La ortorexia o cuando llevar una alimentación sana se convierte en obsesión

Está claro que debemos llevar una vida cada vez más saludable, dejar atrás los azúcares y las grasas y aumentar nuestro consumo de frutas y verduras. Pero no podemos dejarnos llevar por la obsesión, si no podemos caer en la ortorexia, o aquella obsesión de alimentarnos de forma sana.

Todo esto tiene que ver con el realfooding, comer comida real evitando los ultraprocesados, que es algo bueno, pero cuando se lleva a un extremo, no.

Los psicólogos de la plataforma de bienestar emocional especializada para individuos y organizaciones ifeel ayudan a identificar cuándo esta forma de alimentarse, tan positiva, puede incidir negativamente en nuestra salud mental.

¿Cómo saber si tengo ortorexia?

Hay algunas señales que los expertos nos avanzan:

Dudo sobre si como bien o mal

Aunque lo esté haciendo de forma saludable, las personas que tienen esta obsesión suelen dudar de si comen bien o mal.

Sentir frustración

Cuando sé que estoy comiendo “correctamente” estoy en tensión o siento frustración por todas aquellas cosas que no me permito comer.

Cómo comen  los demás

Pasa cuando examinamos la manera de comer que tienen los demás. Aunque sé que yo lo hago bien y los demás lo hacen mal, no acabo de sentirme del todo satisfecha/o con mi alimentación.

La ortorexia o cuando llevar una alimentación sana se convierte en obsesión

Es una norma, no un placer

La comida ya no es algo que vienen acompañado de placer y motivación, sino como un deber que tengo que cumplir de una manera estrictamente establecida.

Tensión y malestar al comer

Suele pasar a menudo que el momento de las comidas se convierte en algo con tensión y malestar.

Poca sociabilización porque la dieta es muy diferente

Quienes sufren este problema quedan con pocas personas porque su dieta nunca es compatible con el plan que se ha organizado.

Consejos

  • Lo más importante es implementar un estilo de vida que incluya una alimentación saludable que te permita ser más feliz y sentirte mejor contigo mismo.
  • No hay una barrera objetiva y medible, pero, según los expertos, sí podemos utilizar como criterio de buena alimentación, el grado de malestar psicológico que nos provoca el mero hecho de comer.
  • Si lo que entendemos por comer “bien” nos provoca sufrimiento, tensión, estrés, aislamiento, culpa o frustración… entonces quizá estamos comiendo productos muy saludables, pero a lo mejor no nos estamos alimentando bien del todo.
  • Si esto sucede de forma asidua, entonces necesitamos la ayuda de un profesional.

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