La lucha de Nacho Palau contra Miguel Bosé continúa: apela la sentencia


Nacho Palau y sus representantes legales, el despacho Ortolá Dinnbier, preparan el recurso de apelación contra la sentencia emitida en su contra por el Juzgado de Primera Instancia número 4 de Pozuelo de Alarcón el pasado 30 de octubre. En este, la expareja de Miguel Bosé volverá a presentar argumentos ante la Audiencia Provincial de Madrid para reclamar la filiación de los cuatro hijos que ambos decidieron tener hace 10 años, mientras todavía mantenían una relación sentimental que se prolongó durante 26 años.

El abogado de Palau ha confirmado que el recurso “está preparándose y se presentará en el plazo legal”, lo que significa que tendrá que figurar como entregado antes del próximo 27 de noviembre. Como ya explicó a este periódico el letrado cuando se conoció la sentencia de primera instancia, el régimen de visitas establecido para los cuatro hijos de Miguel Bosé y Nacho Palau no se suspende. Y esto es así por un doble motivo, primero porque legalmente no se produce esa interrupción, ya que se interpone el recurso frente a un tribunal superior y segundo, porque los dos progenitores de los niños “desean que siga desarrollándose” como vienen haciendo desde que llegaron a un acuerdo poco antes del verano de 2019.

Por tanto, y mientras la ley no disponga lo contrario, la separación real de los cuatro niños, que se criaron como hermanos durante cuatro años, continúa. Así viene ocurriendo desde que sus padres tomaron la decisión de separarse hace ya dos años. Tadeo y Diego, hijos biológicos de Miguel Bosé, viven con el cantante en México, el lugar que eligió para huir de la presión mediática y también de sus problemas con la Agencia Tributaria española, y Telmo e Ivo viven con Nacho Palau, en Chelva (Valencia), el pueblo donde la madre del que fue escultor y ahora trabaja en una fábrica de embutidos de la localidad tiene una casa que comparte con su hijo y sus dos nietos. Para tener a los cuatro niños sus padres recurrieron a vientres de alquiler, un hecho que complica la situación porque se trata de una práctica que no es legal en España, a pesar de que se acogen a ella cientos de parejas españolas cada año.

La petición principal de la demanda que presentó Nacho Palau contra Miguel Bosé y que ahora volverá a ser el núcleo principal del recurso, es que se reconozca como hermanos e hijos de ambos progenitores a los cuatro niños, dos pares de mellizos que tienen 10 años, cuyas fechas de nacimiento tienen solo siete meses de diferencia, y a quienes a ojos del mundo el cantante presentó como suyos, cuando solo su entorno conocía que Palau y Bosé eran pareja desde hacía 26 años.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia fue clara y denegó la acción de filiación. Sus consecuencias directas son que los niños no han sido declarados legalmente hermanos y que los padres no tienen obligaciones ni derechos sobre los que no son suyos biológicamente. Es decir: ni Miguel Bosé debe pasar dinero alguno para la manutención de Ivo y Telmo ni tiene ningún derecho de decisión sobre su educación y futuro. Algo que afecta igualmente a Nacho Palau respecto a Diego y Tadeo. Sin embargo, la sentencia de 14 folios sí reconoce el régimen de visitas entre los pequeños y sus dos padres que ellos mismos acordaron para los períodos de vacaciones.

Nacho Palau y su abogado, José Gabriel Ortolá, conocían las dificultades que entrañaba esta demanda. Especialistas en derecho de familia explican que el resultado dependía de que el juez encargado del caso quisiera dar un paso adelante incluso a pesar de las dificultades jurídicas del caso o que se quedara en la estricta legalidad. Ocurrió lo segundo, pero tampoco exactamente porque la sentencia sí reconoce “la posesión de estado”. Es decir, admite los hechos como los plantea Nacho Palau en su demanda: afirma que queda probado que los dos padres “decidieron tener hijos y fundar una familia única en la que los hijos serían hermanos y ambos serían padres”, y que esto era conocido por el entorno cercano de la expareja.

Y aquí es donde se produce la paradoja, porque el juez viene a decir en su escrito que quedan probados estos hechos, pero no puede darles el nombre de hijos de los dos padres y hermanos entre ellos porque el sistema jurídico español no lo permite. Ello sucede ya que en España la relación de parentesco se establece por vía biológica o a través de la adopción, aunque más tarde se creó otra fórmula a través de la Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida. “Así hay mamás y papás que lo pueden ser sin que el hijo sea suyo biológicamente, basta con dar el consentimiento, para que se haga la ficción legal de reconocer que son sus hijos”, explican fuentes jurídicas especializadas en derecho de familia. Incluso existe una sentencia que ha reconocido estos derechos para ambas madres de una expareja de mujeres homosexuales, en los que la madre biológica era, lógicamente, solo una de ellas. Pero la situación de hijos de Miguel Bosé y Nacho Palau es complicada y no tiene jurisprudencia reconocida, y el nuevo recurso ante la Audiencia Provincial volverá a insistir en la misma petición que es la que persigue Palau: que los cuatro niños son hermanos y los dos padres lo son de todos ellos porque ese fue su acuerdo cuando él y Miguel Bosé decidieron formar una familia.


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