según Mikel da el pego gracias a un acierto importante: el triturado de los garbanzos no los ha reducido a una pastorra, sino que ha conservado cierta textura granulosa bastante agradable. “No es precisamente barato, pero con un poco de sésamo tostado por encima y un chorretón de aceite de oliva virgen extra, está más que comestible”, afirma el gerifalte comidista, que poco a poco se va recuperando del trauma que le causó aquel infierno verde moco. Puntuación: 6,5. Precio: sobre unos 4 euros la tarrina de 170 gramos.

Hummus de pimientos del piquillo, de Simply Greek (Mercadona)

Hoy quiero confesar mi amor por este untable. Hay gente a la que le pirran los Risketos, las drogas o Jiménez Losantos: pues yo me considero un adicto al hummus de pimientos del piquillo asados que vende el Mercadona. Como meta una regañá en esa crema con trocitos pequeñísimos de garbanzos, ni pastosa ni crema lisa, me puedo comer un obrador entero. Se nota el sabor del garbanzo (54%) y, menos, el de los pimientos (5%): en mi opinión, está bastante bueno. Huelga -general- decir que es industrial y que si se hace en casa, blablablá. Sí. Pero me encantARGT [inserte aquí sonido gutural de alguien engollipado]. Puntuación: 7 (aunque me gustaría darle un +1.568). Precio: 1,40 euros cuesta la tarrina de 240 gramos.

Hummus Natural 100% Realfooding, de Taste Shukran

Según reconoce Mikel López Iturriaga, la colaboración entre Realfooding -la marca de Carlos Ríos, líder del movimiento Real Food (Comida de Verdad) en España- y la empresa Shukran posee algunas virtudes incontestables: “Usan garbanzos de origen español y prescinden del habitual aceite de girasol para apostar por una cantidad razonable de aceite de oliva virgen extra (7%)”, elogia Mikel. Menos emoción le inspira el uso de reclamos que no dicen nada sobre si un producto es saludable o no, como “natural”, “sin aditivos” o “sin conservantes ni colorantes artificiales”, “pero supongo que en esto el mercado manda”, apunta López Iturriaga. ¿Y el sabor? “Más que correcto: el garbanzo y la tahina sobresalen, como debe ser; no hay regustos rarunos, y te rechiflará si te pone el comino, empleado con bastante alegría. Un procesado sano y muy digno”, dice el líder comidista. Puntuación: 7. Precio: sobre unos 1,50 euros los 240 gramos de este hummus.




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