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Ianis Hagi, en el nombre del padre

El Real Madrid de Carlo Ancelotti se mide esta tarde al Rangers en el Ibrox Park de Glasgow en el primer test serio de la pretemporada. Todavía sin los internacionales, el duelo servirá para calibrar el estado físico del equipo blanco tras tres semanas de entrenamientos y para conocer cuáles serán las intenciones tácticas del entrenador italiano.

Enfrente tendrá al Rangers, vigente campeón de la Liga escocesa con Steven Gerrard en el banquillo. El conjunto protestante tiene en sus filas, además, a Ianis Hagi, perla del fútbol rumano que se dio a conocer por ser el hijo de Gica Hagi, leyenda del fútbol de los años 90 que militó en Real Madrid y Barcelona tras dejar el Steaua de Bucarest.

A Ianis, nacido en Estambul en 1998 cuando su padre jugaba en el Galatasaray en los últimos años de su extensa carrera, siempre ha estado vinculada a la figura del Maradona de los Cárpatos, entre otras cosas porque se formó bajo su tutela.

Futbolista habilidoso, vertical y con mucho desborde, Ianis destaca por su capacidad para jugar con las dos piernas en cualquier situación del juego, circunstancia que le hace imprevisible para el rival y que le diferencia de su progenitor, célebre por ser zurdo cerrado.

Ianis se crió en las categorías inferiores del Viitorul Constanta, club de formación fundado por su propio padre en 2009 (conocido también como “Los niños de Hagi”) y fusionado en 2021 con el Farul. Internacional en todas las categorías inferiores de Rumanía, se estrenó como profesional en diciembre 2014 con el Viitorul con solo 16 años. El hombre que le hizo debutar fue su padre, que asumió el cargo de entrenador dos meses antes.

Su calidad y progresión llamaron la atención de varios grandes y finalmente recaló en la Fiorentina en 2016 a cambio de 12 millones de euros. Su paso por la Serie A fue un borrón en una carrera que empezó a emerger más tarde, pues solo jugó dos partidos en dos años con el equipo viola. Para su desgracia, no pudo vivir el único título de la Liga Rumana que reposa en las vitrinas del Viitorul, logrado en 2017.

En enero de 2018 volvió al equipo de su padre para relanzar su carrera, que viviría su mejor momento en el Europeo Sub-21 de 2019 disputado en Italia y San Marino y que acabó ganando España con Fabián Ruiz como gran estrella. El mediapunta rumano lideró a su selección y la llevó hasta las semifinales, donde cayó contra Alemania. Un año antes ya había debutado con la absoluta de Rumanía, donde ya suma 18 internacionalidades.

Su gran papel en el Europeo le valió su pase al Genk. En el equipo belga hizo algo que dio la vuelta al mundo. Marcar un gol de penalti con cada pierna en un mismo partido. Tras disputar 19 partidos, el Rangers logró su cesión en 2019. El conjunto protestante apostó por él sin dudarlo y lo fichó el curso siguiente, la temporada de su explosión.

De la mano de Steven Gerrard se consagró. Jugó 46 partidos en todas las competiciones anotando 8 goles. El mediapunta rumano fue clave en el título de Premiership, disputando 33 duelos y marcando 7 dianas para devolver el campeonato al club protestante tras 9 entorchados seguidos del eterno rival, el Celtic de Glasgow.


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