Joan Barreda y otros cinco aspirantes a ganar el Dakar en moto a cuatro etapas del final del Rally


Hace muchos años que el Dakar en moto ya no es cosa de dos. Aquella época marcada por el maravilloso duelo protagonizado por Cyril Despres y Marc Coma, dominadores de la competición durante años, lo mismo que la marca KTM, ya pasó. Hoy la estrategia tiene menos peso que la velocidad, Honda planta cara a la casa austríaca en cada etapa y hay hasta una Yamaha, la de Adrien Van Beveren, en la tercera posición de la general. La competencia es grande. Y a cuatro días de que termine el Rally Dakar es difícil apostar por un ganador.

Cierto que el británico Sam Sunderland (GasGas) ha figurado en lo más alto de la tabla casi cada día; pero también es cierto que el ganador de la carrera en 2017 perdió casi 26 minutos el domingo que le hicieron perder por momentos la etiqueta de favorito. Con una magnífica etapa este lunes, el chico ha recuperado el liderato en una especial de 395 kilómetros, entre Al Dawadimi y Wadi Ad Dawasir, que corrió al ataque, desde la 27ª posición de salida y aprovechándose de las marcas de los rivales que arrancaron antes que él.

Así fue como le sacó casi tres minutos de ventaja al chileno Pablo Quintanilla (Honda) y unos cuatro a Matthias Walkner (KTM), mientras que el francés Van Beveren, tras ponerse líder en la etapa previa, fue noveno a 10 minutos. Décimo, tras un accidente, fue el español Joan Barreda (Honda), que cedió 11 minutos. Pocos, a juzgar por el relato de su etapa. Primero, tuvo una caída en el tramo de dunas, salió volando y se le cayó la moto encima, según él mismo explicó; luego, cometió un error de navegación en los últimos kilómetros.

Pese a todo, pese a la fractura de clavícula que arrastra desde el jueves, el de Torreblanca (Castellón) sigue confiado en sus opciones de cara al podio final: “Puede pasar de todo. Hay que luchar, cada día hay que dar el máximo. El ritmo es altísimo. Y para estar delante hay que apretar bien los dientes”, afirma.

Quedan cuatro etapas y muchos kilómetros que recorrer todavía. Y los menos de 15 minutos que le separan a él o al campeón del curso pasado, Kevin Benavides (KTM), de Sunderland son poca cosa a juzgar por los vaivenes que se han visto desde que en la primera etapa la navegación le complicara las cosas a más de uno.

Son seis, al menos, los pilotos que aspiran a ganar este Rally Dakar, desde Sunderland a Benavides, incluidos Matthias Walkner (KTM, segundo de la general y ganador de la carrera en 2018), Van Beveren, Pablo Quintanilla (Honda) y el propio Barreda. De hecho, cuesta incluso descartar a todo un veterano como Toby Price (KTM, dos veces ganador del Rally, en 2016 y 2019), que figura noveno a 32 minutos. Los más de 1.000 kilómetros que quedan de especial cronometrada en cuatro días pueden dar para mucho.

Al-Attiyah sigue intocable

El escenario es muy distinto en la categoría de coches, donde Nasser Al-Attiyah (Toyota) compite sin demasiada presión desde que la primera etapa dejara muy pronto fuera de juego a sus dos históricos rivales, hoy a los mandos de un Audi híbrido: Carlos Sainz y Stéphane Peterhansel. El primero cometió severos errores en la navegación que le hicieron perder dos horas; el segundo, acumuló accidentes y problemas mecánicos varios durante la primera semana. Y ninguno de los dos ha podido ponerle realmente en apuros. Tampoco lo ha hecho Sébastien Loeb (Prodrive), el único capaz a estas alturas de ponerle algo nervioso, cosa que no es fácil conseguir con el catarí.

Loeb cuajó una muy buena etapa este lunes y consiguió acercarse un poco más a su rival, que lidera la clasificación con casi 38 minutos de ventaja. Loeb terminó con el tercer mejor tiempo, por detrás de Ekström y Peterhansel (ambos pilotos de Audi) y a tres minutos del ganador. Cuarto fue Sainz, solo tres segundos más lento que el francés, aunque tan lejos ya en la general (18º, a más de tres horas) que este es ya un Dakar de entrenamiento y puesta a punto para el madrileño. Al-Attiyah, por su parte, se dejó 10 minutos camino de Wadi Ad Dawasir. Pero como tiene margen de sobra puede permitírselo. Ni en sus días más malos ha perdido el de Toyota tiempo suficiente como para sentirse incómodo. El catarí, tres veces ganador del Rally, aspira a conseguir este año su primer Dakar en tierras árabes.

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