La Administración Biden llama a la puerta del sector privado para que invierta en Centroamérica


La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, ha cerrado este jueves algunos compromisos con una docena de compañías y organizaciones para invertir en Guatemala, Honduras y El Salvador, dentro de los planes de la Administración Biden para abordar las raíces de las causas que llevan a miles de personas a emigrar a EE UU. Entre los participantes en el encuentro -unos en persona, otros a través de videoconferencia-, se encontraban corporaciones como Microsoft o Mastercard y organizaciones sin ánimo de lucro como Pro Mujer, grupo dedicado a ayudar a las mujeres latinoamericanas. El Foro Económico Mundial también estaba presente.

En palabra de Harris, antes de iniciarse la reunión en uno de los salones de la Casa Blanca, “los negocios -en particular, nuestro sector privado- tiene un papel muy significante que jugar, como todos sabemos, en la creación de empleos, promoviendo las oportunidades económicas y el desarrollo a largo plazo”. La vicepresidenta ha bautizado el encuentro de hoy y la política que lleva asociado como “una llamada de atención” para que tanto el sector privado como las ONG se involucren en esos tres países del llamado Triángulo Norte, en especial apoyando a los sectores más vulnerables de la sociedad, como las mujeres y los jóvenes. La vicepresidenta de EE UU buscaba inversión para permitir el acceso a internet, a programas de formación profesional y un plan para combatir la escasez alimentaria. Harris tiene planeado viajar a México y Guatemala los días 7 y 8 de junio, dentro de la política de acercamiento de la Casa Blanca al problema migratorio y de la corrupción que azota Guatemala, uno de los países que lideran las llegadas de migrantes a la frontera sur de Estados Unidos.

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Según informó la Casa Blanca, Harris ha logrado un primer acuerdo con Microsoft, que se ha comprometido a expandir el acceso a internet para unos tres millones de personas en la región para julio de 2022, así como establecer centros comunitarios que formen digitalmente a mujeres y jóvenes. La vicepresidenta también ha conseguido una alianza con Mastercard para lograr que hasta cinco millones de centroamericanos tengan acceso a los servicios del sistema bancario, algo de lo que ahora carecen. Esa misma financiera multinacional dará acceso a los pequeños negocios al sistema electrónico bancario. La marca de yogur Chobani se ha comprometido a llevar su programa de incubadoras para fabricar ese producto a los emprendedores de Guatemala y Nespresso -rama de Nestlé- planea empezar a comprar café a Honduras y El Salvador con una inversión mínima regional de 150 millones de dólares para 2025.

“Como he dicho varias veces en los dos meses anteriores, el trabajo que hacemos se guía por dos principios básicos”, dijo la número dos de Biden. “Uno, la mayoría de la gente no quiere abandonar su hogar. No quieren dejar a su abuela. No quieren prescindir del lenguaje que hablan o la cultura que conocen. Y cuando lo hacen es por dos razones: Porque huyen de un peligro o porque quedarse en casa no les permite satisfacer las necesidades básicas de ellos y sus familias”, dijo Harris.

Harris habló de dos principios. El segundo, para la Administración Biden, sería el convencimiento real de que tenemos la capacidad de dar esperanza a la gente, y en este caso, la esperanza de que si se quedan en sus países, la ayuda está en camino”. El pasado mes de marzo, Joe Biden designaba a su número dos como la persona encargada de gestionar las relaciones con México y los países del Triángulo Norte para encarar el flujo migratorio en la frontera sur de EE UU, que se ha disparado desde que llegó al poder el tándem Biden-Harris. El presidente demócrata otorgaba esa alta responsabilidad a la vicepresidenta, que él mismo ejerció cuando estaba en el mismo cargo con Barack Obama, tras enfrentarse a duras críticas de los republicanos por la oleada de centroamericanos que intentan llegar al país, atraídos por una suerte de efecto llamada de la nueva Administración, frente al férreo cierre de fronteras que estableció Donald Trump.

A pesar de que la Casa Blanca no ha dejado de repetir a los migrantes el mensaje de que “no vengan” a EE UU, su número ha ido en aumento desde la primavera del año pasado, con Trump en la Casa Blanca. En abril se contabilizaron más de 100.000 personas sin documentos, la cifra más alta en los dos últimos años. En febrero, las detenciones crecieron un 28% respecto al mes anterior, y se preveía que el porcentaje de marzo fuera incluso más alto debido a que se están produciendo unos 4.000 arrestos diarios, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El número de niños migrantes bajo custodia estadounidense en la frontera se triplicó hasta alcanzar los 3.250 en la última semana de febrero y la primera de marzo, según documentos federales consultados por The New York Times.

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