Ícono del sitio La Neta Neta

La capacidad de sufrimiento lleva al Barça a un paso de la gloria

El canastón de Higgins que vale una final

Nadie dijo que fuera a ser fácil pero era imposible imaginar que el Barça tuviera que sufrir como lo ha hecho este viernes para meterse en la final de la Final Four de la Euroliga. El equipo azulgrana peleará el domingo (20.30 horas) por el tercer cetro continental de su historia tras los de 2003 y 2010 después de superar al Armani Milán tras un agónico encuentro de semifinales, resuelto con un tiro de seis metros de Cory Higgins a falta de ocho décimas para la conclusión. Delante tendrá a un Anadolu Efes que también sufrió de lo lindo para doblegar al CSKA Moscú, que tuvo un triple para ganar después de haber ido 21 puntos abajo en el tercer cuarto.

El tiro final de Higgins ponía la rúbrica a un partido cardíaco, en el que el Barça empezó muy bien (51-42 al descanso) pero en el que se complicó mucho la vida por culpa de un mal tercer cuarto. Impulsado por los puntos del escolta estadounidense Kevin Punter (23), el Armani Milan le dio la vuelta al partido como a un calcetín y disparó todas las alarmas en el Barça cuando se situó ocho puntos arriba (61-69) cuando quedaban doce minutos para el final. Era un momento crítico para el equipo de Sarunas Jasikevicius, que sin embargo sacó fuerzas de flaqueza y, de la mano de un gran Nick Calathes, regresó al partido para acabar decidiendo en esa acción final mágica de Higgins.

La mala noticia para el Barça fue la lesión del base griego, que tras pisar a un rival se tuvo que retirar cojeando cuando restaban tres minutos y medio para el final. Habrá que rezar, pero parece difícil que Calathes pueda disputar la final del domingo.

Han tenido que pasar once años para que el Barça vuelva a la final de la Euroliga. En aquella ocasión el Barça firmó una de las páginas más brillantes de su historia pues el equipo de Xavi Pascual barrió al Olympiacos en la final de París y logró la segunda corona continental del basket azulgrana.

Llegar a la final ha sido sinónimo de éxito para el Barça desde que la nueva Euroliga arrancó en 2001. En esos veinte años el Barça ha disputado siete Final Four y en las dos en las que llegó a la final se acabó llevando el título. La primera, inolvidable, fue la vivida en el Palau Sant Jordi en 2003.

Con el pase a la final de esta Final Four de Colonia el Barça deja atrás definitivamente la travesía en el desierto que han sido los últimos siete años. Desde la Final Four de Milan 2014 los azulgrana no habían vuelto a llegar a la gran cita del basket continental ni tampoco habían logrado brillar en el plano nacional, encadenando un proyecto fallido tras otros. Por el Barça pasaron multitud de jugadores y tres entrenadores diferentes (Georgios Bartzokas, Sito Alonso y Svetislav Pesic) pero lo más que se logró fue alguna Copa del Rey.

Las piedras de la actual resurrección empezaron a ponerse en el verano de 2019, cuando el club realizó una fuerte inversión en el baloncesto para traer a jugadores de primerísimo nivel como Nikola Mirotic, Cory Higgins, Brandon Davies y Álex Abrines. En el primer año los resultados mejoraron pero no llegaron los éxitos. Faltaba una pieza y esa aterrizó el pasado verano en forma de regreso de uno de los grandes ídolos de la sección, Sarunas Jasikevicius, ahora para liderar desde el banquillo. El carisma de Saras y su magisterio técnico han dotado de alma a una extraordinaria plantilla, que ahora no solo tira de talento sino también de esfuerzo, coraje y trabajo colectivo. La buena defensa exhibida a lo largo de toda la temporada, la mejor de la Euroliga y de la Liga Endesa, apareció en el último cuarto del encuentro de ayer para dar clasificar al Barça para la gran final de Colonia.

Pase lo que pase en la final este Barça ya está en otro nivel. Esta temporada ya ha ganado la Copa del Rey, ha acabado segundo la fase regular de la Liga Endesa y está en la final de la máxima competición continental once años después. Y todo ello lo ha hecho mostrando una gran capacidad para sobreponerse a todas las adversidades, como las ausencias temporales de Mirotic por un problema personal y de Davies, Higgins y Claver por diferentes lesiones.

Una capacidad que ayer volvió a emerger cuando peor pintaban las cosas y que permitió al Barça colocarse a un paso de la gloria.


Source link
Salir de la versión móvil