La propuesta de retirar la mascarilla de las aulas divide a los epidemiólogos


La propuesta de la Asociación Española de Pediatría de empezar a retirar las mascarillas de forma progresiva en las aulas de los colegios, desde finales de este mes, y continuar a partir de abril con los institutos, adelantada este martes por EL PAÍS, divide a los epidemiólogos. Los especialistas en salud pública están de acuerdo, en general, en que los niños deben ser un grupo prioritario con el que iniciar la desescalada de las medidas de prevención, dado que son simultáneamente un colectivo de poco riesgo frente a la covid y vulnerable ante otras cuestiones, como las trabas que las mascarillas y otras medidas sanitarias han supuesto para su proceso de aprendizaje y socialización en los últimos dos años. Al mismo tiempo, sin embargo, la mayoría considera necesario esperar a que la incidencia acumulada entre los niños, que sigue siendo alta aunque desciende a gran velocidad, se haya reducido mucho más.

De la media docena de especialistas consultados por este periódico, Daniel López Acuña, exdirector de Acción Sanitaria en Crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y Manuel Franco, epidemiólogo de la Universidad de Alcalá, se sitúan en las posiciones más alejadas. “La propuesta es precipitada. Con una combinación de alta incidencia de casos en este grupo de edad, baja protección vacunal y una variante de alta contagiosidad como es la ómicron, lo menos indicado en estos momentos es retirar la mascarilla en interiores”, afirma López Acuña. “La propuesta me parece bien planteada. Los protocolos escolares han funcionado, pero el impacto que está teniendo para el proceso educativo elementos como la mascarilla es muy alto, y devolverle poco a poco cierto nivel de normalidad es muy importante”, señala Franco.

“Lo que plantea la asociación de pediatría no es mala idea”, tercia Salvador Peiró, epidemiólogo de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio). “Yo esperaría un poco para empezar, porque todavía hay una incidencia acumulada alta, sobre todo en niños, pero las cifras están bajando muy rápido y probablemente a final de mes tendremos la cosa mucho más tranquila”, añade. A Peiró le preocupan las lagunas que presenta la información disponible. Por ejemplo: cuántos de los casos graves y de fallecidos que se están registrando corresponden todavía a la variante anterior del virus, la delta. O qué porcentaje de las hospitalizaciones que se están produciendo, especialmente en niños, son debidas a la covid o simplemente son personas a las que se les detecta la enfermedad, después de haber ingresado por otro motivo, por el testeo rutinario que se hace con todos los pacientes.

La Sociedad Española de Pediatría propone iniciar la retirada de las mascarillas de las aulas en primero y segundo de primaria (niños de seis a ocho años) dentro de dos semanas, el lunes 28 de febrero. La incidencia acumulada en el grupo de cinco a 11 años está en unos 1.600 casos por cada 100.000 habitantes. Hace dos semanas se situaba en 5.400 casos, es decir, que se ha reducido desde entonces en 3.800 puntos. López Acuña considera que, antes de iniciar una retirada como la planteada por los pediatras, el nivel debería descender por debajo de los 100 casos. Julián Domínguez, de la Sociedad Española de Medicina preventiva, Salud pública y Gestión sanitaria, cree, por su parte, que debería situarse, como mucho, en unos 150 o 200 casos por cada 100.000 habitantes. Domínguez también ve necesario esperar a que aumente la vacunación del tramo de población cinco a 11 años (que no llega al 60% con una dosis), que se ha retrasado por la ola de contagios infantiles que se ha producido desde Navidad.

La medición de los casos, advierte por su parte Joan Caylà, de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) “no se está haciendo bien, como anteriormente, y por tanto la bajada real es seguramente menor que la que detectan estos test”. En una “valoración inicial” del posicionamiento de los pediatras, la SEE se muestra partidaria de esperar a quitar mascarillas de interiores, y a aplicar, cuando se haga, medidas como una buena monitorización de los casos, la ventilación de las aulas y unas “ratios adecuadas” de alumnos por clase.

Los primeros de la lista

“Los niños van los primeros en la lista entre los grupos a valorar si hay que tomar decisiones”, afirma Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). “Y los colegios son desde luego una de las áreas donde vale la pena probar a avanzar medidas porque, como dice la asociación de pediatría, los escolares son un grupo con menos riesgo a la covid que, por otro lado, tienen otro tipo de vulnerabilidades, entre ellas algunas relacionadas con el uso de las mascarillas”. El catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández considera que la cuestión debe estudiarse en el seno de los organismos sanitarios con la participación de expertos en educación.

Una portavoz del Ministerio de Sanidad ha asegurado este martes que la retirada de las mascarillas en las aulas “de momento no se está estudiando en los órganos del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud”, donde se reúnen los responsables sanitarios del Gobierno y las comunidades autónomas. La portavoz añade que lo que sí se está estudiando, aunque se trata todavía de “algo poco maduro”, es la supresión de las cuarentenas, no solo las escolares, sino para la población en general.

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