Inversiones en pleno movimiento

Los avances en movilidad no se detienen. El ritmo de innovación que marca la industria automovilística no solo implica la aparición de nuevos y más eficientes modelos de vehículos de bajas emisiones, sino la mejora y actualización constante de los existentes. Las compañías del sector que desarrollan softwares o dispositivos y sensores o que extraen litio para las pilas logran que la batería dure más, que los vehículos realicen la ruta más óptima en un viaje compartido, que aceleren solos cuando un semáforo se pone en verde o que ofrezcan el mejor entretenimiento a bordo mientras está enchufado en un punto de carga rápido. Estos grandes avances no solo dependen de las conocidas marcas de automóviles sino de una multitud de empresas ligadas a este innovador sector, que obtienen parte de su financiación de ahorradores que invierten en fondos temáticos enfocados en la movilidad y la tecnología. A estos dos sectores indisociables le dedica su segundo vídeo la serie De experto a experto. El responsable de estrategia de inversión en Banca Privada de BBVA Álvaro Manteca conversa con el especialista en movilidad eléctrica Eduardo Arcos. Los dos acercan el futuro de los desplazamientos al presente.

Luis González, que trabaja en el departamento de Selección de Quality Funds del BBVA, asegura que los fondos orientados a la movilidad llevan apenas tres años en el mercado: “Los primeros dedicados en exclusiva a esta temática surgen en 2018. Desde entonces han tenido un flujo constante de suscripciones”, afirma para referirse a que cada vez más clientes los eligen. Son un producto muy demandado aunque relativamente nuevo. Los ahorros del inversor en el sector de la movilidad y la tecnología propician que las innovaciones pasen de una mera conversación de compañeros de trabajo interesados por la tecnología a esos mismos compañeros de trabajo subidos a un coche compartido que los recoge en su casa y los lleva a la oficina. Los lleva juntos, más entretenidos y más seguros.

Estos fondos temáticos, al alcance de cualquier cliente que quiera obtener un retorno económico y combatir la depreciación de sus ahorros provocada por la inflación, se pueden contratar a través de las entidades bancarias o de gestoras de activos. No se requieren grandes sumas de capital, basta con 600 euros. Y aunque los expertos como Manteca recomiendan establecer un horizonte temporal a largo plazo y no dejarse llevar por el pánico de una fuerte caída o de incluso un periodo de estancamiento, estos activos son líquidos, es decir, se convierten en efectivo de un día para otro. El dinero está ahí, a la vista, como en la cuenta corriente. Pero rinde.

Las cuatro categorías en las que se centran las inversiones

Estos fondos se dividen en cuatro categorías, que son las cuatro ruedas sobre las que se impulsa la movilidad que ya está aquí y que está por venir: vehículos impulsados por baterías o hidrógeno que sustituyan a los de combustión; coches o furgonetas compartidas; conducción autónoma; y conectividad, que afecta tanto a la localización y al diagnóstico del vehículo como al entretenimiento.

Según González, la cuota de turismos eléctricos vendidos en 2020 en todo el mundo fue del 5% con respecto al total, una cifra baja que aún así supuso un incremento del 60% con respecto al año anterior. Para 2030 se estima que alcance el 40%.

Los vehículos compartidos, continúa González, han sufrido un pequeño parón debido a la pandemia, “si bien ya se observan signos de mejora tras la relajación de las restricciones decretadas por los gobiernos”. La conducción autónoma y la conectividad se encuentran en fases más tempranas. “Algunos gestores tienen en cuenta estas dos vertientes con la expectativa de que en el medio o largo plazo se generalice su uso, lo que beneficiará a las empresas que protagonicen está transformación”, asegura González.

Si bien los gestores de los fondos vinculados a la salud cuentan con la ayuda de especialistas en medicina, los destinados a movilidad y tecnología se nutren de expertos que han trabajado en temáticas relacionadas con el cuidado del medio ambiente o con un gran conocimiento de empresas que invierten en energías renovables o relacionadas con la eficiencia energética.

Contamina más al principio, muy al principio

Eduardo Arcos, experto en movilidad eléctrica, sostiene que si bien la fabricación de los coches eléctricos genera una huella de carbono mayor que la de los de combustión, tras 8.000 kilómetros de circulación la contaminación es significativamente menor. Arcos señala igualmente que las empresas extractoras del litio que se utiliza para las baterías están tratando de que su proceso sea cada vez más sostenible: “Aunque abundante, este metal cada vez es más requerido. Las compañías buscan que la extracción sea más limpia, se requiera menos agua, que sea más eficiente”.

Cuando se habla de innovaciones tecnológicas, a menudo se recurre a escenarios demasiado futuribles o demasiado optimistas. Rob Zeuthen, gestor del fondo de innovación en movilidad de BNY Mellon, reconoce que los coches que se conduzcan completamente solos están todavía en el futuro, pero señala que ya existen compañías que han desarrollado sistemas para reducir los accidentes y salvar vidas. Tecnología fundamentada en radares, sensores y cámaras que ya incorporan los turismos y los camiones y que permiten una frenada de emergencia para evitar una colisión o un atropello. El comportamiento de los coches se parecerá más al de los trenes, pero con la mayor flexibilidad que aporta el circular por carriles infinitos e imaginarios. Pero carriles a fin de cuentas.

Zeuthen apunta un nuevo producto en un horizonte temporal de tres a cinco años: las baterías de iones de sodio, que se cargan con más rapidez y que paliará la potencial escasez de litio o su aumento de precio derivado de lo anterior. “La venta y el interés por los fondos temáticos especializados en movilidad y tecnología se mantiene alta por el propio viento de cola que experimenta este sector, por su alto crecimiento y por los retornos atractivos que genera”, apunta Zeuthen. Las inversiones en compañías del sector de movilidad crecen por una mayor conciencia sobre la crisis climática y por la necesidad de buscar soluciones. La aplicación de todos los avances dependerá de la regulación de cada país.

Transporte público limpio

El responsable de estrategia de inversión en BBVA Álvaro Manteca aborda la cuestión del transporte público de bajas emisiones con el experto en movilidad eléctrica Eduardo Arcos en el segundo vídeo de la serie De experto a experto. Del mismo modo que Manteca recomienda la diversificación cuando se invierte, el futuro de los desplazamientos no solo descansa sobre el coche eléctrico particular. 

Los nuevos avances y desarrollos de tecnología facilitan el alquiler de vehículos a pilas por tiempo sin necesidad de contar con un turismo en propiedad, que está entre el 96% y 97% del tiempo parado. O el uso de vehículos más pequeños como las motos, que ocupan menos espacio en la ciudad. O que la compra de coches eléctricos no se destine a un uso particular sino que se comparta con otros usuarios. “Convertir el vehículo en un robotaxi”, define Arcos.

Otra fuente de propulsión de bajas emisiones además de las baterías recargables es el hidrógeno. Una tecnología menos eficiente pero con capacidad de mover grandes volúmenes y proporcionar más tiempo de circulación sin recarga, Arcos señala que está más indicada para el transporte público, bien sean autobuses urbanos o coches de línea. “Tiene más sentido porque son vehículos de mucho más peso y que requieren una autonomía más alta”, explica. El hidrógeno tiene aplicación en camiones de gran tonelaje y en helicópteros y en aviones. Y en transbordadores espaciales, otro tipo de movilidad.


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