La portada del día de los inocentes



Aitor
Elizegi
, mejor dicho la candidatura de Aitor
Elizegi, había dado la campanada en Ibaigane
al imponerse en las urnas a la de Alberto Uribe-Echevarría
. Sorpresón para propios y extraños. Un sopapazo en toda regla para la llamada plancha continuista.



Vaya por delante que si alguien ha tenido un comportamiento señor a lo largo de este último año, ese ha sido el presidenciable derrotado. El que fuera contador de la directiva de Josu Urrutia hizo una llamada a la unidad en el Athletic, a remar todos en las misma dirección, nada más confirmarse el triunfo de su adversario y desapareció de la escena rojiblanca. Ni un mal gesto, ni una mala palabra desde entonces, al menos que haya trascendido públicamente.

Elizegi, mientras tanto, se puso manos a la obra. 365 días después de aquel triunfo en las urnas, el presidente del club bilbaíno convocó rueda de prensa para hacer balance de gestión. Ayer en la sala de prensa

Jose
Iragorri
, de San
Mamés.

La comparecencia del actual responsable de la entidad de Ibaigane estuvo muy en la línea de su gestión. Nadie le puede poner un pero en cuanto a buena voluntad, trabajo, dedicación, disponibilidad y amabilidad; pero a la hora de concretar los temas el panorama se complica. Las palabras, las buenas palabras y las mejores intenciones, imperan por encima de la concreción de los hechos.

Que algo ha cambiado en el club bilbaíno de un año a esta parte resulta evidente. Que haya sido para mejor, está por verlo. Unos, como suele ser habitual, verán la botella medio llena y otros, al contrario, medio vacía. Yo, que nadie diga, me sumo a los segundos. Lo que sí resulta evidente es que los críticos de Urrutia viven ahora mejor que hace un año y mira que han tenido motivos para sacar la guadaña a pasear. El Athletic, tristemente, es lo de menos.


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