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La crisis de los chips y la pandemia hunden por segundo año consecutivo las ventas de vehículos



Una mujer comprueba el interior de un vehículo en un concesionario de Terrassa.CRISTOBAL CASTRO

La venta de vehículos se mantuvo deprimida por segundo año consecutivo en 2021. La persistencia de la pandemia sobre la economía y, sobre todo, la acuciante falta de semiconductores que obligó a la mayor parte de las fábricas europeas a recortar su producción impidieron que las matriculaciones remontaran con fuerza. Las marcas comercializaron un total de 859.477 de vehículos. La cifra supone una ligera mejora del 1% respecto a un año antes, pero sigue situada entre las peores de las dos últimas décadas y un 32% por debajo de la de 2019, cuando la covid-19 no había irrumpido todavía como una crisis sanitaria global. Que el mercado pueda volver a superar el millón de unidades este año es toda una incógnita.

Serán diferentes factores, consideran fabricantes y vendedores, los que condicionarán esa evolución. Por un lado, la recuperación de la normalidad en el suministro de semiconductores, no prevista hasta finales de año. Por el otro, la recuperación de la economía y, especialmente, el turismo en España, que activará a las empresas de alquiler de vehículos pero también a los particulares si son capaces de detectar una mejora coyuntural. Y el sector sigue poniendo el acento en el posible impacto que tendrá este año una subida efectiva del impuesto de matriculación, al finalizar la moratoria que limitaba el impacto del sistema de contabilización de emisiones contaminantes estrenado en la Unión Europea en 2019. La patronal de concesionarios Faconauto sitúa sus previsiones entre las 900.000 y las 950.000 unidades para este año, mientras que Ganvam, que aglutina a los talleres, ya fía la plena recuperación al próximo año, 2023. Anfac, que reúne a los fabricantes, espera que la mejora en la provisión de microchips y los fondos europeos redunde en una mejora de las matriculaciones.

Pero los hechos son que 2021, y también el mes de diciembre, fue un mal año, apenas mejorado por el esfuerzo realizado por las alquiladores de vehículos que, tras no renovar sus flotas el primer año de pandemia por el colapso del turismo, elevaron un 58% la compra de coches, hasta situarse en 152.326 unidades. Las empresas adquirieron casi el mismo número de vehículos que hace un año (334.514, un 2,1% más). Pero los particulares continúan siendo el mayor problema: el pasado año compraron solo 372.637 vehículos, un 12,8% menos que hace un año. En esa caída hay dos elementos a tener en cuenta: la menor confianza de los consumidores por la situación económica y la incapacidad de los concesionarios para entregar todos los vehículos a causa de la falta de existencias. Faconauto asegura que los concesionarios acumulan pedidos retrasados que superarían los 200.000 vehículos.

“2021 ha sido un año muy raro, pero en mi opinión el principal efecto ha sido todavía el de la pandemia, que se ve en las ventas a particulares”, señala João Mendes, director general de Peugeot en España, convencido de que para que las ventas aumenten ese canal tiene que crecer. Patxi Azagra, director de la división de Honda en España y Portugal, por su parte, pone entre algodones que las compras no realizadas en los dos últimos años sean recuperables cuando se normalice la situación. “Hay una demanda retraída tanto por temas económicos como por falta de suministros; una parte se recuperará, pero hay que tener en cuenta que el comportamiento del consumidor está cambiando, así que no espero que se produzca un efecto rebote en 2022″, opina.

Donde sí se ha visualizado un cambio de actitud es en el tipo de motorizaciones adquiridas, influidas también por que las marcas han potenciado en sus redes de ventas los vehículos con mayor tecnología, y precio, para rentabilizar la reducción de producción a causa de la crisis de los semiconductores. En los últimos cuatro meses del año las motorizaciones menos contaminantes –las que comprenden desde los vehículos eléctricos puros hasta los híbridos o los de gas– han tenido, en su conjunto, mayor cuota de penetración que los de gasolina, aunque estos han acabado el ejercicio como los más vendidos, con un 45% del total. El diésel ha quedado aparcado a un 19,9%, aunque sigue siendo una tecnología preferida para los conductores que hacen más kilómetros. Entre los coches más verdes, los híbridos continúan siendo la alternativa más buscada, posiblemente por el déficit de puntos de recargas que sufre España. Los eléctricos apenas el 2,7% del mercado, con 17.925 unidades.

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Para elevar la descarbonización del parque de automóviles en España, el director general de Anfac, José López-Tafall, pide un esfuerzo suplementario a las administraciones. “Hemos incrementado el número de modelos electrificados en el mercado y en la producción de manera exponencial y lideramos la apuesta por la neutralidad climática en 2050, pero es necesario que el ecosistema de la movilidad se despliegue también”, afirma, para pedir “un verdadero impulso a la demanda de vehículos nuevos, a la instalación de puntos de recarga para vehículos electrificados de acceso público y un nuevo modelo de fiscalidad que grave el uso y no la compra”.

El cambio tributario, para fusionar los impuestos de matriculación y de circulación, es ya una vieja reivindicación del sector, que ve ahora el tributo de matriculación como un peaje de entrada a la adquisición de coches que frena al mercado. El Gobierno se ha comprometido a presentar alguna propuesta durante el primer trimestre de este año, pero la reforma, que afectaría a los municipios, se antoja compleja. El presidente de Faconauto, Gerardo Pérez, apuesta por abrir la mano en la transición energética y dar un claro apoyo a los coches diésel y de gasolina como la vía rápida al rejuvenecimiento del parque de coches, que se sitúa actualmente en los 13 años de media, y la descarbonización. “Si no ponemos todos los mecanismos posibles en esta transición energética, la vamos a acabar haciendo para los ricos y que la paguen los pobres”, afirma Pérez, quien considera que si los compradores tuvieran la tranquilidad de poder comprar coches diésel y gasolina sin una fecha límite, “los comprarían”. Raúl Palacios, presidente de Ganvam, lamenta “la falta de voluntad política” del Gobierno “para neutralizar la subida del impuesto de matriculación, un escenario que nos hace fiar la recuperación a 2023″.

Los todocamino urbanos, los vehículos más pesados y los que más consumen, están siendo, en todo caso, los que mayores ventas están teniendo. Acumulan un 55% de la cuota de las matriculaciones en un año en el que las marcas más vendidas fueron Seat, Peugeot y Toyota. Esas tres enseñas junto a Volkswagen fueron las únicas capaces de superar los 60.000 vehículos vendidos durante el año. Los modelos con más éxito fueron el Seat Arona, el Hyunday Tucson y el Dacia Sandero, todos ellos de la categoría superventas de los SUV.


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