Irán anunció este domingo que destruyó un avión centinela E-3 de Estados Unidos en la base militar saudí Príncipe Salmán, en un incidente sin precedentes desde el estallido hace un mes de la guerra de Irán y que fuentes de medios occidentales próximas al ataque dan como confirmado.
“En respuesta a las acciones hostiles del ejército terrorista estadounidense, una operación conjunta de misiles y drones llevada a cabo por la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, gracias a Dios, destruyó por completo al menos un avión E-3, conocido como AWACS, capaz de identificar, comandar y controlar aeronaves en vuelo y otras aeronaves cercanas también sufrieron graves daños”, anunció la Guardia Revolucionaria de Irán.
Fuentes de la agencia Bloomberg confirmaron la destrucción del avión en un “reciente” ataque iraní contra la base militar, uno de los objetivos prioritarios que se marcó el Ejército de Irán durante sus ataques de represalia a los bombardeos de Estados Unidos e Israel que comenzaron el pasado 28 de febrero.
El AWACS, valorado en unos 295 millones de dólares, es uno de los aviones de vigilancia por excelencia del Ejército de Estados Unidos. Se distingue en particular por el gran disco rotatorio de radar que lleva instalado encima del fuselaje y se dedica a las tareas de organización de operaciones de combate aéreo y la identificación de amenazas a larga distancia.
El Mando Central de Estados Unidos todavía no ha comentado esta información, como tampoco la exclusiva inicial de la revista Air & Space Forces Magazine. También las fuentes del Wall Street Journal confirmaron este bombardeo y precisan que ocurrió el pasado viernes, con un coste adicional de una decena de militares norteamericanos heridos.
Foto: Archivo Fuerza Aérea de Estados Unidos vía Wikimedia Commons
El Ejército de Estados Unidos ha asegurado que no ha perdido ningún avión tripulado por fuego enemigo en el aire durante la campaña contra Irán. Sin embargo, más de una docena de drones de ataque MQ-9 Reaper fueron derribados y varios aviones de combate, según las fuentes de Bloomberg, quedaron dañados durante el ataque contra la base saudí.
Los bombarderos estadounidenses, incluidos los B-52 y los B-1B, continúan utilizando misiles de crucero de largo alcance para atacar objetivos en Irán, que a su vez lanzó más de 1,200 misiles balísticos contra objetivos en la región, además de al menos 3,300 drones de ataque Shahed.
Presidente del Parlamento iraní alerta sobre intenciones de EE.UU.
El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, se declaró convencido de que los mensajes de acercamiento que dejó entrever Estados Unidos durante esta semana no son sino una tapadera para ocultar los preparativos de una invasión por tierra y aseguró que el Ejército iraní está preparado para esta operación.
“El enemigo envía abiertamente mensajes de negociación y diálogo, pero secretamente planea un ataque terrestre. Ignora que nuestros hombres esperan la llegada de soldados estadounidenses para atacarlos y castigar para siempre a sus aliados regionales”, manifestó Qalifab, antiguo comandante de la Guardia Revolucionaria y máxima autoridad del ultraconservador Legislativo iraní.
En su valoración de este domingo sobre la situación actual de la guerra, Qalifab indica que el conflicto atraviesa ahora mismo “su momento más delicado” porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, bajo dominio total de Irán, se convirtió en su “prioridad operativa” dado el panorama económico que se le avecina, con un mercado energético “fuera de control” y una “inflación alimentaria inminente”.
Imagen: Archivo Reuters
“Trump fue acusado de librar una guerra sin sentido en el mundo y no tiene respuesta para la opinión pública. La maldad de iniciar una guerra se volvió contra quien la inició”, añadió el presidente del Parlamento iraní.
Otros 27 países se suman a la declaración por la apertura del estrecho de Ormuz
Hasta 27 países se sumaron este domingo a la declaración publicada el pasado 19 de marzo por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y Japón en la que expresaban su disposición a “contribuir a los esfuerzos” para garantizar el tránsito seguro por el estrecho de Ormuz, una propuesta alejada en cualquier caso de la iniciativa del presidente estadounidense, Donald Trump, en la que pedía colaboración para abrir por la fuerza el paso estratégico bajo control de Irán.
Los países firmantes “condenan en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques comerciales desarmados en el Golfo”, al mismo tiempo que extienden la repulsa a los bombardeos contra “instalaciones de petróleo y gas”, y al “cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de fuerzas iraníes”.
“Expresamos nuestra disposición a contribuir a los esfuerzos adecuados para garantizar el paso seguro por el estrecho”, señala esta coalición de países que valora el compromiso de las naciones que participan en una “planificación preparatoria”.
Esta declaración fue publicada tras las demandas de Washington para un despliegue naval en Ormuz, estrecho bloqueado como consecuencia de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Ahora se suman a la misma Canadá, Corea del Sur, Nueva Zelanda, Dinamarca, Letonia, Eslovenia, Estonia, Noruega, Suecia, Finlandia, República Checa, Rumanía, Bahréin, Lituania, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Portugal, Trinidad y Tobago, República Dominicana, Croacia, Bulgaria, Kosovo, Panamá, Macedonia del Norte, Nigeria, Montenegro y Albania, informa el Gobierno británico.
Así las cosas, este grupo de países indica en el comunicado conjunto su “preocupación” por la escalada del conflicto, por lo que instan a Irán a “cesar inmediatamente sus amenazas” respecto al estrecho de Ormuz, incluyendo la colocación de minas en el paso comercial, los ataques con drones y misiles y “otros intentos de bloquear” el paso.
Recalcan así que la libertad de navegación es un principio fundamental del derecho internacional, y advierten de que los efectos de las acciones de Irán “se sentirán en todas las partes del mundo, especialmente entre los más vulnerables”.
La interferencia en el transporte marítimo internacional y la interrupción de las cadenas globales de suministro energético “constituyen una amenaza para la paz y la seguridad internacionales”, avisaron. “Pedimos una moratoria inmediata y completa sobre los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas las instalaciones de petróleo y gas”, subrayaron estas seis potencias, que recalcan que la seguridad marítima y la libertad de navegación “benefician a todos los países” por lo que piden respeto al Derecho Internacional y a la seguridad internacional.
(Con informaciones de Europa Press)
