El reporte ocurre un mes después de que las autoridades mexicanas avisaran del hallazgo de otros dos para aumentar, en aquel momento, a siete el número de cadáveres localizados de la decena de trabajadores que fueron privados de su libertad por un comando armado tras ser confundidos con miembros de un grupo criminal rival del Cartel de Sinaloa.
En un comunicado, la empresa canadiense Vizsla Silver informó que, como resultado de los hallazgos más recientes y en coordinación con las autoridades, “lamentablemente se ha confirmado la identificación de los restos de Saúl Alberto Ochoa Pérez y Miguel Tapia Rayón”.
Con esta actualización, “nueve de los diez colegas que se encontraban desaparecidos han sido localizados sin vida y un colaborador permanece desaparecido”, añadió.
La compañía apuntó que mantiene comunicación “cercana y permanente” con su familia, al tiempo que continúa colaborando con las autoridades, y dijo que la prioridad es “acompañar a las familias afectadas”, asegurando que cuenten con apoyo integral y de largo plazo durante este periodo tan difícil.
Desenlace doloroso
“Este es un desenlace profundamente doloroso y nuestras más sinceras condolencias están con todas las familias que hoy enfrentan la pérdida de sus seres queridos. Estamos con ellas, brindando acompañamiento y apoyo mientras atravesamos juntos este momento de duelo por nuestros colegas y amigos”, señaló en el comunicado Michael Konnert, presidente y director ejecutivo de Vizsla Silver.
“Honramos la memoria de nuestros colegas no solo en el recuerdo, sino también a través de nuestro compromiso con sus familias y con las comunidades de las que formaban parte. Sus vidas fueron profundamente valiosas para nosotros y su ausencia se sentirá siempre“, agregó Konnert.
Según la versión oficial, los mineros fueron privados ilegalmente de su libertad por un comando armado la mañana del viernes 23 de enero, de acuerdo al testimonio de familiares de los desaparecidos citados por medios locales.
Sinaloa, uno de los principales estados productores de minerales en el país, también enfrenta una persistente problemática de violencia e inseguridad vinculada al crimen organizado, lo que ha afectado tanto a comunidades locales como a sectores productivos, incluida la industria minera.
Además, es el epicentro de la lucha interna aún abierta entre facciones del Cartel de Sinaloa, conflicto armado que ha dejado más de 2.400 fallecidos y centenares de desapariciones.
