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La Final Four de la Euroliga aspira al lleno virtual

La Final Four que coronará este fin de semana al campeón de la Euroliga en Colonia (Alemania), a puerta cerrada por la pandemia, será el estreno de una nueva categoría de público: el virtual, gracias a una tecnología de origen español que dará una experiencia inmersiva a 14.210 aficionados.

El torneo que elegirá al mejor equipo de Europa entre el Barça, el CSKA Moscú ruso, el Anadolu Efes turco y el Armani Milan italiano en el Lanxess Arena de Colonia no podrá recibir público por las condiciones epidemiológicas. Esta dificultad obligó a la Euroliga a buscar vías alternativas para involucrar a los aficionados.

“Hemos trabajado en dos líneas: cómo llevar la final a la casa de los aficionados, principalmente a través de contenidos, y cómo llevar a los aficionados de forma virtual a Colonia, y para eso nos hemos apoyado en tecnología para hacerlo posible”, explica a EFE el director de marketing y comunicación de la Euroliga, Álex Ferrer.

Para este primer objetivo, la Euroliga ha hecho equipo con una compañía californiana de origen español, YBVR, para crear el ‘Final Four VR Pass’, una suscripción de pago para presenciar los cuatro encuentros de la forma más cercana a estar en el pabellón, gracias a cuatro cámaras con perspectiva de 180 grados, además de las ocho que se utilizan en la realización televisiva: doce puntos de vista diferentes entre los cuales el espectador cambiará a voluntad.

“Es un abono de ‘Final Four’, del que venderemos un máximo de 14.210 entradas porque es el número de aficionados que habrían estado en el pabellón de Colonia”, detalla Ferrer. La Euroliga ha ofrecido primero este abono a los aficionados que han comprado entradas otros años, suscriptores de su servicio de televisión, abonados de los servicios televisivos y socios de clubes.

El usuario que contrate este abono podrá ver los partidos tanto en gafas de realidad virtual como en su móvil u ordenador, eligiendo en todo momento cuál es la perspectiva de juego que quiere tener, servida en calidad 8K a 60 fotogramas por segundo (casi el doble de lo habitual) y sin retardo en el cambio de planos gracias a la tecnología de YBVR, una empresa a caballo entre California y Madrid.

“Lo más interesante es que es la primera vez que se ofrece una entrada virtual. Estamos creando una nueva categoría de derechos, que ya no son derechos de televisión, sino derechos inmersivos. Es una disrupción”, asegura el fundador de YBVR, Héctor Prieto, que atiende a EFE por videoconferencia desde Atlanta (Estados Unidos).

Según Prieto, su tecnología abre la puerta a que los acontecimientos deportivos ofrezcan dos tipos de entradas, presenciales y virtuales, que seguirá tras la pandemia. “Cuando el covid-19 se nos haya olvidado, veremos que en las webs de entradas podrás decidir entre ir físicamente a un evento o verlo desde casa, porque sea muy caro o no te apetezca desplazarte, y la experiencia será tan real que no recordarás si estuviste o no”, afirma.

Esta compañía, que entró en contacto con la Euroliga tras ser seleccionada en el concurso de empresas tecnológicas de la competición ‘Fan XP Challenge’, ya hizo anteriormente proyectos similares para la Copa Davis, el Mutua Madrid Open o más recientemente el Abierto de Australia, donde ofrecieron entradas virtuales en la final femenina entre Naomi Osaka y Jennifer Brady. Entre sus inversores están ‘telecos’ como Verizon o Telefónica.

Este abono virtual se complementa con otros contenidos como ‘Final 4 Fans’, un programa de ocho horas diarias a través de YouTube y Facebook elaborado gracias al apoyo de otra tecnológica española, Watchity, y con el uso de realidad aumentada en las presentaciones de los equipos, gracias a la tecnología de la empresa italiana Filmmaster Events.

UNA PANTALLA DE 46 METROS PARA HACER PRESENTES A LOS AFICIONADOS

El segundo objetivo de la Euroliga era hacer presentes a los aficionados que no iban a poder estar en Colonia. Para ello, la organización ha dispuesto una enorme pantalla, de 46 metros de largo y 3,5 metros de altura, desplegada por todo el lateral de los banquillos y las esquinas.

“Ahí tendremos una grada virtual: gente que estará viéndolo en su ordenador en casa, tendrá conectada la cámara y les trasladaremos de forma virtual a los asientos de las pantallas”, explica Álex Ferrer. A través de una plataforma de videoconferencias, los aficionados seleccionados verán el partido mientras sus reacciones son recogidas en directo y reflejadas en la pantalla, que está en el tiro de cámara de la realización televisiva.

Junto a esa tecnología, la organización pretende enriquecer la retransmisión colocando micrófonos a árbitros y entrenadores durante los partidos, y utilizará un sistema de rastreo óptico de los movimientos de los jugadores ofrecido por la empresa Second Spectrum, que trabaja para la NBA estadounidense, cuyos datos estadísticos le permitirán generar contenidos tácticos en vídeo.

RETORNO DIGITAL PARA COMPENSAR LA FALTA DE GASTO DIRECTO

La Euroliga confía en que todos estos elementos les permitan ofrecer un retorno equiparable al de una final presencial tanto a la ciudad organizadora como a los patrocinadores, que ya están muy acostumbrados a trabajar en un escenario puramente digital después de más de un año de pandemia.

“Está claro que el impacto directo del gasto de aficionados en hoteles, restaurantes y demás no se tiene. Pero esto es una parte del retorno, la parte de retorno mediático y de exposición siempre tiene un peso mayor… Esperamos que este crecimiento de interés y de gente siguiendo la Euroliga compense esa falta de gasto directo”, argumenta Ferrer.

Los datos que maneja la Euroliga, a partir de una encuesta de la consultora Nielsen, es que en los últimos dos años el interés de los aficionados por la competición ha aumentado un 26% en sus mercados objetivo (Grecia, Serbia, Lituania, Turquía, Italia, Israel, Rusia, Francia, Alemania y España).

“La exposición en canales digitales comparada con la de hoy son dos mundos diferentes. Si pones todo eso en una balanza, el impacto será como mínimo igual o incluso superior a la última”, añade el ejecutivo de la Euroliga. La última Final Four, en Vitoria, tuvo una repercusión de 56 millones de euros. El reto de la Euroliga es colgar el ‘no hay billetes’… virtuales.


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